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Tribunales

Un técnico del 112 avisó a las 20 horas del «desbordamiento del barranco»

Otra supervisora declara que a primera hora del 29-O las llamadas ya doblaban las que son habituales

El técnico del 112 que declaró ayer como testigo.

El técnico del 112 que declaró ayer como testigo. / Miguel Angel Montesinos

Catarroja

Dos nuevas declaraciones en la causa de la dana. Un técnico y una supervisora del 112 que trabajaron la noche anterior al 29 de octubre y en las horas previas a que el cielo se desplomara sobre seis comarcas valencianas y acabara con la vida de 230 personas.

El técnico, David Lázaro, trabajó desde la noche del 28 de octubre hasta las 7.30 horas de la mañana. Él fue quien avisó al 112 del desbordamiento en su municipio (que no identificó). Aunque incluso a él le costó contactar con sus compañeros del teléfono de emergencias. «Tras el desbordamiento llamé para avisar que no podía entrar a trabajar. No me lo cogieron ni en el número interno ni en el 112. Me imaginé lo peor, porque tardé bastante en contactar. Avisé en el grupo de whatsapp de mi imposibilidad de ir. No tenía ni coche, ni carreteras, ni nada de nada».

El trabajador sí recordaba que su avisó coincidió cuando «sonó el Es Alert». En ese momento, el barranco [del Poyo] estaba desbordado». Durante su turno, según explicó, no hubo ningún caso relacionado con la meteorología «hasta las 6.30 horas» de la mañana. «Pasamos de no tener casos a tenerlos todos de golpe». Al ritmo de la meteorología, muy cambiante en pocas horas. De la alerta amarilla con la que la Comunitat Valenciana se acostó el 28 de octubre, «sobre las 6.40 horas llamó la Aemet (Agencia estatal de meteorología) y nos remitió el boletín litoral sur de amarillo a naranja». Lázaro es, de hecho, uno de los técnicos encargados de cambiar el tipo de alerta meteorológica y realizar la difusión a través del Centro de Coordinación de Emergencias. A las 7.30 horas cumplió con su jornada laboral, volvió porque se había olvidado la chaqueta y el compañero que lo sustituye le avisó que ya había pasado a nivel rojo (en el litoral sur).

La supervisora Teresa Ferrandis acabó a las 7 de la mañana con «el doble de las llamadas habituales». Cuando se reincorporó a las 9 de la noche del 29-O y ver el volumen de llamadas comprendió que «estábamos ante una catástrofe», aseguró.

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