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Educación

Los sindicatos convocan una nueva huelga educativa el 31 de marzo

Stepv, Csif, CC OO y UGT también convocan manifestaciones el 28 de febrero y estudian una huelga indefinida para mayo

Huelga educativa en València, en una imagen de archivo.

Huelga educativa en València, en una imagen de archivo. / Germán Caballero

Gonzalo Sánchez

Gonzalo Sánchez

València

La tregua en la educación valenciana ha llegado oficialmente a su fin. Tras semanas de un tenso compás de espera, la unidad sindical ha saltado por los aires frente a la "falta de compromisos reales" de la Conselleria de Educación. Los sindicatos STEPV, CSIF, CCOO y UGT han anunciado este martes un calendario de movilizaciones que tendrá su punto álgido el próximo 31 de marzo con una jornada de huelga general docente, y que amenaza con desembocar en un paro indefinido a partir de mayo si la administración no mueve ficha. Las protestas comenzarán este 28 de febrero con manifestaciones en las tres provincias.

La decisión se ha tomado tras considerar como una "broma" la propuesta lanzada por el departamento que dirige Carmen Ortí en la última Junta de Portavoces. Según las centrales, la Conselleria se limitó a ofrecer un inicio de negociaciones genérico para marzo, pero sin poner fechas concretas ni detallar los puntos de la plataforma reivindicativa que estarían dispuestos a abordar.

Un calendario de movilizaciones al alza

El camino hacia la huelga de marzo no será silencioso. Los sindicatos han diseñado una estrategia de presión creciente que comenzará el sábado 28 de febrero con manifestaciones simultáneas en las capitales de las tres provincias: Alicante, Valencia y Castellón, todas ellas a las 12:00 horas. El objetivo es sacar el conflicto de los centros y llevarlo a la calle, buscando el apoyo de las familias y la sociedad civil.

Sin embargo, la verdadera advertencia al Consell reside en el horizonte de mayo. El comité de huelga mantiene sobre la mesa la propuesta de una huelga indefinida, una medida de presión extrema que no se veía en el sector desde hace años y que busca forzar una solución antes del cierre del curso escolar. "La paciencia se ha agotado", insisten fuentes sindicales, que lamentan que las "buenas palabras" de los últimos meses no se hayan traducido en un calendario de reuniones con capacidad de decisión.

De las buenas palabras a la falta de concreción

La llegada de Carmen Ortí a la Conselleria, tras la salida de José Antonio Rovira, fue recibida inicialmente con un cauto optimismo. Ortí, inspectora de educación de carrera, prometió un estilo basado en el diálogo y la "mano tendida". Sin embargo, tras la huelga del pasado 11 de diciembre —que la recibió apenas aterrizada en el cargo—, la interlocución ha encallado en las formas.

Aunque la consellera ha mantenido una agenda repleta de contactos, los sindicatos denuncian que estas reuniones han sido meramente informativas. El punto de ruptura definitivo se produjo el pasado 10 de febrero. Las centrales presentaron una propuesta para negociar en un solo mes los puntos clave del conflicto, pero la respuesta de la administración fue percibida como una táctica dilatoria. Para el profesorado, el hecho de que se haya aprobado recientemente una subida salarial de hasta el 8% para el cuerpo de inspectores —gremio del que procede la consellera— mientras se relega la equiparación de los docentes, ha sido visto como un agravio comparativo difícil de digerir en los claustros.

Las reivindicaciones: salarios y ràtios

El núcleo del conflicto no es nuevo, pero ha ganado urgencia. En el apartado económico, el profesorado valenciano exige salir del "furgón de cola" salarial de España. Los sindicatos reclaman una subida que compense la pérdida de poder adquisitivo y el pago del 100% de los complementos en las pagas extra, que siguen recortados desde la crisis anterior.

Pero la huelga no es solo por dinero. La reducción de las ràtios y la descarga de la "asfixiante" burocracia son pilares fundamentales. Los docentes denuncian que pasan más tiempo rellenando aplicaciones informáticas que atendiendo a la diversidad de sus alumnos. Asimismo, exigen la reversión de los recortes en plantillas, la mejora de las infraestructuras —todavía con el problema de los barracones presente en muchas comarcas— y una protección decidida del valenciano, solicitando la derogación de la consulta lingüística que, a su juicio, ataca el modelo de escuela pública y de calidad.

La sombra de la huelga indefinida

Con el anuncio de hoy, la pelota queda en el tejado de la avenida de Campanar. La Conselleria de Educación tiene apenas diez días antes de la primera gran manifestación para presentar un calendario de negociación serio que incluya fechas, horas y temas concretos.

De no ser así, la comunidad educativa valenciana se enfrenta a un final de curso marcado por la inestabilidad. Los claustros ya han empezado a enviar manifiestos de apoyo a las movilizaciones, y la posibilidad de un mayo "en blanco" empieza a cobrar fuerza si Carmen Ortí no logra apagar un incendio que, lejos de extinguirse con su nombramiento, parece haber cobrado nueva fuerza.

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