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Los hosteleros piden al Consell blindaje para bares y chiringuitos sin tutela de Costas

La patronal de hostelería alega para que el Plan de Ordenación Costera del Consell no «ahogue» la actividad turística, carga contra el Pativel y urge a regular los usos en las playas

Montaje de los nuevos chiringuitos de la playa de la Malva-rosa de València

Montaje de los nuevos chiringuitos de la playa de la Malva-rosa de València

Hortensia García/Diego Aitor San José

València

Los hosteleros quieren liberarse de la tutela de la Dirección General de la Costa, dependiente del Ministerio de Transición Ecológica, sobre la codiciada franja litoral y así lo ha trasladado la Confederación de Empresarios de Hostelería y Turismo de la Comunitat Valenciana (Conhostur) a la Generalitat dentro del proceso de consulta pública del futuro Plan de Ordenación Costera (POC), instrumento clave de desarrollo de la Ley de protección y ordenación de la costa valenciana, aprobada en mayo de 2025 por el gobierno de Carlos Mazón. Expone el sector en la fase de consultas del plan que muchos establecimientos situados en suelo no urbanizable o en espacios litorales protegidos, como son los chiringuitos de playa, llevan "décadas integrados en el entorno", "prestando servicios básicos a residentes y turistas sin menoscabar los valores ambientales" por lo que solicitan que el plan permita el "mantenimiento, rehabilitación y adaptación de las edificaciones existentes". Los hosteleros invocan a la "diferente idiosincrasia" del litoral de la Comunitat Valenciana, donde existen "paseos marítimos que forman parte del dominio público marítimo terrestre donde hay desde hace tiempo" establecimientos de restauración con terrazas "a los que se debe respetar".

La Generalitat busca con la nueva ley costera asumir las competencias en su franja litoral, hasta ahora competencia estatal, lo que incluye toda actividad que tiene lugar en el dominio público marítimo-terrestre, desde las licencias para la instalación de chiringuitos y terrazas, hasta los deslindes, pasando por los negocios de hamacas y sombrillas y las actividades deportivas. La normativa autonómica, que podría acabar en el Constitucional, enfrenta a la Generalitat con el Gobierno de Pedro Sánchez que ha recurrido casi 30 artículos, entre ellos el que pretende blindar viviendas y construcciones situadas en primera línea como "núcleos urbanos con valores etnológicos". El Consejo de Estado ya advirtió hace unos meses a la Generalitat que no puede revocar decisiones de demolición pendientes avaladas por pronunciamiento judicial.

Los chiringuitos arroceros de la playa de la Malva-rosa son un ejemplo de la con frecuencia difícil convivencia de la hostelería con la Dirección General de Costas. A finales de 2025 arrancaron los derribos de los chiringuitos existentes en el paseo marítimo de València, que serán sustituidos por unos locales modulares, más livianos y de menor impacto en el paisaje. La reconstrucción ha sido posible tras más de 15 años de negociación con Costas, que quería reducir drásticamente las dimensiones de estos locales, algunos de los cuales llevaban generaciones funcionando primero en la arena y luego en el paseo marítimo.

Conhostur además pone la proa al Plan de Acción Territorial de la Infraestructura Verde del Litoral de la Comunitat Valenciana (Pativel), aprobado en 2018 por el gobierno progresista de Ximo Puig con el objetivo de "proteger y conectar los espacios naturales de la costa, asegurando la continuidad ecológica entre el mar y el interior, y evitando la fragmentación del territorio". Para los hosteleros, "un errror del pasado". Recuerdan al Consell que el Pativel, que ahora será revisado, "ha generado conflictos interpretativos y una notable litigiosidad, así como una situación de incertidumbre que el nuevo plan debe corregir". Aseguran que la protección ambiental y actividad turística "no son incompatibles" y piden a la Conselleria de Infraestructuras y Medio Ambiente, con Vicente Martínez Mus al frente, que el nuevo marco normativo aporte al sector seguridad jurídica.

Los hosteleros quieren que el POC establezca un marco normativo "claro, único y preciso", especialmente en lo relativo a los usos permitidos en el litoral y a la coordinación entre administraciones locales, autonómicas y estatales. Pero no solo pide el sector blindaje para los negocios costeros establecidos, también más flexibilidad a la hora de implantar nuevos negocios hosteleros, de modo que se "evite una regulación excesivamente exhaustiva que limite de facto cualquier actividad económica en amplias franjas del litoral". Conhostur tira de cifras para sustentar su reivindicación y subraya la importancia del litoral como motor económico. Mas del 15 % del PIB autonómico y más del 85% del valor añadido bruto del sector turístico se genera en la los primeros 500 metros de costa desde el mar, afirman.

La cotizada franja litoral

En este contexto, advierte de que una normativa excesivamente restrictiva podría debilitar uno de los principales motores económicos de la Comunitat. El sector pide que el POC asuma la actividad turística como "aliada" de la conservación, en línea con la propia Ley Costera Valenciana, aprobada en 2025 por el gobierno de Carlos Mazón, y con la Estrategia Territorial Valenciana, apostando por un "uso sostenible que incremente la calidad de los servicios sin degradar el entorno".

Entre las aportaciones más técnicas de los hosteleros está la que se refiere al Catálogo de Playas. A diferencia del Pativel, la ley Costera Valenciana prevé que este catálogo se regule mediante una orden específica o a través de planes especiales de playas. Conhostur advierte de que, si el POC deroga el Pativel sin que estos instrumentos estén aprobados, podría producirse un vacío legal que obligue a aplicar únicamente la normativa estatal de Costas, mucho más restrictiva y de la que los hosteleros quieren verse liberados. Por ello, reclaman una tramitación coordinada del POC con el catálogo de playas y los planes especiales, para garantizar seguridad jurídica y continuidad en los usos tradicionales de las playas.

Un plan flexible

Finalmente, los hosteleros piden que el POC no repita uno de los defectos del Pativel: sus plazos de revisión excesivamente largos. "Había que esperar entre diez y veinte años" para introducir modificaciones, apuntan. En un contexto de rápidos cambios sociales, económicos y climáticos, los hosteleros consideran imprescindible que el nuevo plan sea flexible y fácilmente adaptable, sin esperar décadas para introducir ajustes necesarios. La hostelería se reivindica así como "parte del paisaje humano del litoral valenciano y no como una amenaza a erradicar".

La Confederación de Hostelería y Turismo de la Comunidad Valenciana es una organización patronal que representa a las 34.000 empresas de hostelería de la Comunidad Valenciana. La asociación está formada por la Federación Empresarial de Hostelería de Valencia (FEHV), la Asociación de Hostelería y Turismo de Castellón (ASHOTUR) y la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería de Alicante (APEHA)

Compromís también ha hecho aportaciones en la fase de consultas al plan costero en sentido totalmente contrario al de la hostelería. Compromís per Cullera ha presentado un documento denominado nueve razones para desistir del plan de la costa en las que reclama el cumplimiento del Pativel que prevé la caducidad de los PAI aprobados antes de 2023 y la protección de los suelos programados, critica el "ataque injustificado basado en una falsa interpretación de pronunciamientos judiciales" al citado plan del litoral del gobierno progresista y advierte de que la autonomía municipal no puede ser la coartada para desproteger el litoral. El POC advierten en Compromís supondrá la vuelta a "modelos especulativos".

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