El millonario precio de cambiar de color la Generalitat
Acabar con el rojo histórico e implantar el azul en todos los elementos de la administración tendría un altísimo coste para las arcas valencianas si se ejecuta como recomiendan los cánones del diseño

El president Pérez Llorca en una reciente comparecencia pública con la nueva identidad cromática, en azul. / Rober Solsona / Europa Press

La decisión de Carlos Mazón (y asumida por Juanfran Pérez Llorca) de cambiar el color de la Generalitat del rojo al azul tras 40 años de consenso no sólo carece de justificación y pone en riesgo una identidad colectiva labrada durante décadas, según han alertado sus propios creadores, sino que apunta a costar una millonada a la administración pública. El motivo es la magnitud del proyecto, que de ejecutarse siguiendo las pautas que marca el sector obligaría a reemplazar infinidad de elementos gráficos en un breve periodo de tiempo, lo que requiere una elevadísima inversión para un gobierno autonómico que acumula décadas en números rojos por su infrafinanciación.
Es difícil hacer una estimación global, pero varios expertos consultados aseguran que el precio final puede rondar las "decenas de millones" de euros si se ejecuta según marcan los cánones del diseño: es decir, de manera rápida y coordinada para dar coherencia a la nueva imagen y evitar que conviva con las anteriores, generando confusión.
En el sector privado se pueden encontrar ejemplos ilustrativos, como el reciente cambio de imagen de Cepsa (ahora Moeve) en España y Portugal. La compañía energética anunció una inversión de 130 millones para renovar los elementos visuales de cerca de 1.800 gasolineras. Mapfre gastó 70 millones en una operación similar.
Casuística casi infinita
Presupuestos muy elevados para dos planes de implantación que aunque ambiciosos, son mucho más sencillos que el que tendrá que llevar a cabo la Generalitat, cuyo número de infraestructuras y soportes a los que habría que aplicar la nueva identidad están muy por encima de los citados casos. Por ejemplo, sólo en materia de centros educativos públicos la administración autonómica gestiona unos 2.800 edificios, en los que habría que actual.
A estos habría que sumar hospitales, residencias, centros de día, conselleries, organismos públicos...Y no sólo es cuestión de la cartelería exterior. Los cambios incluyen también desde la señalética interior de todas estas infraestructuras hasta el membrete de una nota de prensa, pasando por maquinaria y señalizaciones de obra, webs y aplicaciones o uniformes de trabajadores públicos. Los caso son prácticamente innumerables.

Nuevo manual de identidad encargado por la Generalitat, aplicando el azul como color corporativo. / Levante-EMV

Nuevo manual de identidad encargado por la Generalitat, aplicando el azul como color corporativo. / Levante-EMV
Víctor Palau, editor y director de Gràffica, revista especializada en diseño, señala que el coste dependerá en buena medida del ritmo que imprima el Consell de Pérez Llorca al cambio de identidad que puso en marcha Carlos Mazón en verano de 2024.
El precio de una implantación correcta
En este sentido, remarca que "puede costar varias decenas de millones" o una cantidad ínfima si la Generalitat opta por "no hacer nada" y limitar los cambios de color a los elementos más visibles y mediáticos, como los atriles desde los que hablan los miembros del Consell y los soportes digitales como webs o redes sociales (de donde se ha ido retirando el rojo paulatinamente ya desde hace un tiempo), o a aquellos que se tengan que sustituir por desgaste. Otros expertos consultados respaldan estas estimaciones.
El manual de identidad retocado por Mazón, al que ha accedido Levante-EMV, da una idea del amplísimo abanico de elementos a modificar. Presidencia encargó aterrizar el nuevo azul, que se acerca a los tonos del PP, a infinidad de soportes. Según la orden de la Dirección General de Promoción Institucional, este color deberá “primar en el uso de los logos y aplicaciones que se utilicen o se lleven a cabo en lo sucesivo por todos los centros directivos, organismos, entidades, etc, que formen de alguna forma parte de la Generalitat Valenciana".
Las aplicaciones
Así, el documento aplica la nueva tonalidad prioritaria a tarjetas de visita de altos cargos, sobres y cartas postales, cintas de tela para inauguraciones, adhesivos, bolsas, soportes digitales, todo tipo de señalética (fachadas, interiores, de obras...), vehículos y uniformes. Son sólo ejemplos genéricos que se podrán implementar en otros elementos.

Nuevo manual de identidad encargado por la Generalitat, aplicando el azul como color corporativo. / Levante-EMV

Nuevo manual de identidad encargado por la Generalitat, aplicando el azul como color corporativo. / Levante-EMV
Palau incide en que para que un cambio de identidad como este sea efectivo debe acometerse en el corto plazo. "Las consultoras recomiendan resolver estos procesos en un máximo de un año y priorizando los espacios más emblemáticos y visibles", explica.
Los antecedentes, en cualquier caso, no han ido en esa dirección. Así, hoy en día convive el logotipo original creado por Daniel Nebot, Nacho Lavernia y Paco Bascuñán en 1984 con el rediseñado en 2018 por el Botànic, que optó por una implantación suave. En cualquier caso, los cambios eran de menor impacto al actual, por lo que las disonancias gráficas serían también menores, explican fuentes especializadas. El distintivo de hace 40 años puede verse, de hecho, en edificios emblemáticos como el hospital La Fe de Valencia.

Nuevo manual de identidad encargado por la Generalitat, aplicando el azul como color corporativo. / Levante-EMV

Nuevo manual de identidad encargado por la Generalitat, aplicando el azul como color corporativo. / Levante-EMV
Palau alerta de que incorporar un nuevo elemento, en este caso un nuevo color, puede suponer una "ensalada identitaria" contraproducente para la coherencia de la marca si no se hace de forma ágil. "La convivencia (de marcas) siempre es una mala noticia para la identidad", señala. Otras voces conocedoras del proyecto también subrayan que "no se puede hacer a largo plazo, porque pierde fuerza".
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