El cuerpo de élite funcionarial para fondos europeos encalla con un 40 % de plazas sin cubrir
La Generalitat contrata a 316 especialistas en programas de la UE de los 518 puestos ofrecidos desde 2022 por un modelo selectivo impulsado por el Botànic

La Ciudad Administrativa de la Generalitat en València, en una imagen de archivo. / Germán Caballero

En 1979, el Ejército de Estados Unidos impulsó a los Delta Force como un equipo de rescate y respuesta para operaciones especiales ante el aumento de incidentes terroristas internacionales. Algo así se preveía en 2022 con los A1-01 dentro de la Generalitat, un cuerpo de élite de empleados públicos especializados en la gestión de programas europeos vinculados con los Next Generation tras la pandemia. Sin embargo, cuatro años después, esta unidad de combate burocrático no ha llegado al reclutamiento que tenía previsto cuando se fijó como misión aprovechar hasta el último euro procedente de Bruselas tras la golpe económico de la covid.
La resolución de convocatorias para este cuerpo no alcanzan ni mucho menos al 90% de fracaso que sufren los aspirantes a 'The Unit', aunque sí resultan llamativos ante la necesidad que supone contar con manos cualificadas para la tramitación de expedientes. Así, desde que en 2022 se pusiera en marcha la búsqueda de estos altos funcionarios especializados, se han ofertado 518 plazas de las cuales, tras las que 202 han quedado desiertas; esto es, un 39 % no se han podido cubrir, cuatro de cada diez. Y eso que al primer examen de 2022 se presentaron 4.500 aspirantes.
La cifra contrasta con otros cuerpos como el A2-01 que han cubierto el 100% de sus plazas. Según denuncia UGT Serveis Públics, "el caso más grave afecta a la Dirección General de Fondos Europeos". Ahí, señalan, en 2023 quedaron vacías el 77,78% de las plazas y en 2024 el 71,88%. Asimismo, recuerdan que estas plazas vacantes no se están cubriendo ni con promoción interna, donde de las 137 plazas ofertadas, solo ha habido 29 aprobados en tres años, ni con personal interino, excluido de las bolsas por la especialización de la materia.
El problema, según señala el sindicato, está en el modelo implantado en 2022 por parte del Botànic que igual que ocurre con las pruebas para entrar en Delta Force deja a varios de los aspirantes por el camino. Este incluía un curso selectivo entre el primer y el segundo ejercicio de la oposición, obliga a los aspirantes a realizar formación sin garantía de plaza y además, a este solo accede un número limitado de aspirantes, las plazas convocadas más un 10 % por lo que es posible aprobar el examen, pero no entrar en el curso. Asimismo, las renuncias no se sustituyen una vez iniciado el curso, lo que provoca que en ocasiones se presenten al segundo ejercicio menos personas que plazas convocadas.

Personal funcionario en una conselleria / Levante-EMV
A ello hay que añadirle una prueba psicológica que condiciona la nota final "sin criterios transparentes, abriendo la puerta a la discrecionalidad y generando incertidumbre", según protesta el sindicato que lamenta que el sistema, "lejos de agilizar procesos, penaliza especialmente a quienes no pueden permitirse dejar su empleo para realizar el curso". "Lo que se vendió como innovación se ha convertido en un obstáculo para la estabilidad laboral y la correcta ejecución de fondos europeos", denuncia UGT Serveis Públics.
Millones en juego
Sin embargo, pese a las quejas del sindicato y las cifras dadas, fuentes de la Conselleria de Hacienda, con las competencias en Función Pública, niegan que haya problema alguno y que en las próximas semanas tomarán posesión una veintena de especialistas en estos fondos europeos. Estos llegarán en un momento clave, con 2026 marcado como momento de cierre para muchos de los proyectos que deberán certificar su destino, lo que supone miles de millones de euros en juego. Solo en los presupuestos de 2025, el Consell incorporó 1.400 millones de estos recursos sin ejecutar del año anterior.
Para acelerar esta gestión, a la vista de la proximidad del límite, el Consell sí que ha impulsado cambios en otra de las figuras creadas por el Botànic para gestionar estos fondos, tal y como contó este periódico. Son los directores de programas, de los que se ha ampliado tanto la duración de su vinculación con la Generalitat (hasta ahora eran cuatro años de máximo) como el número de directivos que se pueden contratar. Estos perfiles se complementan con las convocatorias de funcionarios, unos para marcar directrices y los otros como músculo para sacar la tramitación adelante.
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