Educación
El 85 % de profesores valencianos denuncia un aumento de agresiones en el aula
El último informe de Intersindical sitúa a la Comunitat a la cabeza del malestar educativo en España, con un rechazo masivo al salario y una mayoría de profesorado "quemado" y desmotivado

Estudiantes de un aula de un centro educativo valenciano / Germán Caballero

Cruzar el umbral de un instituto en cualquier punto de la geografía valenciana ha dejado de ser un ejercicio pedagógico para convertirse, en muchos casos, en un acto de resistencia emocional. Son los datos del último estudio estatal sobre las Causas del Malestar Docente, presentado recientemente por STEs-Intersindical, que dibuja un escenario sombrío donde el profesorado valenciano se siente, más que nunca, desamparado en el aula.
En concreto, el 85 % de docentes valencianos consideran que el clima en el aula es irrespirable y que han aumentado las agresiones físicas y verbales hacia ellos. No están contentos, ni con su salario ni con su trabajo lo que hace que estén quemados y desmotivados con la enseñanza.
Por provincias, la situación es especialmente crítica en Alicante, donde el porcentaje de profesores que denuncian esta violencia escala hasta el 86 %, seguida muy de cerca por Castellón (85,33 %) y Valencia (78 %). No se trata de incidentes aislados; es la percepción de un deterioro sistémico del respeto a la autoridad docente que, según el informe, está provocando un aumento preocupante de bajas por ansiedad y ataques de pánico entre el personal.
El muro de papel y las ratios imposibles
Pero el malestar no nace solo de la conflictividad. Existe un "enemigo silencioso" que devora las horas y la energía de los maestros valencianos: la burocracia asfixiante. El 95,74 % de los encuestados afirma que el exceso de papeleo administrativo —procedimientos digitales farragosos, informes interminables y protocolos de gestión— les resta un tiempo vital para la preparación de clases y la atención personalizada.
A esta carga se le suma una realidad física: las ratios. Un 92 % del profesorado de la Comunitat considera que las ratios actuales son totalmente inadecuadas para atender la creciente diversidad de las aulas. "No podemos hacer milagros; con 30 alumnos por clase, atender necesidades educativas especiales, problemas de integración o retrasos lingüísticos es una quimera que acaba en frustración", lamentan desde el sindicato.
Pero la hostilidad no emana solo de los pupitres. El estudio revela que el 77,59 % de los profesores valencianos también percibe un aumento de las agresiones por parte de las familias. Se ha roto el pacto de confianza entre el hogar y la escuela. "Se han normalizado las insolencias, las vejaciones y el desafío constante", lamentan los encuestados, quienes describen un ambiente donde el respeto a la figura del docente ha pasado a ser una reliquia del pasado. En total, un 83,07 % de los profesionales valencianos califica el clima de trabajo actual como conflictivo o complicado.
Salarios de "supervivencia" y olvido oficial
Si el clima es tenso y la carga de trabajo es ingente, la compensación económica termina por dinamitar la moral del colectivo. Los docentes valencianos han emitido un veredicto sin paliativos: el 93,95 % cree que su salario actual no es el adecuado. Con una pérdida de poder adquisitivo acumulada que supera el 20 % desde 2010 y un IPC que no da tregua, el sueldo de un profesor en la Comunitat se percibe ya no solo como insuficiente, sino como una falta de respeto a su responsabilidad social.
Sin embargo, lo que más duele en los claustros no es el bolsillo, sino el desamparo. El 85,83 % de los docentes valencianos siente que la Administración no les respalda lo suficiente ante los conflictos de convivencia. Existe la sensación generalizada de que, cuando surge un problema grave con un alumno o una familia —donde un 76 % también percibe actitudes hostiles—, la Inspección Educativa tiende a "culpabilizar" al docente o a exigirle una formación en resolución de conflictos que no suple la falta de autoridad legal y el apoyo institucional.
El riesgo de un sistema sin relevo
La crónica de este malestar tiene un final previsible si no se toman medidas urgentes: la fuga de profesionales. El estudio advierte de que el sistema público valenciano se enfrenta a un "riesgo real de escasez de profesorado", especialmente en Secundaria y Formación Profesional, donde la vocación ya no compensa el desgaste emocional.
Solo el 56,6 % de los profesionales valencianos se atreve hoy a calificar su trabajo como "digno". El resto, ese 44 % restante, sobrevive entre la burocracia, la falta de recursos materiales (que denuncia el 75 %) y un clima de hostilidad que ha convertido la enseñanza en una profesión de riesgo. La tiza se ha roto, y no bastará con pegarla con parches normativos; los docentes exigen una reconstrucción total del prestigio de su labor.
Este malestar es un aviso a navegantes para la Conselleria de Educación. Sin una reducción drástica de la burocracia, una mejora salarial real y, sobre todo, un plan de choque contra la violencia y la pérdida de autoridad en las aulas, la "tiza rota" de la educación pública valenciana será muy difícil de pegar, y con ello las ganas de enseñar.
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