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Pasajeros del AVE: "Ahora me da miedo el tren porque viajo con niños"

Usuarios de la estación Joaquín Sorolla explican cómo viven los retrasos por las limitaciones de velocidad de las líneas tras el accidente de Adamuz

Usuarios del tren en Joaquín Sorolla: "Sí que se nos ha venido a la cabeza el accidente"

Fernando Bustamante

Mónica Ros

Mónica Ros

València

Raquel López espera en la estación Joaquín Sorolla de València a que salga su tren Iryo con destino Madrid Chamartín a las 10:57 horas. La salida se prevé puntual. Pero saben que llegarán al destino con retrasos por las limitaciones de velocidad en determinados tramos de la línea. Sin embargo, no es ese el principal pensamiento de Raquel. La mujer, que viaja con sus dos hijos (un bebé de meses y un niño de 3 años) y su marido, solo piensa en que cualquier incidente le puede acarrear un problema mayor, por no hablar del accidente de Adamuz. "Temo cualquier incidencia porque viajar con un bebé y con un niño pequeño son palabras mayores. Pienso en qué puede pasar si hay un parón muy largo, o si nos quedamos atrapados en el vagón... Viajo con 2 litros de agua, para evitar cualquier tipo de apuro", explica.

La mujer lleva muchos años viajando a Madrid porque Borja González, su pareja, es de allí. "Sin hijos cogía mucho el avión, pero hay que estar en el aeropuerto. También he viajado mucho en coche. Pero al tener niños aposté por el AVE, pero ahora me siento insegura. En el coche controlo yo así que igual regreso al vehículo privado o incluso al avión. Compramos los billetes hace meses y si los hubiera podido cambiar lo habría hecho porque tengo miedo, hoy no viajo tranquila", asegura.

También con menores viajan Joaquín y Ofelia, en un viaje a Madrid con sus nietos que esperan ilusionados subir al tren. "Cuando ocurre una desgracia así, viajar los días siguientes es lo más seguro. Vamos tranquilos, viajamos con ilusión y estamos felices", apuntan unos abuelos trasnquilos ante el viaje que van a emprender. Los retrasos "son lo de menos" porque lo que importan "es la compañía". Cambiar los billetes no entraba en sus planes.

Marián y Martina forman parte de un grupo de cinco amigas que esperan el tren que les llevará a Madrid como parte de uno de los viajes que realizan cada año. Y como en todo grupo, hay de todo. Marián tiene miedo al avión, pero no al tren; y a Martina coger el AVE hoy le da miedo. "La verdad es que sí me da reparo, no lo puedo evitar", afirma la mujer, mientras el resto de sus amigas le restan importancia. "Pase lo que pase, nosotras no perdemos comba", explican entre risas mientras recalcan que los retrasos "no importan, siempre que no sean excesivos".

Un grupo de amigas, momentos antes de empezar su viaje a Madrid.

Un grupo de amigas, momentos antes de empezar su viaje a Madrid. / Fernando Bustamante

A quien sí le importan los retrasos es a Isabel Navarro porque ella viaja a Madrid por motivos de trabajo y ya es consciente de que llegará "con la reunión empezada porque sé que anuncian retrasos y voy justa de tiempo". Aún así defiende el AVE como el medio de transporte "más cómodo" y ella, que viaja todos los meses dos y tres veces a Madrid, recalca: " mejor con Iryo que con Renfe".

Un mismo pensamiento entre los viajeros

Los retrasos de los viajeros que llegaban a la estación Joaquín Sorolla desde Madrid rondan los 20 minutos y no suponen un "trastoque grave" para el viajero. Otra cosa, es olvidar el reciente accidente de Adamuz. "Los accidentes ocurren y aunque sabes que el tren es un medio de transporte súper seguro no puedes evitar pensar en el accidente de Adamuz ante una vibración, o si se reduce la velocidad... Cosas a las que en otro momento no le dabas importancia ahora te recuerdan al accidente. Es inevitable", explica Alfredo Guerra mientras sus compañeros de trabajo, Gonzalo Caro e Inmaculada Sánchez, asienten. Ellos, que viajaron ayer de Barcelona a Madrid relatan un viaje con casi 5 horas de retraso. "Eso sí es un problema. Los 20 minutos de ahora son asumibles", concluyen.

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