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Aragón golpea el 'efecto ministra' de Morant y recuerda al PPCV su atadura a Vox

La izquierda se aferra a una "excepción valenciana" frente al avance de la derecha: "Aquí Feijóo no se atrevió a convocar elecciones"

Mitin cierre de campaña elecciones europeas del PSOE en 2024 con Leire Pajín, Pilar Alegría, Diana Morant y Sandra Gómez

Mitin cierre de campaña elecciones europeas del PSOE en 2024 con Leire Pajín, Pilar Alegría, Diana Morant y Sandra Gómez / Loyola Pérez de Villegas

Diego Aitor San José

Diego Aitor San José

València

Diana Morant aseguró el viernes que se sentía "identificada" con Pilar Alegría, pero remarcó que los resultados de Aragón no serían "extrapolables" en clave valenciana. "Cada territorio vota a sus candidatos", añadió 48 horas antes de la cita con las urnas como forma de poner la venda a una herida que este lunes se muestra sangrante no solo para los socialistas aragoneses sino también para el PSPV. Es el peor parado en una extrapolación de resultados cuya único motivo de alivio es la evidencia de que el PP sigue cada vez más dependiente de un Vox en auge. No obstante, pese al golpe, en la izquierda agitan la "excepción valenciana" para mantener cierto optimismo.

Cada elección es un mundo y cada autonomía tiene sus circunstancias propias, eso está claro. Pero las dinámicas son las que son y Aragón, después de Extremadura, vuelve a pintar un panorama de hundimiento del PSOE, a un PP consolidado en la primera fuerza aunque con estancamiento y a un Vox en auge que se ha vuelto cada vez más imprescindible para que los populares puedan amarrar sus gobiernos. De eso, en realidad, el PPCV ya tiene experiencia en los últimos meses ante su debilidad tras la dana.

En ese cóctel, en Aragón, considerada el Ohio español por su forma de marcar las tendencias estatales, hay un ingrediente que tiene especial sabor valenciano: ha sido la primera prueba de la estrategia de Pedro Sánchez de situar a sus ministros al frente de candidaturas autonómcias. Y el 'efecto ministra' ha sido más bien gaseosa, cruz. Alegría, exportavoz del Ejecutivo central, ha igualado el peor resultado histórico de los socialistas en Aragón, el de 2015, en un contexto muy distinto porque en aquella ocasión la izquierda alternativa estaba en auge.

El batacazo no ha sido al nivel de Extremadura, pero ha quedado patente que no fue exclusivamente un problema de candidato. La exministra, lejos de una gran movilización asumiendo en primera persona la representación del Gobierno y de Sánchez, ha quedado más cerca de Vox que de disputar la victoria al PP, un claro aviso hacia Morant que fue la primera en compatibilizar la cartera ministerial con las responsabilidades en una federación socialista, hace dos años, una diferencia respecto a Alegría de quien recordaban en Ferraz que no había tenido tiempo de consolidarse.

El líder del PP, Jorge Azcón, celebra la victoria de su partido en las elecciones del 8F.

El líder del PP, Jorge Azcón, celebra la victoria de su partido en las elecciones del 8F. / Jaime Galindo

No obstante, en el PSPV evitan extrapolar los resultados que admiten malos. Es más, lejos del desánimo, el síndic de los socialistas, José Muñoz, ha asegurado que aquí la situación "es diferen". "La dana ha supuesto una herida emocional muy grande" con las autoridades autonómicas, ha insistido. Para prueba, el botón de que en la Comunitat Valenciana populares y voxistas no se atrevieron a convocar elecciones ante la sustitución de Mazón. "Mantenemos la apuesta, y la redoblamos. Si el PP está tan seguro que todas las posibilidades de gobernar, ¿por qué no vamos a elecciones? Estamos dispuestos porque aquí hay posibilidad de cambio", ha sentenciado.

Problemas PP

Además de reivindicar el escenario distinto, en las filas socialistas apuntan a la paja en el ojo del PP ante el auge de Vox, una advertencia también para los 'populares' de la Comunitat Valenciana. El oasis de la mayoría absoluta parece más bien un espejismo y este domingo Aragón, como en diciembre Extremadura, les supone un recordatorio de que dependen de un Vox crecido, algo que en las Corts se lleva notando claramente en el último año ante la debilidad por la dana, primero con Carlos Mazón, y luego para atar el relevo por Juanfran Pérez Llorca.

El hoy president, quién sabe si candidato en el futuro, ha podido ver cómo el paso por las urnas no ha hecho más que hacer más dependientes de Vox a sus homólogos, lo que desincentiva cualquier adelanto. Los voxistas han endurecido todavía más las peticiones en estas autonomías que Llorca sí aceptó para su investidura. Falta ver si esa confrontación en otros territorios, con dos elecciones aún por delante, se extrapola a las Corts y los voxistas complican la vida al Consell con los Presupuestos para 2026 todavía sin presentar.

Ánimo en la izquierda alternativa

La apelación a una situación distinta a la de Aragón también la ha agitado Compromís. Su síndic, Joan Baldoví, ha reiterado que el territorio valenciano "es una excepción". "Aquí no ha habido elecciones porque hay una posibilidad cierta de cambio", ha indicado. Y pese a señalar que los resultados aragoneses son una "mala noticia" porque el PP está "todavía más en manos de la extrema derecha", Baldoví ha apuntado a una noticia "esperanzadora": la Chunta Aragonesista.

La Cha ha duplicado representación (de 3 a 6) y da un atisbo de esperanza a los valencianistas de que la caída socialista puede tener refugio en aquellas formaciones progresistas vinculadas al territorio."Las opciones políticas enraizadas al territorio tienen mucho que decir frente a la confrontación de la extrema derecha, ha indicado Baldoví. No obstante, los resultados aragoneses, pese a la distancia que le quieran poner en la izquierda valencaina, también suponen dos avisos que podrían hacer fruncir el ceño.

El primero, que con la dispersión de la izquierda, la barrera electoral valenciana penaliza más que la aragonesa: por ejemplo, IU-Sumar se hubiera quedado sin escaño en las Corts, como ha ocurrido con Podemos. El segundo, que sin un PSPV fuerte no hay vuelco posible a la mayoría de la derecha que no deja de comer terreno porcentual y marcar cifras récord. Y eso, pese a todas las dudas que ha generado, ya lo señalaba la propia encuesta de Compronmís. Falta ver si la dana (o escándalos como el de las VPP de Alicante) convierten a la Comunitat Valenciana en una 'excepción' o si Aragón ejerce nuevamente de Ohio.

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