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Almunia apuesta en València por la cooperación de la UE con China y América Latina contra el "nuevo imperialismo" de Trump

El ex vicepresidente de la Comisión Europea proclama, en un acto por los 40 años de la integración de España en Europa, que hacen falta socios para no ser "súbditos ni vasallos"

Urge a adoptar una política común de inmigración, un mercado único energético y en emisión de deuda pública y 800.000 millones de euros de gasto en defensa para preservar la "soberanía amenazada"

Joaquín Almunia, durante su conferencia en el Consell Valencià de Cultura.

Joaquín Almunia, durante su conferencia en el Consell Valencià de Cultura. / CVC

València

No deja de ser una ironía la coincidencia, en 1986, del referéndum sobre la posible salida de España de la OTAN y la entrada efectiva en la UE, entonces llamada Comunidad Económica Europea (CEE), aunque el Tratado de Adhesión se rubricó el 12 de junio de 1985. Y lo es porque entonces formar parte de las dos organizaciones era como el anverso y el reverso de la misma moneda. Como militar en la sección vip del club de los países occidentales. En realidad, ha sido así hasta hace cinco minutos. Ahora mismo, formar parte del atlantismo, con el artículo 5 de auxilio mutuo en caso de ataque exterior, ya no garantiza la seguridad a España ni a la UE. Es un aspecto más de la muerte del orden mundial nacido en Yalta tras la Segunda Guerra Mundial. Lo certificó ayer el ex vicepresidente de la Comisión Europea y ex comisario de Economía de la UE Joaquín Almunia, en la conferencia que impartió en la sede del Consell Valencià de Cultura (CVC), con motivo del ciclo organizado por la Universitat de València, la Universitat Politècnica y la entidad Societat Civil Valenciana para conmemorar los 40 años de presencia española en la UE.

Almunia repasó luces y sombras de estas cuatro décadas pero, sobre todo, habló de futuro. De los retos que ha de afrontar la Unión Europea en un contexto en el que el multilateralismo se evaporó con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. “Ese orden mundial basado en las reglas del Derecho Internacional ha dejado de existir y la UE ha de afrontar cambios para no poner en riesgo su existencia”, advirtió Almunia. Desmenuzó la estrategia de seguridad de Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, y la etiquetó como un “nuevo imperialismo”. Tiempos de “geopolítica” en el que prima “el poder del más fuerte, la ley de la jungla”. “Nuestra soberanía como europeos está amenazada”, alertó, para apuntar a continuación que en estas circunstancias, la Europa de los 27 se enfrenta al “desafío enorme” de recuperar su relevancia y mantener su influencia en el mundo.

Unas ochenta personas llenaron la sala y la entrada del CVC donde se habilitaron sillas.

Unas ochenta personas llenaron la sala y la entrada del CVC donde se habilitaron sillas. / CVC

Recetas para la supervivencia

El conferenciante no se limitó a constatar la enfermedad sino que quiso prescribir recetas para recuperar un tono saludable. Dejar de ser invisibles y lograr que, por ejemplo, “se nos invite cuando se está negociando el futuro de Ucrania o la paz en Oriente Medio”, alegó. Los europeos, apuntó, “no podemos ser súbditos ni vasallos y para eso necesitamos socios”. En política exterior sería conveniente mirar hacia China. En ese punto, tiró de Realpolitik. Vino a admitir que no es un país que destaque por su calidad democrática, pero proclamó que los europeos “necesitamos canales de cooperación económica” con un país que compite la hegemonía mundial a Estados Unidos. Del mismo modo, Almunia apuesta por acuerdos con América Latina. “Por geoestrategia”, apostilló. Para contrarrestar la recuperada doctrina Monroe por parte de Trump.

En cuestión de seguridad, la UE ha de dedicar, dice, unos 800.000 millones de euros en gasto de defensa en los próximos diez años. “Tenemos que hablar seriamente de cómo nos defendemos. ¿Y si la OTAN no nos garantiza esa solidaridad del artículo 5 si necesitamos su apoyo? Mira los daneses, se han caído del caballo con Groenlandia”, reflexionó a propósito de la ambición trumpista por anexionarse ese “trozo de hielo”. En ese recetario para la supervivencia de la UE, se requiere más cohesión entre los países, según Almunia. “Tenemos que construir el mercado único de capitales, un mercado único energético, también uno de emisión de deuda pública y una política común de inmigración”, detalló. Y, por supuesto, “mantener la bandera de la lucha contra el cambio climático”. Porque la UE es economía y también, subrayó, valores, derechos, libertad y justicia.

Reivindicación colectiva, Felipe incluido

En su repaso a estos 40 años, Joaquín Almunia destacó la contribución europea para convertir a España en una “democracia avanzada” y copiar el “modelo social” de los países europeos. Destacó la aportación a fortalecer la UE que en la “década prodigiosa 1985-1995” hicieron políticos favorecedores de acuerdos. Y citó a Miterrand, Kohl, Delors o Felipe González, en cuyos gobiernos Almunia fue dos veces ministro. Entre los presentes en la sala, viejos conocidos y compañeros socialistas como el ex presidente valenciano Joan Lerma o el ex ministro Ciprià Císcar. Antes que Almunia tomaron la palabra el presidente del CVC, José María Lozano; la rectora de la Universitat de València, Mavi Mestre, y el secretario autonómico de Política Institucional y Cohesión Territorial, Carlos Gil. Condujo el acto Fernando Mut, de Societat Civil Valenciana.

Y todo discurrió ante la atenta mirada de Santiago Grisolía, el difunto y carismático bioquímico que fue presidente del Consell de Cultura y cuyo retrato cuelga imponente en una pared lateral de la sala.

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