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Experiencias con los avisos de alerta

Aemet activa el aviso naranja por vientos huracanados de hasta 120 km/h en la Comunitat Valenciana.

Aemet activa el aviso naranja por vientos huracanados de hasta 120 km/h en la Comunitat Valenciana. / Francisco Calabuig

Enrique Moltó

El pasado viernes bajé a dar mi clase del Máster de Planificación y Gestión de Riesgos Naturales desde Alcoi a la Universidad de Alicante. Lo hice ya en aviso naranja por viento de AEMET y lo cierto es que los 50 kilómetros se hicieron pesados, hasta el punto de acabar con agujetas en las manos de sostener el volante para evitar los constantes bandazos del viento por la autovía, unido al miedo añadido de ver a los camiones oscilando por el vendaval. Ese fue el momento de más riesgo de esa tarde, pero no el más avisado. Por cierto, en la consulta de los mapas del tiempo más fiables para esta situación esos eran los peores momentos de viento previstos para la provincia de Alicante, prolongados hasta última hora del día, y ello nos dieron los datos de las estaciones de Avamet. Cuando estaba dando ya la clase con normalidad, pasada una hora, como si de una práctica del máster se tratara, apareció un aviso rojo en la pantalla de la web de la UA que teníamos a la vista y una auxiliar del edificio vino a avisarnos de que tenían orden de evacuar la Universidad. Instantes después nos llegó a todos un Es-alert de Protección Civil, el primero de mi vida, que advertía del riesgo del viento desde las 20 horas del 13 y para todo el 14. Salimos del edificio, con la intención de esperar a dos personas que volvían con nosotros en coche. Nos dimos cuenta de que el viento, con la cantidad de árboles que hay en el Campus, era más peligroso que quedarse dentro. Aprovecho para decir que hay una vieja advertencia de la administración de la Universidad de Alicante que advierte cada vez que hay viento de que no transitemos por zonas arboladas, algo materialmente imposible en este campus. Llamé por teléfono a la persona que debía volver conmigo y me dijo que donde ellos estaban dando clase no había llegado la orden de la Universidad y que el profesor les dijo que no se preocuparan y que el es-alert era para el día siguiente. El regreso fue más tranquilo de lo esperado, pero lo que más me inquieta es que viví un funcionamiento deficiente de los avisos y una superposición descoordinada de alertas de distintas instituciones que fue ilustrativa pero nada instructiva.

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