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Curioseando sobre las borrascas en el suroeste de Europa

Llegan nuevas borrascas desde el Atlántico, según advierte la Aemet.

Llegan nuevas borrascas desde el Atlántico, según advierte la Aemet. / Aemet

Natacha Payá

En los últimos años, mucha gente se ha dado cuenta que llegan más borrascas a España con nombre propio. Esta no es una práctica casual y responde a la necesidad de mejorar la comunicación y la prevención ante fenómenos meteorológicos adversos.

Poner nombre a una borrasca facilita su identificación, tanto para los servicios meteorológicos como para los medios de comunicación y población en general. De este modo, los avisos y las recomendaciones se transmiten de forma más clara y se evitan confusiones cuando los sistemas afectan a Europa al mismo tiempo.

La Agencia Estatal de Meteorología confirmó en el día de ayer la que será la sexta borrasca del año y la primera del mes de febrero, denominada Leonardo. Esta borrasca también será la número 12 del listado de borrascas de la temporada. Estos sistemas se nombran siguiendo un orden alfabético que va de la A a la W, lo que permite llevar un seguimiento organizado y coherente a lo largo del invierno.

España, a través de AEMET, forma parte del Grupo Suroeste europeo, junto con Francia, Portugal, Bélgica, Luxemburgo y recientemente por Andorra. Este grupo es el encargado de asignar los nombres a las borrascas que pueden provocar un impacto significativo en alguno de estos países, como lluvias intensas, fuertes rachas de viento o nevadas importantes.

El grupo utiliza una lista de nombres por cada temporada invernal. Estas listas no son aleatorias: la lista completa rota cada seis años, de modo que el mismo conjunto de nombres vuelve a utilizarse seis inviernos después. Esto permite una gestión ordenada y evita repeticiones continuas en un corto periodo de tiempo.

Además, existe una excepción importante. Si una borrasca ha sido especialmente destructiva, causando daños graves o un alto impacto social, su nombre puede retirarse y sustituirse por otro, incluso aunque no haya finalizado el ciclo de seis años. Es una medida similar a la que se aplica con los huracanes más devastadores en otras partes del mundo.

En definitiva, los nombres de las borrascas no son solo una curiosidad, sino una herramienta clave para informar mejor y proteger a la población.

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