Entrevista | José Antonio Fernández de Luz General jefe de la Guardia Civil en la Zona de Valencia
"De la dana hemos aprendido a responder más rápido a las emergencias"
El máximo jefe de la Guardia Civil en la C. Valenciana tiene como prioridad mejorar la "precariedad de los cuarteles", para "dignificar el trabajo de los guardias y la atención a los ciudadanos", y reducir los delitos que más le preocupan: la violencia de género, la sexual y la trata de seres humanos

J.M. López

El general José Antonio Fernández de Luz cumple sus primeros 100 días al frente de la Guardia Civil en la C. Valenciana. Es un regreso a casa, en realidad: aquí ha pasado 20 de los 40 años que ha dedicado al Instituto Armado. Ha sido jefe de los servicios de Información como teniente coronel y como coronel, mandó la Comandancia de València. Es un "hombre de la casa" en todos los sentidos.
En una de sus primeras declaraciones, precisamente a Levante-EMV, dijo que venía “a curar las heridas que todavía no han cicatrizado". ¿A qué se refería exactamente?
Me refería a las heridas en el cuerpo de la Guardia Civil. Yo viví la dana desde León, con ansiedad, porque conocía tanto a las personas como los lugares. Conocía a los guardias civiles, al jefe interino de la Comandancia, a los comandantes de puesto de Chiva, Utiel, Requena, Paiporta, Aldaia... Vi los destrozos que se produjeron durante la catástrofe. Suponía que había heridas físicas, en las instalaciones, pero también psicológicas, en las personas. En cuanto llegué, mi primera visita fue a Paiporta y, efectivamente, vi que las heridas seguían abiertas. También me refería a las heridas en la ciudadanía, de la provincia de Valencia y de la zona más afectada, pero sobre todo a las de la Guardia Civil.
¿Cuáles son sus prioridades como máximo responsable de la Guardia Civil en la C. Valenciana?
Mejorar e impulsar una respuesta coordinada de las tres comandancias, Castellón, Valencia y Alicante, a las figuras delictivas más transversales, como la ciberdelincuencia, la trata de seres humanos, la violencia de género, la criminalidad organizada o la violencia sexual. Mi prioridad es coordinar a las tres comandancias para que los procedimientos y los ritmos sean similares. También, impulsar la atención al ciudadano, para que el uso de los nuevos procedimientos tecnológicos de la Guardia Civil sean una realidad en las tres comandancias. Me refiero a la denuncia a través de la sede electrónica, la famosa On-RED que empezó a funcionar en León, pero que ya da servicio a toda España y también al SIGO-Movilidad, que es la tableta que llevan las patrullas para poder recoger una denuncia in situ en cualquier lugar, incluso a domicilio si fuera necesario. Eso, en cuanto a la labor operativa. En cuanto a los recursos, mi prioridad es impulsar las obras en las infraestructuras, porque hay mucha precariedad en los cuarteles de la Guardia Civil. Hay algunos afectados por la dana, pero otros que ya estaban mal de antes. Es uno de mis retos más importantes, utilizando tanto el presupuesto de Guardia Civil como firmando convenios de colaboración con otras instituciones como diputaciones provinciales o ayuntamientos. Y, por último, respecto a los medios humanos y materiales, aunque no dependen de mí directamente, tengo la intención de pelearme con mi Dirección General para intentar mejorar.
¿En qué nivel de cumplimiento está el catálogo de puestos de trabajo en la C. Valenciana?
En casi un 90%. Comparado con Castilla y León, por ejemplo, que es donde estaba como jefe de Zona antes de regresar a Valencia, oscilaba entre el 65-70 % y, en el mejor de los casos, el 87-89 %. Eso se debe que los guardias no quieren ir a algunas comandancias, como las de Burgos, Segovia o Soria, así que tienen que ser enviados forzosos, por lo que en cuanto pueden, al año, se van. Por eso hay esos picos: cuando llegan, sube la cobertura, y entre que se van y vienen los siguientes, cae la cifra. Y eso, aquí, no ocurre, es una plantilla mucho más estable.

Entrevista al general José Antonio Fernández de Luz, jefe de la VI Zona de València. / José Manuel López
Vamos, que la propia Guardia Civil sufre los efectos de la despoblación pese a ser la policía rural por excelencia...
(Sonríe). Efectivamente, la Guardia Civil también tiene un problema de despoblación en la España despoblada. Aquí no, aquí todas las vacantes que se publican se cubren con gente voluntaria. La diferencia es bastante importante.
