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El videoanálisis de Isabel Olmos

El videoanálisis de Isabel Olmos: "El crimen de Sueca nos ha recordado la violencia extrema, sin sentido y difícil de explicar cuando se ejerce contra los más vulnerables"

El videoanálisis de Isabel Olmos: "La violencia la vivimos cada día, incluso en situaciones que hemos normalizado"

Isabel Olmos / David García Sebastiá

Redacción Levante-EMV

El asesinato de un niño de tan solo 13 años, ocurrido este sábado en Sueca, "nos ha conmocionado y horrorizado a partes iguales". Un hombre de 48 años ha declarado ser el autor del crimen, cuya víctima era un amigo de su hijo, con quien estaba jugando a la consola cuando sucedieron los hechos. "La investigación determinará en los próximos días si la muerte de Àlex fue causada realmente por su presunto asesino o si el hombre asumió la autoría para encubrir a su hijo", explica la subdirectora de Levante-EMV, Isabel Omos. Aunque este no tendría consecuencias penales por ser menor de 14 años: "asumir la responsabilidad liberaría al menor de una condena pública de por vida: ser señalado como el asesino del niño de Sueca justo cuando acababa de dejar atrás la infancia".

Este trágico suceso nos recuerda la cara más oscura de nuestra sociedad: "la violencia extrema, sin sentido y difícil de explicar, especialmente cuando se ejerce contra las personas más vulnerables, como los niños", sentencia.

Este trágico suceso nos recuerda la cara más oscura de nuestra sociedad: la violencia extrema, sin sentido y difícil de explicar

Isabel Olmos

— Subdirectora de Levante-EMV

"Decir que vivimos en una sociedad libre de agresividad es una afirmación falsa e ingenua". Según Olmos, "la violencia está presente en nuestra vida cotidiana y, en muchos casos, la hemos normalizado". La podemos encontrar en un atasco de tráfico, en el metro, en cualquier espacio público, en un partido de fútbol o en el trabajo.

La violencia está presente en nuestra vida cotidiana y, en muchos casos, la hemos normalizado

Los asesinatos de mujeres a manos de sus parejas o exparejas cada año son una muestra clara, al igual que los niños y niñas que también se convierten en víctimas mortales. El asesinato es la forma más extrema de esta violencia social, y no siempre es ejercida únicamente por individuos.

El crimen cometido por tres agentes de policía con la implicación de un ciudadano en Minnesota nos ha hecho recordar la peor cara del Estado, "una realidad bien conocida por los países que han vivido bajo dictaduras". La impunidad con la que los agentes de inmigración acosan, golpean y matan a ciudadanos en un país como Estados Unidos no solo nos recuerda el horror de la violencia institucional, sino que también nos hace temer que esta pueda intensificarse en un contexto global marcado por detenciones y amenazas.

"Confiamos en que la respuesta social pueda frenar, aunque sea ligeramente, la estrategia de conflicto y violencia promovida por el presidente estadounidense Donald Trump", sentencia.

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