Infraestructuras
Trenes valencianos han de reducir su velocidad a 60 o 30 km/hora por puntos negros que llevan hasta 30 años sin solucionarse
Las líneas convencionales de la red ferroviaria (Cercanías, Media Distancia y Mercancías) presentan problemas en ocho puntos de la vía que obligan a rebajar la velocidad de circulación

Puente metálico entre Alzira y Carcaixent y, al lado, la vía de alta velocidad sin uso. / Perales Iborra
Francesc Arabí
Antes de subir al tren, los maquinistas consultan en su táblet todas las incidencias que afectan a su línea y que obligan a reducir el límite de velocidad. Es una información viva que se actualiza con entradas y salidas, con problemas que se solventan y nuevos contratiempos. Pero hay algunos 'puntos negros' que son ya un clásico para los más veteranos de Renfe. Son incidencias perennes. Algunas llevan décadas. Por ejemplo, el tramo que cruza el puente metálico situado entre Alzira y Carcaixent o la curva de la estación de Silla. En el primer caso, hay una limitación de velocidad a 30 km/ hora y en Silla, la reducción es a 60 km/hora. Son dos de los ocho puntos críticos que en estos momentos presenta la red viaria de Adif en las líneas convencionales valencianas: en Cercanías, Media Distancia y Mercancías, según fuentes del sindicato CGT-PV en Renfe. La radiografía sobre las dolencias que presentan las vías no ofrece peores resultados que el chequeo que podía hacerse hace años. Pero no es menos cierto que hay averías que llevan más de dos meses sin resolverse y algunas se han convertido en históricas.
En el caso de la Ribera, el límite de velocidad a 30 km/hora en dos tramos a la altura del envejecido puente de hierro lleva unos 10 años en vigor. En los 20 años anteriores, estuvo vigente la obligación de reducir a 60 km/hora. El llamado Límite Temporal de Velocidad (LTV) lleva, así pues, más de tres décadas activado, indican las mismas fuentes.
La velocidad normal de circulación en ese punto estaría en 120-140 km/hora. Se trata de entre 200 o 300 metros por los que cada día pasan unos 200 trenes. Entre ellos, los aproximadamente 80 de ida o vuelta a Xàtiva, más los mercancías que se dirigen a Alicante o Albacete.
Junto a una vía muerta sin estrenar
Que Adif no haya solucionado el problema es doblemente sangrante: por el tiempo transcurrido y porque, paradójicamente, justo al lado hay una vía muerta y sin estrenar. En concreto la de alta velocidad entre València y Xàtiva, que costó casi 800 millones de euros, recuerdan desde CGT-PV. Se construyó en 2008 y, dieciocho años después, sigue siendo una vía fantasma. Esta vía paralela discurre sobre un puente de hormigón, justo al lado del metálico, que tolera velocidades de hasta 350 km/hora. El problema crónico podría resolverse con la construcción de un desvío de una a otra vía y la consiguiente adaptación del ancho.
Otros de los puntos históricos que obligan a reducir velocidad para mantener la seguridad son las limitaciones en la entrada y salida a la estación de Silla. Con el cambio de la orientación de las vías, la curva preexistente se hizo más cerrada y se tuvo que imponer un tope de circulación a 60 km/hora. Ha habido momentos en los que incluso se ha rebajado a 30 km/hora en el paso por los cambios de salida de la estación, donde confluyen las vías de la línea de Xàtiva, de Gandia y mercancías.
Otras seis averías reductoras
Además de las citadas, otras de las averías actualmente vigentes en el mapa de precauciones están localizadas en la estación de Almenara (límite de velocidad a 30 km/hora en un tramo por las obras de implantación del tercer carril); en un punto entre Xeraco y Gandía, con reducción a 60km/hora y en la zona afectada por la dana entre Alfafar y Albal, donde la circulación no puede sobrepasar los 80 km/hora.
Las obras del tercer carril en el Corredor Mediterráneo también obligan a rebajar la velocidad a 80 Km/hora en Borriana o Moncofa, e incluso a 30 km/hora de vuelta de Castelló a la altura de Borriana. También está ‘declarada’ zona 30 el tramo viario que va desde el nuevo cauce del Turia (después de la estación de Alfafar) hasta la entrada de València. Las obras del llamado ‘canal de acceso’ (un túnel de 1,2 km para soterrar el tráfico ferroviario) obligan a desviar los trenes. Y esa curva de vía resultante dicta la reducción de velocidad a 30 o 40 km/hora. Los defectos en la vía y las obras acaban provocando retrasos o suspensión de servicios que generan malestar entre los usuarios.
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