Volviendo a las infraestructuras, ¿cuáles son las que tienen mayor urgencia de intervención?
La máxima prioridad es el cuartel de Utiel. La dana lo destrozó y está desalojado. Ahora mismo el cuartel está en unas instalaciones cedidas por el ayuntamiento, que agradecemos, pero que se nos quedan muy pequeñas. Es un cuartito de 40 metros cuadrados, en la que solo podemos prestar el servicio de atención. Los guardias de seguridad ciudadana y el Seprona salen desde Requena. La solución provisional es habilitar dos antiguas casetas de camineros, a las afueras del municipio, al lado de otro servicio de emergencia, los bomberos, para que los 18 guardias de Utiel dispongan de instalaciones más adecuadas en el mismo pueblo y estén todos en el mismo espacio. Ya están todos los trámites en marcha y esperamos que esas dos instalaciones estén habilitadas para final de año. La solución definitiva, que es construir un cuartel nuevo en un terreno de 6.000 metros cuadrados que también nos ha cedido el ayuntamiento, tardará más: no creo que sea una realidad hasta dentro de cuatro o cinco años.
Pero, ¿cómo es posible? Han pasado 15 meses...
Me consta que es una de las preocupaciones de la directora general de la Guardia Civil y del ministro del Interior, que están comprometidos y muy pendientes, pero ha habido trabas, obstáculos administrativos en el camino que han impedido que esté ya hecho. Es cierto que cuando yo llegué [en noviembre] no estaban siquiera los trámites ni de la cesión del terreno nuevo, ni de las dos casetas. Sé que mi antecesor, el general Arturo Prieto, también lo luchó, pero es la lentitud de la burocracia. Por eso le estoy dedicando toda mi energía a este asunto. Lo primero que pregunté es si no había manera de adelantarlo, y me dicen no, porque hay unos plazos, proyecto, memoria, licitación, alegaciones, informes… Como cualquier proceso de contratación.
¿Y Paiporta?
En Paiporta, el cuartel también tuvo que ser desalojado y el puesto está ahora en un espacio cedido por el ayuntamiento, que es más adecuado que el de Utiel, pero también es provisional. Ahí las cosas van más rápido. Las obras de rehabilitación del cuartel estarán concluidas en junio o julio.
Al margen de los cuarteles dana, ¿cuáles requieren intervención urgente?
En cuanto a cuarteles de nueva construcción, la Comandancia de Alicante, que lleva mucho tiempo ya pendiente de ejecución, y el de Almassora es más que probable que estén terminados este año. El tercero que urge es el de Sueca, pero ahí soy más pesimista; tengo pocas esperanzas de que esa obra nueva sea rápida. En cuanto a los que requieren mejoras o puestas a punto, el de Onda, que también estará listo para este año. Gracias a los convenios con diputaciones y ayuntamientos, se están acometiendo mejoras en muchos acuartelamientos. Es imprescindible por la dignidad de los guardias civiles y la de los ciudadanos que acuden a ellos para realizar cualquier gestión.

El general José Antonio Fernández de Luz, en su despacho, en el cuartel de Benimaclet. / José Manuel López
Las asociaciones están en pie de guerra desde hace meses. Hablan de incumplimiento del catálogo de puestos, de precariedad, de falta de personal, de agravio salarial, de ninguneo del Gobierno de España. ¿Estamos en campaña o realmente tienen razón?
El agravio salarial no es de ahora, es histórico. Y en cuanto a la falta de medios, efectivamente, con mejores medios, más medios humanos y materiales, trabajaríamos mejor. La cadena de mando me transmite que hacen falta más medios materiales, más vehículos. En ese sentido, estaría de acuerdo con lo que dicen las asociaciones, y también con que es necesario que haya más recursos humanos. Pero es justo recordar que este año ha crecido el catálogo en las tres comandancias, sobre todo en Valencia y Alicante. Y que son de las que más han crecido a nivel nacional. Todos los puestos principales, por ejemplo, están ahora con 50 guardias, mientras que antes había algunos con 40 o con menos, incluso. Además, para este año hemos pedido más incremento de agentes de la escala desde guardia hasta suboficial, y estamos pendientes de la respuesta.
¿Hay algún plan para paliar la pérdida de agentes que se va a producir en breve con las jubilaciones masivas de la generación ‘baby boom’?
