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Dia mundial del cáncer

Dentro de la 'UCO del cáncer': el papel esencial de los patólogos frente a un tumor

El servicio de Anatomía Patológica del hospital Clínico analiza el tejido de cerca de 40.000 biopsias y 30.000 citologías anualmente

"Estamos al mejor nivel en tratamiento del cáncer, a la altura de Boston, Nueva York o Londres", explica el jefe del servicio José Carlos Monteagudo

La 'UCO' del cáncer: así trabaja el servicio de Anatomía Patológica de La Fe

Francisco Calabuig

Lluís Pérez

Lluís Pérez

València

Una larga flecha azul pegada en el suelo señala la dirección a seguir por las muestras de las biopsias, citologías o colonoscopias a su llegada al servicio de Anatomía Patológica del hospital Clínico; un departamento medio escondido en el enrevesado tramado de la Facultad de Medicina e invisibilizado para la mayoría de la sociedad, pero esencial para el diagnóstico y el tratamiento del cáncer. Por sus laboratorios, pasan cerca de 40.000 biopsias y 30.000 citologías al año, tomadas a pacientes de los departamentos del Clínico, de Gandia y Sagunt. Su trabajo consiste en analizar al detalle estas muestras mediante microscopios, escáneres y maquinaria de última tecnología con un único objetivo: poner nombre y apellidos concretos al tumor y aportar, además, sus datos biométricos -los genes y mecanismos causantes del tumor- para poder predecir su evolución -si puede ser agresivo o no- para determinar el mejor tratamiento para revertirlo o contenerlo.

"Solo el patólogo puede confirmar el diagnóstico de un cáncer -, relata el jefe del servicio, José Carlos Monteagudo-. Y solo con el diagnóstico del patólogo, se puede aplicar el tratamiento". Él es la cabeza visible de un equipo de aproximadamente medio centenar de profesionales: 11 patólogos, 17 técnicos especialistas en Anatomía Patológica, ocho residentes, dos administrativos y dos celadores. "Somos la UCO del cáncer -, afirma a modo explicativo -. Hacemos informes demoledores para el cáncer porque estudiamos minuciosamente todos los datos, con información muy precisa para que el sistema inmune vuelva a atacar a las células mutadas". Su papel es clave en la medicina personalizada tan importante en el tratamiento del cáncer porque no todas las tipologías responde igual a los mismos fármacos porque, hasta el desarrollo del estudio del genoma y otras técnicas, la calificación del tumor dependía, en mayor parte, de la intuición y la experiencia.

El especialista hace gala de su papel como profesor en la Universitat de València (UV) al comparar la propagación del cáncer con la corrupción. El cáncer surge por la alteración de alguno de los genes inherentes en las personas en el proceso de división celular; bien sea por azar, "algo que no vamos a poder evitar", bien por otros factores de riesgo como el tabaco, el alcohol, la obesidad u otro tipo de sustancias tóxicas. Al mutar se convierte en una especie de "empresa ilegal y corrupta, que infecta todo lo que hay a su alrededor -, prosigue- y convence a las proteínas para que trabajen para él". Además, la enfermedad se encarga de "sobornar a la policía, los limfocitos, para que no lo bloqueen". El trabajo de los patólogos, en parte, consiste en determinar qué proteínas dan energía al cáncer y, así, determinar el modo de frenarlas. Es un tema de efectividad médica y, a la vez, de eficiencia porque "dar un tratamiento que no funciona es muy caro". Cuantas más mutaciones tenga el cáncer, más complejo puede resultar, aunque la inmunoterapia está dando buenos resultados en estos casos.

Técnicas laminando las muestras de biopsias o citologías en el hospital Clínico de València.

Técnicas laminando las muestras de biopsias o citologías en el hospital Clínico de València. / Francisco Calabuig

El trabajo, paso por paso

Cuando la muestra recorre la flecha azul en el suelo, se registra y se le da un número propio. Si proviene de una biopsia o una citología -hay mucho de prevención en el trabajo de la anatomía patológica-, se introduce en formol para deshidratarlo, se incluye en cera -después se retirará antes de teñir la muestra- y se procede a cortarlo en láminas de tres micras de espesor que luego se observarán y analizarán con las lentes del microscopio. En los casos en que se recibe un órgano extirpado a un paciente, los técnicos trabajan cerca de una hora con él para extraer la muestra, a la que se aplica el mismo procedimiento.

Una técnica analiza un estómago para extraer muestras del tumor y poder estudiarlo.

Una técnica analiza un estómago para extraer muestras del tumor y poder estudiarlo. / Francisco Calabuig

Al observarlo con el microscopio, el técnico -necesitará la confirmación por parte de un patólogo siempre- puede determinar si es benigno y no es necesario nada más o si es maligno. "Puede estar muy claro, verlo en 10 segundos, saber cómo tratarlo y proceder a redactar el informe -mucho más extensos que hace unos años- o derivar la muestra para análisis adicionales", expone Monteagudo.

Una de estas opciones -es prácticamente nueva porque solo se hace desde el año 2020- es la secuenciación del gen, que permite saber "biológicamente de dónde saca el cáncer la fuerza, de qué marcadores". Algunos de estos pueden ser, por ejemplo, señal de mayor posibilidad de metástasis. Otra opción es el uso de la inmunohistoquímica, en la que solo se tiñen las proteínas concretas que se buscan en el análisis.

El servicio también tiene la capacidad de analizar muestras instantáneas en medio de una cirugía. "El cirujano está operando y hay un tumor cerca, que no sabe si es benigno o maligno -, cuenta el patólogo-. Nos manda una muestra, se congela, se hacen cortes en un par de minutos y se analizan rápido. Una vez con el resultado, se llama al quirófano para informar del resultado".

Al mejor nivel

Su trabajo es una de las proezas y fortalezas de la sanidad pública, que Monteagudo califica de primer nivel, comparable a la de Nueva York, Boston o Londres. "Es una época feliz para los pacientes de cáncer saber qué hay tantas opciones y que la tasa de curación es altísima", ratifica. Si no se consigue curar, su trabajo permite al menos mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Un técnico introduce muestras para la secuenciación del genoma en el hospital Clínico.

Un técnico introduce muestras para la secuenciación del genoma en el hospital Clínico. / Francisco Calabuig

Es importante la tecnología, de última generación, presente en las diferentes salas del servicio que visita Levante-EMV, pero todos estos equipos requieren "de personal suficiente y con experiencia" para usarlos y sacarle todo el rendimiento al alcance. Un informe de la Sociedad Española de Anatomía Patológica (SEAP) del año 2024 indicaba que en España se necesitaría un 20 % más de patólogos. "Esa falta de personal repercute claramente en la calidad y en los tiempos de respuesta", añade.

La elaboración del informe puede estar en dos o tres días, cuando se ha de analizar un cilindro de una biopsia pequeña, pero otros procedimientos necesitan un desarrollo más largo, de hasta dos semanas, si se necesita hacer un estudio genético. Para el resto, lo habitual es no tardar más de una semana. Es una información extremadamente valiosa; se consigue en una ala de la Facultad de Medicina, algo escondida, donde trabaja medio centenar de personas dedicadas a una labor invisible: la Anatomía Patológica.

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