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Medio ambiente

Tanquem Cofrents impulsa acciones para defender el cierre de las nucleares frente al discurso pronuclear

Salva Moncayo, portavoz de Tanquem Cofrents, critica que el president Pérez Llorca apueste por una tecnología obsoleta y defiende que las energías renovables son menos dañinas que los combustibles fósiles

Vista general de la central de Cofrentes, en una imagen de archivo.

Vista general de la central de Cofrentes, en una imagen de archivo. / Levante-EMV

Marta Rojo

Marta Rojo

València

“La verdad es que nos hemos puesto las pilas en cuanto hemos oído las declaraciones, por ejemplo, del president Pérez Llorca”, reconoce Salva Moncayo. Las palabras a las que hace referencia las dijo el jefe del Consell en uno de sus primeros actos como mandatario, una visita a la central nuclear de Cofrents: "es una irresponsabilidad seguir adelante con un cierre programado para 2030 únicamente por cuestiones ideológicas". Ante la puesta en cuestión del calendario acordado entre Gobierno y empresas para el cierre progresivo de las centrales, Tanquem Cofrents ha presentado la campaña “¿Alargar las nucleares? No, gracias”. Es, dicen, una cuestión de sentido común cerrarlas. "Es una energía rígida y obsoleta que no permite responder en situaciones críticas", resume Moncayo, portavoz de Tanquem Cofrents.

Presentación de la campaña “¿Alargar las nucleares? No, gracias”

Presentación de la campaña “¿Alargar las nucleares? No, gracias” / Redacción Levante-EMV / Tanquem Cofrents

Desde la plataforma detectan un incremento del discurso pronuclear que les preocupa y que, creen, no se puede defender con argumentos racionales. “Hablan de autonomía y de poder tener absoluta independencia energética con las nucleares, cuando dependemos del uranio ruso, por ejemplo, o en gran parte ruso”, denuncia Moncayo. Critica que voces como la del president apuesten ahora “por apoyar una tecnología que ya está obsoleta y que no tiene sentido”.

Por eso, Tanquem Cofrentes va a plantear un semestre de acciones informativas y reivindicativas para defender que la energía nuclear no tiene cabida “en un momento de cambio climático y de evolución mundial”. Entre otras cosas, el sábado 7 de febrero organizarán una formación en Ca Revolta para poner sobre la mesa los “criterios científicos” a favor del cierre de las centrales. Asimismo, asegura Moncayo que, en junio, están diseñando “una mesa técnica potente, en la cual se pongan encima de la mesa argumentos contundentes que van más allá de soflamas y de especulaciones ideológicas para que todo el mundo tenga ese pensamiento crítico”.

Precio y seguridad antiapagones

Porque, más allá del convencimiento, hay argumentos científicos, pero también económicos, recuerda Salva Moncayo. “Económicamente, no hay color entre la producción renovable y la producción nuclear, los números están ahí: estamos hablando de casi del doble del precio de producción”, destaca. Ese hecho está detrás, dice, de que muchas centrales paran técnicamente porque están fuera de mercado. “Hay momentos en que se pierde energía renovable porque la rigidez de las nucleares impide más penetración de las energías limpias”, lamenta.

València, la noche del apagón.

València, la noche del apagón. / Germán Caballero

“Cada vez que las nucleares intervienen en el mercado, el precio sube, y cada vez que intervienen las renovables, el precio baja; blanco y en botella”, dice. Así que, desde el punto de vista de la competitividad, pero también de que las familias tengan acceso a una energía barata, es ineludible potenciar las renovables, dice Moncayo.

Esa rigidez de las renovables también pone en peligro la estabilidad de la red y puede provocar, o al menos no ayuda a evitar, episodios como el del apagón del pasado abril. “Las nucleares, por su característica de bajísima flexibilidad, son capaces de generar una frecuencia estable, pero no son capaces de gestionar una situación crítica”, denuncia. Y eso en el marco de un sistema de energía cada vez más complejo. “Ya no hay solamente 10, 20 o 30 centrales funcionando, sino que hay muchas microproducciones, incluso a nivel doméstico, y eso hace que la gestión de la red sea más complicada”, indica Moncayo.

Basura nuclear, el problema sin resolver

“Mi opinión personal es que incluso se podrían adelantar los cierres de las nucleares, porque ya tenemos un sistema suficientemente sólido como para poder ir apagándolas antes del calendario”, desliza el portavoz de Tanquem Cofrents. Pero, añade, “ya que hay un calendario pactado entre empresas y Gobierno”, al menos, debería cumplirse.

Pero, mientras, hay otro calendario que avanza sin que se pueda detener: el de los efectos de los residuos nucleares, otro de los argumentos en contra de la prolongación de la vida de las centrales para Tanquem Cofrents. “Tener centrales nucleares significa que tenemos una fuente de energía, pero también un problema latente verdaderamente serio”, advierte. “Me imagino que, dentro de 200 años, cuando todo funcione con energía solar, la gente se preguntará por qué hay unos agujeros en montañas donde se guardan cosas que matan; basura nuclear generada por la gente del siglo XX para la que no hay solución”, añade.

Las macroplantas de renovables: “Siempre será menos dañino”

En este contexto, las macroplantas de generación de energías renovables se presentan, a veces, como alternativas, aunque también algunas de esas tipologías, como las plantas de biogás, ha generado contestación en las zonas afectadas, con manifestaciones y movilización. “Cualquier intervención humana en el planeta tiene costes. Si no queremos ningún impacto, tendríamos que desaparecer como especie”, razona Moncayo.

La Asociación Ciudadana Camp de Túria y Serranía fue la encargada de convocar la manifestación.

La Asociación Ciudadana Camp de Túria y Serranía fue la encargada de convocar la manifestación. / L-EMV

Pero, eso sí, cree que se deben “minimizar los daños colaterales, respetar las zonas naturales que aún están vírgenes e intervenir sobre todo en zonas ya antropizadas”. “Cumpliendo la normativa vigente, hay que seguir planteando alternativas como la solar en plantas medianas o el biogás cerca de macrogranjas que generan muchísimos purines. Puede ser antipático tenerlo cerca de casa, pero es mejor convertirlo en energía que dejar que se gestione mal”, concluye. En cualquier caso, dice, “lo que está claro es que las renovables son siempre menos dañinas que quemar combustibles fósiles y que generar residuos radiactivos durante miles de años”.

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