Sí. De hecho, se ha reabierto, después de años de estar cerrada, la academia de guardias de Úbeda para poder hacer frente a promociones mucho mayores de guardias en los próximos años.
Hablando de falta de personal. ¿El cierre nocturno de los cuarteles realmente es una estrategia de modernización o es un apaño para combatir la falta de guardias?
Digamos que estás matando varios pájaros de un tiro. Técnicamente, se cierra porque se echa la llave, pero en realidad la puerta ya estaba cerrada y dentro había un guardia de atención al ciudadano cuya seguridad y la del propio cuartel no estaba garantizada, así que el primer motivo es garantizar la seguridad de los guardias. De hecho, hemos tenido algún susto por abrir la puerta a alguien sin esperar la llegada de la patrulla. Y en otras ocasiones, cuando el agente no lo ha tenido claro porque no se fía de quien está llamando y ha llamado a la patrulla para abrir en condiciones óptimas de seguridad, pues esa patrulla ha tardado más de los 15 minutos que tardará ahora. Además, la estadística nos dice que hay muy poca demanda de denuncia en horario nocturno. Esta medida lo que produce es que ahora habrá siempre una patrulla más en la calle: la que ya estaba y la que sacamos con el guardia de atención que antes se quedaba en el cuartel y con otro agente de prevención, es decir, de seguridad ciudadana. La primera podrá alejarse más y la segunda debe tener un tiempo de respuesta de 15 minutos máximo si hiciera falta abrir el cuartel para atender una denuncia por un caso grave, como una violencia de género, una agresión sexual o una desaparición. En el resto, se ofrece denunciar en la calle, en el domicilio o donde esté el ciudadano, gracias a esa tableta que llevarán ahora a bordo las patrullas, el SIGO-Movilidad. Así que incrementamos la presencia en la calle, los guardias trabajan con más seguridad y al ciudadano se le ofrece mejor atención. Es cierto que también hay una indudable optimización de los recursos, pero las razones de su puesta en marcha son esas tres.
¿Cuáles son los delitos que más le preocupan y en los que más énfasis va a poner?
La violencia de género, la trata de personas y los delitos sexuales. Son delitos privados que se producen en la intimidad, lo que hace muy difícil la prevención desde el punto de vista policial. Pero nuestro papel sí que es fundamental a la hora del esclarecimiento y del trato a la víctima. Mi propósito es hacer mucho hincapié en la formación de los guardias civiles, en la reacción temprana. En el caso de la violencia de género, el trato con la víctima que ya está en el sistema de VioGen debe ser la prioridad absoluta: que no se escape ni un solo día sin estar pendiente de cada víctima, sin que el guardia civil que tiene el seguimiento de esa mujer esté controlando en qué situación está. También me preocupan los delitos de trata de seres humanos, que es otra de las lacras de esta sociedad. Y ahí sí que podemos hacer mucho en investigación, porque detrás hay grupos criminales organizados. Contra la trata sí que voy a intentar que las tres comandancias estén muy coordinadas, porque son delitos muy transversales y extensos geográficamente, tanto en nuestro territorio como el del Cuerpo Nacional de Policía, con el que tenemos que estar también muy coordinados.

El general José Antonio Fernández de Luz, durante la entrevista con Levante-EMV en su despacho. / José Manuel López
Hay claramente un resurgimiento de los puteros, con chavales cada vez más jóvenes haciendo uso del sexo comprado y grupos criminales haciéndose de oro.
Efectivamente, si no fuera negocio, no tendríamos un problema tan extendido. Y sí, se está notando un incremento en este tipo de delitos y también de los delitos sexuales. Hay un aumento importante de las denuncias por violencia sexual que, aunque en números absolutos o en porcentajes respecto al resto de delincuencia, no es elevado, sí se está incrementando mucho, lo cual nos preocupa mucho. Estoy de acuerdo en la influencia que el consumo de pornografía a edades muy tempranas, normalizando actitudes sexuales que no lo son, tiene en que haya más delitos y que el hecho de que haya menos miedo a denunciar por parte de las mujeres influye en el aumento de las denuncias, pero me sigo preguntando por qué hay ese incremento de hombres con este tipo de actitudes...
¿Cree que hay un peligro real de infiltración de postulados de la ultraderecha en las filas de la Guardia Civil? Aprovechando la indignación y la precariedad, entre otras cosas.
