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Los Reyes Magos de la meteorología

Llegada de los Reyes Magos a Torrent.

Llegada de los Reyes Magos a Torrent. / L-EMV

Enrique Moltó

Mi amigo Juanjo Villena ya apuntó algunas cosas en su última columna. De hecho no pude cumplir con mi columna del día 6 precisamente por la tensión y vigilancia a la que me sometió la situación meteorológica de los días 4, 5 y 6 de enero. Estoy bastante acostumbrado a la presión de hacer previsiones del tiempo en días de fiestas en la calle, muy condicionadas por lo que pueda pasar. Los moros y cristianos de Alcoi, cada mes de abril, ya me tienen entrenado. No obstante, reconozco que lo vivido en lo que se consideran los días centrales de la trilogía navideña alcoyana ha sido único. Con una semana de antelación empezaron a dibujarse mapas que auguraban no ya lluvia, sino nieve en cotas bajas en muchos puntos del entorno mediterráneo. Desde ese momento me vi obligado a citar con precaución y vaguedad calculada esa posibilidad, siempre insistiendo en que quedaba demasiado para asegurar un tiempo concreto para esos días tan importantes para niños y mayores. Solo advertí de esa posibilidad porque decenas de previsiones en redes y prensa empezaron a meter miedo.

Cuando faltaban cuatro días, plazo más razonable, pero no suficiente, para asegurar nada muchos municipios en zonas potencialmente afectadas por el temporal empezaron a suspender, adelantar o atrasar las cabalgatas, sin ningún aviso oficial activo. La piel se ha vuelto muy fina en los últimos meses y entiendo el miedo, pero siempre me pareció precipitado suspender un viernes cosas que iban a pasar un lunes. Cuando los modelos de más detalle, los mesoescalares, empezaron a perfilar mejor la previsión empezó a verse claro que la cosa no sería tan grave para los días 4 y 5, lluvia si, pero menos, y nieve en cotas cada vez más altas y durante menos tiempo. El caso es que en Alcoi se adoptó una decisión arriesgada para los actos del 4 y el 5. En vez de suspender, preparar distintos protocolos en las celebraciones de calle, que iban de un desarrollo casi normal, a ir quitando paulatinamente detalles y tiempo de duración hasta una mínima expresión si caía una fuerte tromba. De alguna forma, el hecho de que estemos un poco locos y nos tomemos demasiado en serio estas fiestas nos obligaba a no suspender, pero la seguridad de participantes y espectadores obligaba también a tomar medidas de precaución. Hubo suerte y, tal y como se veía en las previsiones que valen, las que se hacen unas horas antes, la lluvia fue moderada a fuerte cuando no había actos en la calle y muy débil cuando podía haber creado más problemas. Esto hace que algunos mezclen épica y desafío de los Reyes Magos a la ciencia meteorológica donde solo hay que ver una previsión de detalle a pocas horas vista, que se cumplió, y mucha suerte. No obstante, tal vez deberíamos reflexionar sobre como afrontar las previsiones en días tan delicados, como darnos cuenta de que las previsiones son dinámicas y no valen demasiado hasta que quedan menos de 48 horas y que entre el blanco de hacer todo con normalidad y el negro de suspender puede haber muchos grises.

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