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La Guardia Civil cierra 15 cuarteles por las noches para "mejorar el servicio al ciudadano"

Las asociaciones profesionales advierten de un problema de inseguridad y la Comandancia, que ha ideado la reestructuración, habla de eficiencia, más patrullas en la calle y la posibilidad de denunciar a domicilio los delitos menos graves

Excepción: en casos de agresión sexual, violencia machista y desapariciones, una patrulla responderá en menos de 15 minutos y abrirá el edificio para atender a las víctimas

Cuartel de la Guardia Civil de Cullera, uno de los 15 que cierran por la noche desde el 1 de febrero.

Cuartel de la Guardia Civil de Cullera, uno de los 15 que cierran por la noche desde el 1 de febrero. / Levante-EMV

Teresa Domínguez

Teresa Domínguez

València

En julio de 1991, hace casi 35 años, se aprobó el cierre definitivo de un tercio de los casi 3.000 cuarteles que la Guardia Civil tenía desperdigados a lo largo y ancho de la geografía española. Casi todos estaban en estado ruinoso, el despliegue territorial no se había cuestionado desde los tiempos del Duque de Ahumada, la dotación humana de la mayoría era un puñado de guardias con vehículos que se caían a pedazos y su mantenimiento, una sangría para las arcas del Estado. Aún así, cientos de ayuntamientos, con sus vecinos al frente, se sublevaron y la iniciativa tuvo que ser paralizada y reestudiada. Desde entonces, ha llovido mucho y no siempre bien, pero, en esencia, la polémica es la misma: que no nos cierren el cuartel. Fue la primera, pero no la última.

Casi cuatro décadas después de aquello, con una Guardia Civil modernizada, diversificada y optimizada, pero casi igual de precaria, el fantasma de la pérdida de la seña de identidad por excelencia de la seguridad ciudadana en los pueblos, esos acuartelamientos con el "Todo por la patria" como bienvenida, vive un nuevo capítulo en la provincia de Valencia con el cierre nocturno de 15 acuartelamientos, 14 de ellos, puestos principales. Hasta este 1 de febrero, cuando ha entrado en vigor la nueva instrucción ordenada por el coronel jefe de la Comandancia de Valencia, esos centros abrían 24 horas al día, los siete días de la semana. Las asociaciones hablan de inseguridad -para las instalaciones- y de "deterioro de las condiciones laborales de los guardias"; la comandancia, de mayor eficiencia en el servicio y de mejor atención al ciudadano. La polémica, de nuevo, está servida.

Las excepciones que abrirán el cuartel

La realidad, explican fuentes de la Comandancia de Valencia, es que "de los aproximadamente 50.000 delitos que se denuncian al año en nuestras instalaciones", las interpuestas en horario nocturno, entre las 22.00 y las 6.00 horas, que es cuando estarán cerrados esos acuartelamientos, han sido "15 o 20" en todo un año. Garantizan que ese dato se ha tenido en cuenta a la hora de racionalizar los recursos humanos. Pero no ha sido el único.

Las citadas fuentes aclaran que, hasta ahora, en esos 15 cuarteles "solo había un guardia toda la noche, un agente de Prevención", esto es, de la unidad destinada a la seguridad ciudadana directa, a patrullar. Ese agente, afirman, permanecía las ocho horas nocturnas tras la puerta del cuartel y solo si acudía alguien y llamaba al timbre, abría. Es más, aseguran que las protestas de las asociaciones por la soledad con que prestaba servicio ese guardia están en el origen de esta nueva instrucción. "Lo plantearon, lo estudiamos y hemos decidido que lo más eficiente es el cierre para contar con una patrulla más en la calle. Ganan los guardias y gana el ciudadano", aseveran.

¿Cómo, si la ciudadanía se topa con un portón cerrado y un timbre tras el que no hay nadie? "La realidad es que por la noche, nadie suele acudir a los cuarteles. Ahora, cuando lo hagan, verán un letrero en el que se facilita el número de teléfono al que pueden llamar, el 062". Lleva directamente a los operadores de la sala del COS desde la que se gestionan todas las patrullas. La formada por ese guardia de prevención que ya no estará en las dependencias y por un segundo agente de la oficina de atención al ciudadano -los que cogen las denuncias en los cuarteles- que será su binomio no podrá tardar más de "10 minutos, 15 como máximo" en presentarse en el cuartel "en el caso de que la urgencia planteada requiera completar la denuncia dentro de las instalaciones". Eso será para los casos graves que requieran una denuncia inmediata, a saber, las agresiones sexuales, la violencia de género o las desapariciones. En los tres supuestos, la denuncia precisa de una tramitación compleja y larga que solo pueden realizarse en una oficina.