No lo creo. A día de hoy, yo no percibo ese riesgo. Y si hubiera internamente gente nuestra que se metiera en esos grupos ultras, se actuaría contra ellos. De hecho, hemos detenido y apartado del Cuerpo a algún guardia civil metido en una de esas redes, en Castellón, por ejemplo. Es cierto que en las redes sociales sí que se propagan muchos vídeos, muchos audios, mucho mensaje de ese tipo, de agravio, pero no es ese el mensaje que habitualmente escuchas a los componentes de la Guardia Civil. Es más, hacemos operaciones contra grupos de ultraderecha con mucha habitualidad, por ejemplo.
¿Ha desplazado la ultraderecha, como amenaza para las democracias, al yihadismo?
Nosotros tenemos gente dedicada a luchar solo contra el yihadismo y gente dedicada solo al delito de odio y a la detección y detención de grupos de ultraderecha. Son grupos distintos. A nivel estatal, tenemos la Unidad Central Especial (UCE 1), dedicada a combatir las amenazas interiores, que antes se ocupaba de ETA y ahora se ha especializado en detectar delitos de odio y grupos de ultraderecha, que al final son los mismos perros con distintos collares. Y UCE 2, dedicada a yihadismo. Y dentro de las unidades territoriales, los servicios de Información cuentan con agentes especializados en ambas amenazas. Tenemos, por ejemplo, los equipos REDO, exclusivos para los delitos de odio, que además están en contacto permanente con asociaciones y ONG de ayuda a personas vulnerables, objetivo de esos delitos. Hay un REDO central en la UCE 1 equipos réplica tanto en Información de las comandancias como de la Zona.
¿Cree que es una buena idea publicar la nacionalidad de los detenidos, como propugna el PNV?
La publicación de la nacionalidad de los detenidos puede llevar a esos mensajes de odio, es cierto, y alimentar esa asociación falsa de ideas de que si un marroquí, por ejemplo, comete un delito, todos los marroquíes son delincuentes, que es lo que se vende en esos mensajes. Lo mismo sucede con los delitos sexuales: la mayoría los cometen hombres españoles, pero no es lo que se dice en los mensajes de odio. La norma que rige en la Guardia Civil es que no decimos la nacionalidad de salida por ese motivo, pero si nos pregunta un periodista por un caso concreto, tenemos orden de decirlo.

El general José Antonio Fernández de Luz, jefe de la VI Zona de Valencia. / José Manuel López
Cada vez hay más mujeres dentro de la Guardia Civil y con el paso del tiempo, también en los cuadros de mando, pero el número continúa siendo bajo en comparación con otros cuerpos policiales, tanto estatales, como autonómicos o locales. ¿A qué obedece ese desinterés?
Puede que hayamos pecado o tenido un problema de visibilización y de estímulo de la conciliación familiar y laboral, y tenemos que poner toda la carne en el asador para que vengan, para que se presenten más mujeres y haya más mujeres en la Guardia Civil, porque son muy necesarias. En la C. Valenciana estamos aumentando de una forma bastante constante el número de mujeres. De hecho, aquí son el 12,72 %, si contamos la plantilla de Tráfico, donde solo hay un 3% de mujeres, posiblemente por la exigencia del servicio en moto, que es muy duro. Sin contar Tráfico, las mujeres ya suponen el 14,23 % de la plantilla en la CV. La media nacional está un 10,5 %, así que estamos cuatro puntos por encima. Y estamos en vías de aumentar la presencia femenina: en esta última oferta de empleo público, se han presentado un 32,36% de mujeres. Y del alumnado que ya está en los centros de enseñanza de la Guardia Civil, tanto en la academia de oficiales, como en la de suboficiales y en la de cabos y guardias, el 25,5% son mujeres. Es decir, en esta promoción, una de cada cuatro guardias civiles será mujer. Y en Castellón, en este momento, más del 30 % de los guardias alumnos, es decir, los que ya están en prácticas, son mujeres.
Pero seguimos teniendo un porcentaje mucho menor en los mandos...
Por eso digo que hay que poner el punto de mira en eso, en hacer atractivo para las mujeres tanto entrar como promocionar en la Guardia Civil, con medidas de conciliación familiar. Al final es un cambio global de la sociedad. Además, nosotros debemos hacer campañas publicitarias de visibilización de la mujer, que la gente vea la teniente del Emume de Valencia, por ejemplo, o a la capitán tal o a la comandante cual. Referentes. En breve vamos a tener la primera coronel de la Guardia Civil, de la que se habló, por ejemplo, para ser la jefa de la UCO. Así que, cuantas más mujeres haya, mejor, porque suman mucho. No estoy hablando de cuotas, sino de que desempeñan un papel importantísimo, y en unidades en las que no hay mujeres, se notan muchísimo las carencias.
