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El cálculo de la lista de la izquierda: tres escaños valencianos en 50.000 votos con PP y Vox

Los últimos diputados repartidos en las elecciones generales de 2023 se disputaron entre Compromís-Sumar y la derecha por 5.000 votos en Castellón y 17.000 en Alicante

Noche electoral de 2023 en Compromís-Sumar en la plaza del Pilar tras conseguir cuatro diputados.

Noche electoral de 2023 en Compromís-Sumar en la plaza del Pilar tras conseguir cuatro diputados. / Germán Caballero

Diego Aitor San José

Diego Aitor San José

València

"Ganar provincia a provincia en escaños a Vox". Es la base sobre la que Gabriel Rufián llamó el pasado miércoles a que la izquierda busque la máxima unidad ante las elecciones generales, previstas para 2027. La apelación, además de la retórica de aunar fuerzas en un "bloque histórico democrático" ante al avance de la ultraderecha, tiene en el caso de la Comunitat Valenciana un sentido matemático: la disputa de tres escaños directamente con la derecha en apenas 50.000 votos, un 1,3 % del censo electoral.

Así se vislumbra del análisis de los resultados de las últimas elecciones generales, las celebradas en julio de 2023. En ellas, las formaciones a la izquierda del PSPV concurrieron bajo el paraguas de Compromís-Sumar, que logró 4 diputados, donde también estuvo Esquerra Unida, mientras que Podem se quedó al margen, pero sin presentar lista alternativa. Es el panorama más similar a lo que plantea el dirigente de ERC, y que también busca el acto de este sábado la refundación de Sumar: evitar la dispersión del voto de la izquierda mirando su afectación "provincia a provincia".

La clave está en cómo se reparten los escaños. Cada provincia es una circunscripción electoral que tiene asignados unos escaños determinados en proporción con su población. Las candidaturas y sus correspondientes listas son, de hecho, provinciales. Así, en el caso valenciano, Valencia otorga 16 diputados, Alicante da 12 y Castellón, 5. A más escaños, mayor proporcionalidad en el reparto de votos y menos penalización para la división.

Micó, Díaz, Ibáñez y González, en un acto de Compromís-Sumar en València

Micó, Díaz, Ibáñez y González, en un acto de Compromís-Sumar en València / Levante-EMV

En estas, el diputado más disputado suele ser el quinto por Castellón. Es al que más difícil acceso suelen tener los partidos no mayoritarios, aquellos al margen de PSOE y PP, sobre todo cuando estos rondan el 30 % del voto. En la última cita electoral, socialistas y populares se llevaron dos escaños cada uno y el último fue para Vox. Lo hizo por 5.000 votos de diferencia, un 1,5 % de las papeletas recogidas (15,8 % ffrente a 14,3 %), sobre Compromís-Sumar.

Valencia, la exitosa

Con división del voto optar a este último escaño es complicado, más con un Vox en auge. Lo paradójico es que en 2019 ocurrió al revés y Unidas Podemos ganó ese quinto representante por 6.000 votos frente a Vox. Lo hizo pese a tener 0,6 puntos menos de apoyo que la coalición de 2023 y pese a contar con competidor en la izquierda: Compromís se presentaba por separado y obtuvo un 5,3 % de apoyos, una división que estuvo a punto de costarle el parlamentario a la izquierda.

La división penaliza menos en Alicante, pero también resulta clave visto lo apretado que estuvo el resultado hace tres años. El 23-J, el PP se quedó el último escaño por 17.000 votos sobre Compromís-Sumar por la fórmula del reparto de la ley d'Hondt. Hubiera sido el segundo representante para la fórmula de izquierdas en esta provincia que se quedó a 30.000 votos del tercer puesto de Vox, que sí que logró dos escaños.

Valencia, por su parte, fue la historia de éxito de la concentración del voto de la izquierda alternativa. No solo porque fue la circunscripción con mejor resultado de la confluencia (16,9 %), sino porque aglutinar todos los apoyos permitió superar por 30.000 votos a Vox lo que a la postre significó para la UTE electoral de Compromís, Sumar y EU lograr tres asientos en el Congreso por los dos del partido de Santiago Abascal.

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