Fallecimiento
Muere Ricard Pérez Casado, alcalde de València entre 1979 y 1989
El dirigente socialista, segundo alcalde de la ciudad tras la recuperación de la democracia, ha fallecido a los 80 años

Ricard Pérez Casado en una fotografía tras una entrevista por el décimo aniversario de la Copa América de Vela. / Eduardo Ripoll

El exalcalde de València Ricard Pérez Casado ha fallecido este lunes a los 80 años de edad, según ha podido saber Levante-EMV. El que fuera el segundo alcalde del Cap i casal de la democracia tras el breve paso de seis meses de Fernando Martínez Castellano y uno de los actores fundamentales de la Transición llevaba varios años apartado de la actividad política y sin apenas participación pública y en los últimos meses su estado de salud había empeorado.
Nacido en València en octubre de 1945, Pérez Casado fue uno de los nombres destacados desde antes de que cayera la dictadura franquista del conglomerado de partidos y movimientos que acabarían configurando en el PSPV-PSOE. Ese fue el paso final, en 1978, que acabarían marcando las principales responsabilidades de su carrera, unas siglas con las que acabaría distanciado. Pero antes había participado en 1964 en la reunión fundacional del Partido Socialista Valenciano (PSV) en Cullera que se transformó en Convergència Socialista del País Valencià, había militado en el Movimiento Socialista de Cataluña cuando estuvo estudiando Económicas en Barcelona, había simpatizado con el PCE y había formado parte del histórico PSPV.
El que años después sería alcalde comenzó su formación en la Escuela Nacional de Niños de Náquera, hizo el bachillerato como alumno libre en el Instituto Juan de Ribera de Xàtiva y se trasladó con su familia al barrio de la Luz donde estudió el preuniversitario a la vez que trabajaba como auxiliar contable. Se matriculó para estudiar Económicas en Barcelona donde participó del cada vez más agitado momento político de los 60, cursó estudios de Ciencias Humanas en el Centre d’Études des Sociétés Méditerranéennes en Aix-en-Provence, en Marsella, hizo la mili en València y Cartagena y se licenció en Ciencias Políticas y Sociología en la Universidad Complutense de Madrid en 1976.
Alcalde de rebote
Para entonces, la transición ya estaba en marcha y Pérez Casado, que ya contaba con ocho obras de análisis sobre la estructura económica valenciana, había entrado en 1975 en la Junta Democrática del País Valencià y, posteriormente, en 1978, al ya configurado PSPV-PSOE tras la fusión con la sección valenciana del partido que ya dirigía Felipe González. Fue en estas estructuras donde alcanzó sus mayores responsabilidades políticas. La principal, la Alcaldía de València. Aunque para ello requirió de varias carambolas.

Ricard Pérez Casado asume como alcalde. / Archivo Luis Vidal
Primero, entró entró en la lista municipal de 1979 en el número 32 de 33 puestos elegibles, es decir, con posibilidad prácticamente nula de ser concejal. Sin embargo, antes de los comicios ascendió al segundo puesto. En esos comicios, los primeros democráticos en los ayuntamientos, los socialistas fueron los segundos más votados por detrás de UCD (aunque mismos ediles, 13), pero los 6 representantes del PCE hicieron alcalde al cabeza de candidatura Fernando Martínez Castellano. No obstante, este fue expulsado del partido en otoño, tras seis meses de mandato, y Pérez Casado fue el elegido para tomar la vara de mando.
A partir de ahí fue alcalde durante nueve años, hasta 1988, cuando dimitió nada más comenzar el que sería su tercer mandato. Entre medias, reeditó la Alcaldía con una mayoría absoluta en los comicios de 1983 (18 concejales de 33) y logró reternerla cuatro años después en la siguiente cita con las urnas pese a perder 40.000 votos y cinco ediles. Sin embargo, apenas 15 meses después de esas elecciones, sus diferencias con el partido provocaron su dimisión tras la que fue reemplazado por Clementina Ródenas.
Carrera fuera del Ayuntamiento
Su salida de la Alcaldía también significó su marcha de la política durante un tiempo. Pasó al sector privado, dedicándose principalmente al asesoramiento empresarial, y llegó a ser vicepresidente segundo de Bancaja entre 1993 y 1996 y a doctorarse en Historia por la Universitat de València. Después encabezó en una misión entre abril y julio de 1996 como administrador de la Unión Europea para supervisar las elecciones municipales de Móstar, en Bosnia-Herzegovina, tras la guerra en los Balcanes, algo por lo que fue posteriormente premiado. Aquello fue una previa a su regreso político.
En las elecciones generales del año 2000 (que acabaría ganando José María Aznar), Pérez Casado fue elegido diputado en el Congreso tras formar parte de la candidatura de los socialistas por Valencia. Su paso por las Cortes Generales duró una legislatura tras la que dio el salto a Cataluña, donde había estudiado casi 40 años atrás. El entonces 'president' de la Generalitat catalana, Pasqual Maragall, le designó presidente del Institut Europeu de la Mediterrània, entidad de debate y conocimiento sobre los asuntos que afectan a la ciudadanía de ambas riberas de este mar.
Bajo este cargo recibió la llamada de la que sería su última aventura de carácter político y que le permitiría cerrar el círculo: ser el comisionado del Gobierno de España en el Consorcio Valencia 2007, organismo que gestiona las actuaciones de las administraciones públicas de cara a la Copa del América de Vela que se celebraría en la ciudad de la que fue alcalde.
Aquel fue su último cargo, superando la sesentena, y sellando un currículum político amplio que complementó con cuatro obras de análisis y reflexión: Las desigualdades mediterráneas, reto del siglo XXI (2020), La Unión Europea. Historia de un éxito tras las catástrofes del siglo XX (2017); Ser valencians (2016) y Viaje de ida. Memorias políticas 1977-2007 (2013) donde dejó plasmado que su relación con sus compañeros de partido nunca fue del todo buena y que explica, en parte, su desaparición del foco desde entonces.
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