Universidades
El blindaje científico para evitar la desaparición de la nacra mediterránea
Con una dotación de casi cuatro millones de euros, el proyecto coordinado por la UCV lidera un consorcio internacional para rescatar al bivalvo más emblemático del Mediterráneo

Responsables del proyecto Pinnacare en la presentación en la Universidad Católica de Valencia. / Levante-EMV

El Mediterráneo se enfrenta a la pérdida silenciosa de uno de sus arquitectos más antiguos. La nacra (Pinna nobilis), el bivalvo endémico más grande de nuestras aguas, se encuentra al borde del colapso. Para frenar este proceso, la Universidad Católica de Valencia (UCV) acogió este miércoles la presentación oficial del proyecto LIFE Pinnacare, una estrategia de conservación y restauración que cuenta con el respaldo de la Unión Europea y la colaboración de instituciones científicas de seis países.
El acto, celebrado en la Sede Marqués de Campo de la universidad, sirvió para desgranar la hoja de ruta de una iniciativa que no solo busca proteger a los últimos supervivientes, sino reconstruir las poblaciones diezmadas por una pandemia marina que comenzó en 2016 y que ha acabado con el 99% de los ejemplares en amplias zonas del litoral. La relevancia de la cita ha quedado patente con la asistencia de representantes de la Generalitat Valenciana —de las áreas de Vida Silvestre, Parques Naturales y Pesca—, el Ayuntamiento de Valencia, el Puerto de Valencia, el Oceanogràfic y diversas entidades del ámbito deportivo y científico como la Federación de Actividades Subacuáticas (FEDAS-CVA).
Un gigante herido por un patógeno invisible
La historia de la nacra cambió drásticamente hace una década. Hasta entonces, este molusco, que puede superar el metro de longitud y vivir más de 20 años, poblaba con abundancia las praderas de Posidonia oceanica. Sin embargo, la aparición del protozoo Haplosporidium pinnae desencadenó una mortalidad masiva sin precedentes. El parásito ataca el sistema digestivo del animal, impidiéndole alimentarse y provocando su muerte por inanición.
Desde el IMEDMAR-UCV, centro coordinador del proyecto, los investigadores José Rafael García March y José Tena Medialdea han subrayado durante la presentación que la situación es "crítica pero no irreversible". LIFE Pinnacare nace como la respuesta técnica y científica definitiva tras años de monitorización y esfuerzos locales que ahora se escalan a nivel continental. De hecho, esta iniciativa da continuidad al proyecto LIFE PINNARCA (2021-2024), que sentó las bases al identificar las escasas poblaciones supervivientes y analizar los factores genéticos de resistencia.
La ciencia se une en un consorcio internacional
Uno de los pilares de este proyecto es su carácter multidisciplinar y transnacional. Con un presupuesto total de 3.926.002,27 euros, financiado por el programa LIFE de la Comisión Europea, el consorcio reúne a 11 socios de España, Croacia, Francia, Italia, Grecia y Alemania. En la presente convocatoria europea, LIFE Pinnacare destaca por ser el único proyecto concedido específicamente para la recuperación y conservación de una única especie marina, lo que subraya su importancia estratégica para la biodiversidad marina del continente.
Entre los participantes destacan universidades de prestigio como la de Alicante (UA), Murcia (UMU), Nápoles y Múnich, así como institutos de investigación de referencia como el CSIC-IEO y el IRTA. Esta red permitirá aplicar soluciones uniformes en diferentes cuencas del mar Mediterráneo, compartiendo datos genéticos y protocolos de actuación que hasta ahora se encontraban fragmentados. El objetivo es crear una "red de seguridad" científica que abarque desde el mar de Alborán hasta las aguas del mar Egeo, involucrando también a empresas y fundaciones como la Fundación Azul Marino.
Estrategias para la recuperación crítica
La ofensiva de LIFE Pinnacare no se limitará a la observación pasiva, sino que desplegará una estrategia de intervención directa tanto en el mar como en centros especializados. Uno de los ejes fundamentales será la mejora de las técnicas de reproducción en cautividad para asegurar una fuente constante de individuos, complementada con la identificación y protección de santuarios naturales. Estas zonas de reserva, situadas a menudo en lagunas costeras o áreas de baja salinidad, actúan como refugios donde el parásito no puede prosperar, convirtiéndose en bancos genéticos vivos de vital importancia para el futuro de la especie.
Paralelamente, la investigación de vanguardia profundizará en los mecanismos biológicos que permiten a ciertos ejemplares resistir la infección. El consorcio realizará estudios exhaustivos sobre la diversidad genética y la respuesta inmunitaria de la nacra, buscando desvelar por qué algunos individuos logran sobrevivir en entornos altamente patógenos. Esta línea de trabajo incluye la búsqueda de tratamientos experimentales frente a la enfermedad y el análisis de la hibridación controlada con la Pinna rudis, una especie pariente que ha demostrado una resiliencia natural superior, con el fin de fortalecer el acervo genético de las poblaciones restauradas.
Finalmente, el proyecto establecerá un marco de actuación unificado a través de un ambicioso programa de bioseguridad internacional. Dada la naturaleza transnacional de la iniciativa, es imperativo estandarizar los protocolos de transporte y manipulación de los ejemplares para garantizar que el movimiento de individuos entre diferentes regiones no facilite la propagación accidental del patógeno. Este blindaje normativo y técnico asegura que cada acción de restauración se ejecute bajo las máximas garantías sanitarias, permitiendo una transferencia de conocimiento segura entre los once socios europeos involucrados.
Un compromiso de 50 meses con el futuro marino
El cronograma del proyecto es ambicioso. Las acciones comenzaron técnicamente en octubre de 2025 y se prolongarán hasta noviembre de 2029. Durante estos 50 meses, se espera no solo estabilizar las poblaciones, sino también generar un cambio en la percepción social del problema.
"La colaboración de pescadores, buceadores y ciudadanos es esencial", han recalcado los expertos. La ciencia ciudadana, apoyada por entidades como FEDAS-CVA, jugará un papel crucial en la detección de nuevos ejemplares supervivientes en mar abierto. Además, el proyecto contempla una evaluación del impacto socioeconómico para demostrar cómo la recuperación de una especie "ingeniera de ecosistemas" como la nacra beneficia a las economías locales vinculadas al mar y a la salud general del Mediterráneo.
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