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Sanidad

Indemnizan a una paciente del hospital de Manises con 70.000 euros que perdió el párpado al cofundir un tumor con un orzuelo

El servicio de Oftalmología realizó un mal diagnóstico y estuvo tratándole el ojo durante nueve meses de forma érronea

Hospital de Manises en una foto de archivo

Hospital de Manises en una foto de archivo / Redacción Levante-EMV

Lluís Pérez

Lluís Pérez

València

La aseguradora del hospital de Manises, Relyens Mutual Insurance, deberá pagar una indemnización de 70.000 euros a una paciente por una mala praxis y un error de diagnóstico por parte del servicio de Oftalmología del centro, cuando este aún estaba gestionado por la concesionaria privada Sanitas. La entidad ha llegado a un acuerdo con la parte demandante que reclamaba un retraso en el diagnóstico de un tumor parpebral maligno, un carcinoma sebáceo, al confundirlo con un orzuelo; un error que se produjo al no revisar el resultado de anatomía patológica de la muestra recogido. El error se prolongó nueve meses, durante los cuales el hospital estuvo aplicando un tratamiento erróneo a la paciente de 38 años de edad, que agravó su patología y obligó al equipo médico a amputarle el párpado.

La paciente acudió por primera vez al centro en junio de 2022 al servicio de Urgencias, donde se la diagnosticó erróneamente. No fue la única vez, ya que acudió en reiteradas ocasiones al servicio y el resultado fue el mismo: orzuelo externo. En noviembre, se le extirpó el orzuelo y al revisar la muestra, el informe determinó que se trataba de un "carcinoma sebáceo", un informe que no fue visto ni consultado por nadie; es decir, que pese a que se había determinado la malignidad de la muestra, nadie cambió el diagnóstico.

14 meses de inicio a fin

A los cinco meses de la extirpación, la paciente regresó al hospital porque el supuesto orzuelo había reaparecido. Se consideró que la extirpación había sido "inadecuada e incompleta" y se la volvió a incluir en la lista de espera. Al no decretar que la intervención "por orzuelo" no era urgente, se programó para cinco meses después.

En agosto de 2023, 14 meses después de su primera visita a Urgencias, al observar la lesión ocular, el equipo médico decide realizar una biopsia y el resultado de la prueba confirma el diagnóstico del tumor, que ya constaba en el informe elaborado el 17 de noviembre, 10 meses antes. Es entonces cuando se remite a la paciente al servicio de Oncología, que realiza la amputación completa del párpado derecho, que se podría haber evitado, según han defendido los letrados Ica Aznar Congost y Juan Carlos Montealegre Bello de la asociación 'El Defensor del Paciente'.

Secuelas físicas y emocionales

Según la defensa del caso, la amputación le ha "ocasionado graves secuelas estéticas y funcionales". La paciente no puede cerrar el ojo y sufre un lagrimeo continuo, un empeoramiento de la visión, lo que le impide realizar actividades que practicaba anteriores, así como maquillarse. Además, sufre una "gran ansiedad e incertidumbre" porque han aumentado las posibilidades de reaparición su enfermedad y tener un peor pronóstico del cáncer.

Por su parte, la asociación 'El Defensor del Paciente' considera que estas actuaciones médicas "son fácilmente evitables" solo con que los propios facultativos pongan "atención al resultado de las pruebas". "Tener a disposición los resultados y no consultarlos, es un olvido inexcusable cuando está en juego la salud y la vida de una persona", concluyen.

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