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Arrecifes artificiales, regeneración de playas… Nadie se acuerda de Santa Bárbara hasta que truena

La borrasca Harry golpea Tavernes de la Valldigna

La borrasca Harry golpea Tavernes de la Valldigna / Levante-EMV

Juanjo Villena

El temporal de mar provocado por la borrasca Harry ha vuelto a levantar ampollas en las costas del Mediterráneo. Las olas alcanzaron varios metros de altura lo que, sumado al incremento del nivel del mar, propiciado por el viento intenso y persistente, hizo que el agua superara las playas y se adentrara en paseos, calles e incluso en los residenciales. El panorama en Tavernes de la Valldigna es estremecedor, pero también en el Marenyet, Almassora o Moncofa. Muchos municipios litorales se han visto afectados por Harry, así como por una planificación deficiente que está provocando la regresión de las playas.

Ahora el Gobierno y la Generalitat prometen regenerarlas con miles y miles de metros cúbicos de arena entre gestos impostados, de quienes no cumplen con la anticipación que requieren los riesgos de cualquier tipo. No se trata solo de actuar diligentemente tras una catástrofe, sino de hacerlo antes de que se produzca atendiendo a las debilidades, porque estudios hay de sobra.

De repente se habla de reconstrucción y de proyectos que han pasado años metidos en un cajón, como los arrecifes artificiales, mientras los expertos venían avisando una y otra vez de los planes irrespetuosos con el entorno, las construcciones irregulares y el aumento del nivel del mar que, aunque sutil, va alimentando el alcance de los temporales.

Se han puesto obstáculos a los ríos y los sedimentos que se depositaban en la primera línea del litoral, en forma de grava o arena, se están quedando por el camino. En el caso particular de Valencia, el puerto cada vez se adentra más en el Mediterráneo, interponiéndose a las corrientes marinas que siempre han arrastrado la arena de norte a sur, manteniendo saludables las playas de El Saler y otras más meridionales. En la actualidad, gran parte de esta queda retenida, por ejemplo, en la playa de la Malvarrosa.

No debemos quedarnos en el lamento, claro que hay que actuar, pero debemos ser conscientes de los errores cometidos para llegar a acuerdos transversales y que no sean partidistas. Tenemos que planificar el futuro racionalmente y no a golpe de desastre.

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