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Alta velocidad

Pasajeros en el AVE a Valencia: "Perdí la noción del tiempo" ante las constantes demoras

La espera de "no sé cuándo llegaré" y una irritación de fondo en los pasajeros del tren son la tónica general de los viajes: "El equipo de Renfe nos avisaba de los retrasos por la megafonía"

Trenes estacionados en la estación Madrid-Puerta de Atocha-Almudena Grandes.

Trenes estacionados en la estación Madrid-Puerta de Atocha-Almudena Grandes. / Fernando Sánchez

Jaime Roch

Jaime Roch

València

Viajar en los trenes de alta velocidad destino València se ha convertido en un episodio de nervios e incertidumbre debido a las demoras recurrentes que se sufren diariamente por el establecimiento de la limitación temporal de velocidad impuesto por Adif en distintos puntos concretos de la línea Madrid y València.

Unas restricciónes activada tras avisos de maquinistas sobre posibles anomalías en la vía como son los baches, "bamboleos" o movimientos laterales percibidos durante la marcha. Fuentes de los maquinistas aseguran que la aplicación de reducciones temporales de velocidad es algo habitual en el día a día de las operaciones.

El agotamiento

Durante ese trayecto de Madrid a Valencia, que ahora dura unas tres horas, hay una forma de cansancio que no deja marcas visibles entre los viajeros y que es como el agotamiento que nace de la espera constante: "Primero nos avisaron que se retrasaba 25 minutos tras estar media hora para salir de Madrid desde la estación de Atocha. Arrancaba y paraba constantemente", asegura a Levante-EMV un viajero que tras participar en Fitur, cogió un Ave a las 19.30 horas en la estación de Atocha, lo que acorta ligeramente el trayecto hasta València y evita el túnel hasta la nueva estación de Chamartín, y llegó pasadas las 22.30 horas.

Así han quedado los trenes tras el accidente de Adamuz.

Así han quedado los trenes tras el accidente de Adamuz. / Manuel Murillo

En el AVE, los minutos perdidos aumentaban aunque "la tranquilidad no se perdía", señala el mismo pasajero, pero la preocupación sobre la seguridad y eficiencia del transporte ferroviario sí que latía de fondo.

La espera de "no sé cuándo llegaré" reducía la paciencia, encogía el margen de cortesía entre la gente e instalaba una irritación de fondo en los pasajeros del tren: "El equipo de Renfe nos avisaba de los retrasos por la megafonía, hasta que nos comunicaron que llegaríamos una hora más tarde de los habitual". Tres horas en total, igual que por carretera con el coche.

"No sabía dónde estaba"

Al final, asegura que "perdí la noción del tiempo", tras consultar en Google Maps el punto geográfico en el que se encontraba. "No sabía dónde estaba, me metí en otra aplicación del móvil para asegurarme dónde estaba tras tres horas en el tren".

En el caso de la línea Madrid-Valencia, se mantiene limitada la velocidad en cuatro puntos de la red a 160 kilómetros por hora y, en otros puntos kilométricos "muy concretos", a 200 kilómetros por hora.

Viajeros en la estación de Atocha, en Madrid, en los días posteriores al accidente de Adamuz

Viajeros en la estación de Atocha, en Madrid, en los días posteriores al accidente de Adamuz / Levante-EMV

Velocidad limitada

Este miércoles, Adif redujo la velocidad a 160 kilómetros por hora en la aguja de Vilarrubia de Santiago (Toledo) y en el punto kilométrico 292 de la vía 2 entre Minglanilla (Cuenca) y Caudete de las Fuentes (Valencia), en un tramo de un kilómetro.

Asimismo, limitó a 200 km/h la velocidad en un tramo de 700 metros del kilómetro 222 de la vía 2 entre Cuenca y Monteagudo de las Salinas, mientras que también aplicó restricciones en el kilómetro 384 de la vía 2 en el entorno de Chiva-Bifurcación Xátiva.

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