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De alerta por sequía a abrir los embalses en solo dos años: el efecto de la suma de danas y borrascas

El embalse de Contreras pasará hoy a soltar el doble de agua que ayer a un ritmo de hasta 15 metros cúbicos por segundo ante las lluvias del sábado

La crecida del Júcar en su cabecera alcanzó el nivel a rojo por el riesgo a su paso por Cuenca al superar los 200 metros cúbicos por segundo

El pantano de Contreras en octubre de 2022 al 83 % de su capacidad.

El pantano de Contreras en octubre de 2022 al 83 % de su capacidad. / Fernando Bustamante / LEV

Lluís Pérez

Lluís Pérez

València

El embalse de Contreras comenzó el miércoles a desembalsar agua al estar al 73 % de su capacidad como medida preventiva ante la llegada notable de agua proveniente del caudal del Xúquer y la crecida en las cabeceras elevó a nivel rojo el riesgo a su paso por Cuenca al superar los 200 metros cúbicos por segundo- y ante las previsibles lluvias de este fin de semana con la llegada de la borrasca Nils. Ayer jueves se extraía agua a un ritmo de ocho metros cúbicos por segundo y se espera que hoy se eleve hasta los 15 m3/s., según la información difundida por la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ). La medida podría replicarse en otros embalses en los próximos días. La entidad está valorando la apertura de compuertas también del embalse de Alarcón, al que llegan las aguas que pasan por Cuenca, y del Arquillo, este último en la cuenca del río Túria, así como aumentar los volúmenes de desembalse en Contreras previo aviso a las autoridades competentes.

La situación contrasta con la vivida hace dos años, durante el verano de 2024, cuando hasta cuatro zonas de la CHJ estaban en emergencia por sequía, las del Maestrat, el Palància, la Marina Alta y la Baixa; y otras tres estaban en nivel de alerta, las de Millars-Castelló, el Serpis y el Vinalopó. Es cierto que, entonces, las cuencas centrales de la confederación se encontraban en niveles óptimos debido a las intensas lluvias de la primavera del año 2022. El conjunto de la cuenca estaba al 48,75 % de su capacidad con diferencias notables entre zonas; ahora están al 57,76 % con 1.634 hectómetros cúbicos acumulados. En el Túria, la CHJ llegó a imponer restricciones del 15 % al regadío en otoño del 2024.

Cambio radical en dos años

Entre estos dos escenarios se han sucedido distintas danas, como la del 29-O que provocó las terribles inundaciones en l'Horta, la Ribera Alta y Utiel-Requena o la de marzo de 2025, la de las fallas más lluviosas de la historia; y, también, una concatenación de hasta 10 borrascas -de Emilia a Nils- desde el pasado septiembre. Estas han dejado un diciembre más húmedo de lo habitual en la Comunitat Valenciana -se recogieron de media 120,7 litros por metro cuadrado, dos veces y media más que el promedio desde 1991- y, desde enero, ha llovido en abundancia en las cabeceras de las cuencas con desembocadura en el Mediterráneo. Solo entre el 4 y el 10 de febrero, se han registrado entre 60 y 100 litros por metro cuadrado en las provincias de Albacete, Cuenca y Teruel, según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

Situación de riesgo por sequía en España en julio de 2024 según la CHJ.

Situación de riesgo por sequía en España en julio de 2024 según la CHJ. / CHJ

Zonas aún en riesgo

Esta bonanza hidrológica no es uniforme en todos las UTE (Unidad Territorial de Escasez) de la CHJ y, de hecho, en algunas de ellas la situación es comprometida. Según el último informe de sequía y escasez de la CHJ, la alerta por escasez de agua se mantiene en las de la Marina Baixa y el Vinalopó; en esta última, la situación ha empeorado desde septiembre cuando estaba en nivel de prealerta. En adición, la UTE del Serpis está en nivel de prealerta desde junio, aunque su situación ha mejorado con respecto a febrero de 2025 cuando estaba en alerta.

Situación de las UTE de CHJ a febrero de 2025.

Situación de las UTE de CHJ a febrero de 2025. / CHJ

Pese al riesgo de escasez en estas tres UTEs, la cantidad de agua embalsada ha mejorado considerablemente desde agosto de 2024 en todos los puntos de la cuenca del Júcar con diferencias notables entre ellas. Los sistemas de Castellón -Palància, Millars i Sènia- son los más beneficiados porque su capacidad pasa del 17,98 % al 59,66 %, la diferencia es de más de 40 puntos. La mejora es significativa también en Alicante, donde peor estaban los niveles en 2024, al pasar del 14,42 % al 33,73%. En el Túria, la capacidad mejora del 39,93 % al 51,35 %, mientras que en los embalses del Júcar, los de mayor capacidad, se ha pasado del 50,54 % de capacidad de agosto de 2024 al actual 59,26 %.

Gestión de los recursos

El desembalse de los pantanos, no solo en la Comunitat Valenciana, sino también en otros puntos de España, abre un nuevo debate sobre la importancia de gestionar los recursos de forma diferente. "Los embalses pueden estar muy llenos un año y prácticamente vacíos el siguiente, por lo que debemos replantear las estrategias para su gestión en el medio o largo plazo", explicaba hace unos días a Levante-EMV la investigadora Samira Khodayar y directora del Área de Meteorología y Climatología del Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM). Ella misma resaltaba el escenario climático al que camina el arco Mediterráneo con estaciones muy impredecibles año a año, lo que complicaría la capacidad predictiva de los expertos.

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