Un agente de la Guardia Civil, durante la investigación.

Un agente de la Guardia Civil, durante la investigación. / G.C.

Para todo lo demás, la denuncia a domicilio

Pero, ¿qué ocurre cuando no se trata de uno de esos tres delitos especialmente sensibles, aquellos que son la inmensa mayoría de la estadística de criminalidad, esto es, robos, daños, atracos, estafas...? "Que ahora el ciudadano puede formular la denuncia in situ, en su casa, en la calle o donde esté, y de manera inmediata y sin tener que desplazarse al cuartel a la mañana siguiente, como pasaba ahora". Es decir, como caso práctico, si alguien sufre un robo en su casa y lo quiere denunciar de madrugada, llamará al 062 y la patrulla comisionada por la sala del COS se presentará en la ubicación indicada y tomará la denuncia con la ayuda del sistema SIGO-Movilidad. ¿Y qué es eso? "Muy sencillo, son las tablets que llevan las patrullas en las que se puede formalizar esa denuncia" allá donde esté el ciudadano en apuros. Incluso esperan "que afloren más delitos, porque había veces en que la persona que llamaba, si la cuantía era poca o el delito muy leve, finalmente ni siquiera iba al día siguiente a denunciar". Con este sistema, y en caliente, creen que aumentarán las denuncias.

Por tanto, defiende la jefatura de la Comandancia, "no solo no se compromete la seguridad del municipio, sino que el ciudadano sale ganando, recibe una atención mejor y más personalizada". Las fuentes citadas explican que no solo se han reunido con los oficiales al mando de esos 15 cuarteles afectados por la medida, sino que estos, a su vez, han informado en tiempo y forma a alcaldesas y alcaldes de esos municipios. "Ha habido buena acogida por parte de los responsables municipales, porque supone una mayor optimización de los recursos disponibles y garantiza la atención al ciudadano con tiempos de respuesta asumibles", concluyen.

La lista de los que cierran

En este momento, la Guardia Civil cuenta con 75 acuartelamientos distribuidos en las siete compañías en que se divide la provincia de Valencia. Restados los cinco de Valencia que albergan la comandancia (Patraix: seguirá abierta por la noche), la Zona (Benimaclet), el servicio marítimo (junto al Puerto), el de Cantarranas, en Natzaret, y el del Grupo Rural de Seguridad (GRS), en la Malva-rosa, los 70 están repartidos en esas compañías. La que más acuartelamientos tiene es la de Llíria, con 14, 5 de ellos, puestos principales -son las unidades más grandes y con más agentes, siempre con un comandante al mando-, y el resto, ordinarios o auxiliares, de menor tamaño y plantilla. El modelo contempla el cierre de tres de los principales -la Pobla de Vallbona, Riba-roja y Chiva- y se mantienen abiertos las 24 horas los otros dos, el de Bétera y el de Llíria.

Con 13 puestos, en la compañía de Xàtiva permanecerá abierto su único puesto principal y cierra el de Xàtiva por las noches. La siguiente compañía con más cuarteles, Sueca (12), tiene seis puestos principales. Cierran tres -Cullera (solo de noviembre a marzo), Carcaixent y Llombai- y tres seguirán teniendo horario 24/7 -Sueca, Carlet y Almussafes-.

En la compañía de Requena, la que abarca más territorio, pero menos población, hay diez cuarteles, pero solo dos son puestos principales. En su caso, se ha decidido que el cierre nocturno afecte al de Buñol, mientras que el de Requena permanecerá con el horario de 24 horas.

La compañía de Sagunt, con 8 puestos, cerrará de diez de la noche a seis de la mañana dos de sus tres puestos principales, los de Massamagrell y Tavernes Blanques, mientras que Moncada seguirá como hasta ahora.

Y quedan dos compañías, Gandia, con siete acuartelamientos, dos de ellos principales, donde, desde este domingo, el que seguirá abierto de forma permanente es el de Oliva-Gandia (físicamente está en la primera población citada), mientras que el otro, el de Tavernes de la Valldigna, cerrará de noche, y Paiporta, con seis puestos, cinco de ellos, principales, ya que es la más poblada de todas con mucha diferencia. En su caso, la Comandancia ha decretado el cierre nocturno de cuatro de ellos -Paiporta, Aldaia, Picassent y Silla-, por lo que solo permanecerá abierto las 24 horas el de Alfafar-Catarroja. Un apunte: la inmensa mayoría de los puestos no principales, es decir, los ordinarios y los auxiliares, ya cerraban en horario nocturno desde hace años. Y la criminalidad no ha aumentado en esos territorios, dicen.

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