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El misterio de la ballena sin vida aparecida en la bocana del Náutico de València

La Fundación Oceanogràfic descarta que la hembra de rorcual común muriese por la colisión con alguna embarcación

La costa valenciana se ha convertido en zona de paso para los cetáceos, por lo que fue declarada Área Marina Protegida

Aparece muerto un rorcual de 9 metros y 6,5 toneladas en el RCN de Valencia (1)

Aparece muerto un rorcual de 9 metros y 6,5 toneladas en el RCN de Valencia (1) / Levante-EMV

Eva Tortajada

València

Este lunes fue hallada una ballena sin vida en un espigón de la bocana del Club Náutico de València. Se trata de una hembra de rorcual común de nueve metros de longitud y 6,5 toneladas de peso y todo apunta a que llevaba un par de días muerta. Una embarcación de la Fundación Azul Marino alertó a la Red de Varamientos de la Comunidad Valenciana del hallazgo poco después de las 13:00 h y facilitó el traslado del animal.

Profesionales de la Fundación Oceanogràfic y técnicos de la Universitat de València se desplazaron hasta la zona, en coordinación con agentes medioambientales del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, el Real Club Náutico de València y la empresa Valencia Charter, que colaboró en la logística y el traslado del cetáceo.

Según fuentes profesionales de la Fundación Oceanográfic, la necropsia inicial ha resultado no concluyente, pero se ha podido descartar la colisión de la ballena con una embarcación. Desde la fundación, se han encargado pruebas adicionales para poder determinar la causa de la muerte, pero el animal no presentaba ningún signo de traumatismo ni ninguna hemorragia.

El Mediterráneo: zona de paso para el rorcual común

El rorcual común (Balaenoptera physalus) es la segunda especie de ballena más grande del mundo, tan solo por detrás de la ballena azul. A pesar de que no es normal que estos animales aparezcan sin vida, sí lo es su presencia en el Mediterráneo, donde residen y desarrollan gran parte de su ciclo vital.

El Corredor de Migración de Cetáceos recorre la costa española, desde Alicante hasta Girona, y supone un espacio de alto valor ecológico. Fue designado Área Marina Protegida (AMP) por el Gobierno español en 2018 y Zona Especialmente Protegida de Importancia para el Mediterráneo (Zepim) por el Convenio de Barcelona de Naciones Unidas en 2019.

Además del AMP, según indica un informe de la Generalitat, hay evidencia de que la zona Dénia-Xàbia y el canal de Ibiza funcionan como zonas clave de paso de rorcual común, con pico de migración entre mayo y septiembre y presencia detectada durante todo el año.

Los cetáceos que habitan el Mediterráneo se enfrentan a una serie de amenazas, entre las que encontramos los peligros derivados de la pesca (enredos, captura accidental), la contaminación tanto química como la de basuras y microplásticos y la degradación del hábitat y los cambios en la disponibilidad de presas.

Dentro de este grupo encontramos también el ruido submarino y, en especial, las colisiones con grandes embarcaciones, que suponen la mayor amenaza y la principal causa de muerte inducida por humanos para el rorcual común. Ese AMP declarado en 2018 se concibió, entre otras cosas para proteger el paso del rorcual común y otras especies frente al tráfico marítimo y el ruido.

Propuestas para la protección de cetáceos

Como se recordará, en 2022 la entonces consellera de Agricultura y Medio Ambiente, Mireia Mollà, solicitó al Gobierno central que se limitase la velocidad máxima de las embarcaciones que transitan por el corredor de cretáceos del Mediterráneo. Esta propuesta se realizó en la Cumbre Mediterránea por el Clima en Barcelona en marzo de 2022 junto con Teresa Jordà, en aquel momento consellera de Acción Climática, Alimentación y Agenda Rural de Cataluña, y Miquel Mir, también conseller de Medio Ambiente y Territorio de las Islas Baleares.

Las tres consellerias llevaron la demanda a Lisboa, a la Conferencia de la ONU sobre los Océanos, solicitando al Servicio de Vigilancia Marina el control de las embarcaciones para garantizar la protección y el comportamiento responsable con las ballenas en las costas de la Comunitat Valenciana. En 2023, la Organización Marítima Internacional (OMI) designó al Mediterráneo noroccidental como Zona Marítima Especialmente Sensible, estableciendo una medida de carácter voluntaria de reducir la velocidad de los barcos a 10-13 nudos.

A velocidades inferiores a los 11,8 nudos, las probabilidades de lesiones mortales por la colisión con embarcaciones son menores del 50% y por encima de los 15 nudos, las posibilidades son del 100 %. No obstante, un informe de Ocean Care de octubre de 2025, que comparaba los datos de tráfico marítimo entre 2023 y 2024, mostró que el 57% de los barcos no redujeron la velocidad de navegación, muchos de ellos circulando a más de 20 nudos.

El portavoz de Ocean Care, Carlos Bravo, expresó que el carácter de esta medida tenía que pasar a ser obligatorio para garantizar que los barcos disminuyesen la velocidad y que las colisiones con ballenas no resultasen letales. “La única manera para reducir las muertes de las ballenas es reduciendo la velocidad de los barcos que navegan las zonas protegidas”, dijo Bravo.

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