La delincuencia ha subido, sobre todo los delitos sexuales y la ciberdelincuencia, especialmente las estafas online. ¿Qué se hace para paliarlo?
Un 20 % de todos los delitos son ya ‘ciber’, es decir, cometidos a través de internet. Es complicado porque mucha de esa delincuencia se comete por las malas prácticas y la poca formación y prevención de los usuarios, es decir, de las víctimas. La inmensa mayoría son estafas en compras online. La clave está en la formación del usuario, a la que desde la Guardia Civil contribuimos con charlas a colectivos y planes específicos, como el Plan Mayor seguridad o el plan director en los centros escolares. En general, somos muy fácilmente estafables, porque le damos clic a un link cualquiera con una facilidad pasmosa. Hay que estar muy seguro del origen de un enlace y pensarlo antes de darle. El otro empeño es la formación de los guardias. En primer lugar, tenemos los equipos @, nuestros especialistas en ciberdelincuencia, que a su vez forman al resto de guardias de todos los puestos para una correcta recogida de la denuncia, algo crucial para poder luego esclarecer el delito, y para poner en marcha las primeras medidas, como es el bloqueo de la tarjeta, el aviso al banco...
Pero esa especialización se requiere también con otros tipos de delito, ¿no?
Sí, en violencia de género y en violencia, sexual, por ejemplo. Los equipos VioGen, que ya están formados en ese terreno, van formando a todos los guardias de cada compañía para saber qué preguntas tienen que hacer a las víctimas y cómo deben atenderlas desde el primer momento. También con los delitos de odio: el equipo REDO de cada comandancia forma a todos los guardias de la comandancia. Nos preocupamos mucho de la víctima, del trato que se le da y de que no se escape ninguna pregunta que vaya a ser importante luego para el esclarecimiento del delito.
¿Qué aprendizaje ha extraído la Guardia Civil de la dana del 29-O?
A partir de la dana, la Guardia Civil ha articulado procedimientos de respuesta inmediata, con la creación de unidades tácticas permanentes integradas por agentes de distintas especialidades necesarias en una emergencia, que se activan y envían de inmediato al lugar para actuar desde el primer instante. Con la DANA se hizo, pero se tardó. Con los incendios de este verano pasado en León, por ejemplo, el envío de refuerzos fue inmediato, al igual que con las inundaciones de Andalucía o con el accidente ferroviario de Adamuz, en Córdoba. Ahora está automatizado el envío del apoyo.
Hablando de la dana, nos quedan dos desaparecidos, Paco, en Montserrat, y Eli, en Cheste. ¿Siguen buscándolos?
Sí, se les sigue buscando y se les seguirá buscando. O bien repasando espacios en los que ya se ha buscado o bien acotando sitios donde no se había buscado por ser menos probables. Si no todas las semanas, cada 15 días seguro que se vuelven a hacer rastreos de los dos desaparecidos. Ni se ha dejado ni se va a dejar de hacer.
¿Qué puede hacer la Guardia Civil para convencer a la ciudadanía de que su sensación de inseguridad no se corresponde con las cifras reales de criminalidad?
Ser más transparentes con los medios de comunicación. La seguridad subjetiva mejora si el ciudadano sabe que se ha detenido al autor de un delito cometido en su pueblo o en su zona. Debemos esforzarnos por intentar que el ciudadano vea que la Guardia Civil está ahí para darles protección, y eso se consigue con esa transparencia y, también, con presencia. Cuando sube mucho la delincuencia en una zona concreta, por ejemplo, hacemos operaciones de impacto, que consiste en aumentar nuestra presencia y en enviar unidades como el GRS o la Usecic, aumentar los controles… La delincuencia se reduce y aumenta la sensación de seguridad de la población.
¿Qué legado le gustaría dejar? Dicho de otra manera, ¿Qué objetivos no quisiera dejar incumplidos?
La mejora de los acuartelamientos de la Guardia Civil y reducir las ratios de delincuencia en toda la Comunitat Valenciana, y no sé si en ese orden. Sobre todo, quisiera conseguir reducir esos delitos que considero más importantes: la violencia de género y la trata de seres humanos. Los demás también me preocupan, pero esos, los que afectan a las personas, están por delante.
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