Medio Ambiente
El poniente activa el lodo de l’Albufera y evidencia la falta de nuevos caudales
El viento remueve los sedimentos y los deja en suspensión, además de cambiar el color de las aguas a un marrón chocolate intenso
La Comisión Científica apostó en sus jornadas de noviembre por desaguar el lago y aportar caudal ambiental

Miguel Angel Montesinos

El largo episodio de poniente, con veinticinco días seguidos de viento en ocasiones huracanado, ha acabado afectando de forma severa al lago de l’Albufera. Las fuertes rachas han removido las toneladas de sedimentos arrastrados por la dana, tiñendo de nuevo las aguas de color chocolate. Más allá del efecto visual, el problema es la reactivación del fósforo y con ello la consiguiente proliferación de la clorofila. La pérdida de transparencia evidencia, una vez más, la necesidad de nuevos caudales que permitan oxigenar un ecosistema muy dañado por los efectos del desbordamiento del barranco del Poyo.

L'Albufera marrón por efecto del viento de poniente, que remueve los sedimentos / Miguel Angel Montesinos
No es una cuestión de árboles caídos ni de arrastre de arena. Es cierto que el viento de poniente castiga sobre todo a las motas que lindan con l’Albufera dentro de los arrozales, sobre todo en Silla y en Sollana. Pero, aunque puedan verse perjudicadas las motas, este no es el peligro principal que genera el viento del oeste en el lago.
Expertos consultados por este diario aseguran que lo que sí han hecho las dos semanas seguidas de poniente es enturbiar las aguas del lago: el viento remueve los sedimentos y los deja en suspensión. Además de dejar las aguas menos claras, casi color chocolate en algunos puntos, esa dinámica altera el equilibrio de la laguna. En concreto, porque los sedimentos están cargados de fósforo inorgánico que puede entrar en circulación cuando los sólidos están suspendidos y ser absorbidos por el fitoplancton.

L'Albufera marrón por efecto del viento de poniente, que remueve los sedimentos / Miguel Angel Montesinos
Necesidad de desagüe y caudal ambiental
La solución ya la indicó la Comisión Científica del Parc Natural de l’Albufera en las conclusiones de las jornadas que se celebraron a finales de noviembre. De cara a la gestión futura del Parc Natural, la recomendación fue clara: en momentos, como el actual, de alta suspensión de sedimentos, se debe desaguar el lago y sacar los sedimentos, y con ello kilos de fósforo que, de no extraerse, permanecen en la laguna.
Es decir, que el plan de acción pasa por sacar el agua turbia y repleta de nutrientes para reemplazarla por agua clara procedente del caudal ambiental, procedente de la Acequia Real del Júcar. Sacar el agua con nutrientes y llevar a l’Albufera inmediatamente agua nueva hará que el lago gane en transparencia y, en un círculo virtuoso que es complicado de sostener, pero posible, potenciará los macrófitos y los microorganismos en el lago.

L'Albufera marrón por efecto del viento de poniente, que remueve los sedimentos / Miguel Angel Montesinos
Los arrozales después de la ‘perellonà’
Este episodio de efectos del viento de poniente ha coincidido en el tiempo con la época de vaciado del agua de los arrozales tras la inundación de la ‘perellonà'. Este proceso de vaciado y secado, este año, está siendo más rápido de lo habitual, precisamente por el efecto del viento de poniente. Una vez transcurridos los primeros días de desagüe, en los que el nivel del mar estaba alto, el agua comenzó a salir de forma mucho más rápida, indican estas fuentes expertas.E
El cambio climático está teniendo una importante afección en la laguna por el aumento de la temperauta del agua, especialmente en primavera y verano. Como se recordará, en diciembre de 2023 un microorganismo nunca antes identificado provocó un intentso color rojizo en el lago. Se trataba de una cianobacteria capaz de captar la luz que otras no aprovechan, lo cual le confiere una ventaja muy competitiva en un medio poco transparente como es el caso. La investigación la llevó a cabo en su día la Universitat de València, con Antonio Camacho como máximo experto al frente del estudio.
Ahora, sin embargo, se trata de los sedimentos arrastados por la dana y depositados en el fondo de l'Albufera. Toneladas y toneladas de fangos junto con otros residuos como ha certificado la batimetría llevada a cabo por un equipo de la Universitat Politècnica de València, con el profesor Lluis Blanch al frente. La laguna pierde capacidad y profundidad, en un peligroso avance hacia la colmatación. Los datos de las últimas mediciones lo confirman: desde 2003, l’Albufera ha perdido un 13 % de profundidad, con lo que los episodios de poniente agravan la situación.
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