Educación
El 90 % de los profesores ya usa la IA en su trabajo
Un informe de UGT alerta sobre la sobrecarga laboral, el riesgo de plagio y la “desaparición del pensamiento crítico” en las aulas, mientras el 75 % de los docentes reclama formación y una regulación clara a la administración

Una profesora da clase en un instituto de Alicante / Levante-EMV

La irrupción de la Inteligencia Artificial (IA) en las aulas valencianas y del resto de España ya no es una promesa de futuro, sino una realidad que está transformando el sistema educativo. Según el último informe de UGT de enero de 2026, el desembarco tecnológico es total: casi nueve de cada diez docentes ya integran la IA en su labor diaria. La mayoría lo hacen para preparar materiales, sin embargo, lo que se vendió como una solución para aligerar la burocracia se ha convertido, para muchos, en una nueva fuente de estrés y desafíos éticos.
Los datos del estudio, basados en las respuestas de 1.376 profesionales de todas las etapas educativas, son tajantes. El 88,6 % del profesorado ya ha incorporado la IA en su trabajo. De estos, un 31,3 % lo hace de forma habitual, mientras que un 57,3 % recurre a ella de manera ocasional. La resistencia al cambio es mínima; apenas un 6 % de los encuestados muestra desinterés por estas herramientas, lo que sitúa el debate actual no en la conveniencia de su uso, sino en la urgencia de establecer marcos éticos y pedagógicos claros.
El desembarco digital en las aulas
La IA se ha convertido en la "asistente" preferida para la planificación y el diseño de las clases: un 71,65 % de los profesores la utiliza para preparar materiales didácticos y un 42,44 % para proponer actividades personalizadas. No obstante, existe una barrera que los docentes aún no se atreven a cruzar de forma masiva: solo un 11,26 % confía en los algoritmos para la corrección y evaluación de tareas, y apenas un 10 % la emplea para la orientación del alumnado. El criterio pedagógico humano sigue siendo, de momento, un reducto de control.
Esta adopción masiva se ha producido superando la capacidad de respuesta de las propias instituciones. Aunque el profesorado valora la versatilidad de estas herramientas para generar contenido visual o adaptar textos, el informe subraya que esta integración se está haciendo "a pulmón", sin directrices claras por parte de las autoridades educativas.
La paradoja de la eficiencia
Uno de los puntos más controvertidos del informe es lo que UGT denomina la "paradoja de la carga laboral". Aunque el 43,96 % de los docentes valora el ahorro de tiempo en tareas administrativas como una ventaja, la realidad global apunta en la dirección opuesta. Un demoledor 83,93 % del profesorado asegura que la IA ha incrementado su carga de trabajo.
Este aumento no proviene del uso de la herramienta en sí, sino de la necesidad de supervisión constante. Los docentes dedican ahora gran parte de su jornada a verificar la originalidad de los trabajos y a detectar posibles fraudes, lo que supone una "sobrecarga laboral" que no estaba prevista en las programaciones. "El 84 % de los docentes percibe más carga laboral", resume el informe, señalando que la vigilancia contra el plagio se ha convertido en una segunda jornada invisible que agota los tiempos de descanso y preparación real de las clases.
El riesgo del "copia y pega"
El impacto en el aprendizaje del alumnado genera una inquietud profunda en los claustros. El 86,7 % de los profesionales está preocupado por el fomento del plagio y la falta de esfuerzo, mientras que un 83,57 % advierte que el uso descontrolado de la IA reduce la capacidad de análisis y juicio propio de los estudiantes.
Para el profesorado, el riesgo no es solo el engaño académico, sino la "deshumanización" del proceso educativo (mencionado por el 54,94 %) y la dificultad para que los alumnos adquieran competencias básicas si el algoritmo sustituye al esfuerzo intelectual. De hecho, el 91,77 % de los encuestados cree que la IA puede dificultar la adquisición de competencias transversales en algún grado. Los “atajos tecnológicos” están disparando el nerviosismo frente a la innovación pedagógica que muchos profesores tratan, con esfuerzo, de sacar adelante.
Una llamada a la regulación
Ante este escenario, el sindicato UGT traslada a las administraciones educativas, incluida la Conselleria de Educación, una serie de reivindicaciones urgentes para evitar que la innovación se convierta en caos. El profesorado tiene claro qué necesita: en primer lugar, formación (reclamada por el 75,14 %) para liderar el cambio tecnológico con garantías y no depender de tutoriales de internet o el autoaprendizaje.
En segundo lugar, una regulación clara que defina los usos y límites de la IA en las aulas (71,51 %). El profesorado se siente desprotegido ante los problemas de privacidad y seguridad de datos, un riesgo que preocupa a casi la mitad de los encuestados (45,4 %). Por último, se exige una dotación de recursos tecnológicos adecuados en los centros y orientaciones pedagógicas oficiales que bajen la tecnología al currículo real.
En definitiva, la crónica de la IA en la educación valenciana es la de una herramienta potente pero huérfana de guía. El 90 % de los profesores ya ha dado el paso; ahora le toca a la Administración evitar que el docente se convierta en un simple supervisor de algoritmos y garantizar que la tecnología sirva para reforzar, y no reemplazar, el pensamiento crítico en las aulas.
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