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Sociedad Es-Alert

Mensaje enviado a la ciudadania.

Mensaje enviado a la ciudadania. / L-EMV

Jorge Olcina

Se suceden las borrascas y las alertas. Nos llegan mensajes al móvil. Inquietud. Preocupación. Y esto no ha hecho nada más que empezar. El contexto de cambio climático que vivimos nos aboca a ser una sociedad pendiente de los avisos y las alertas. La DANA de Valencia ha marcado un antes y un después en esta cuestión. Nos dimos cuenta de que no transmitir a tiempo las alertas a la población, con un aviso meteorológico emitido desde temprano, puede tener consecuencias dramáticas. Y aun con los ES-Alert sigue muriendo gente. Lo hemos comprobado este invierno con este pasillo de borrascas tan activo, tan enérgico, tan excepcional en términos climáticos, con la serie de mensajes que en una u otra comunidad autónoma se han ido activando. Todos con sentido. Con el sentido de salvaguardar la vida humana que es para lo que están diseñados estos sistemas de alerta a la población en todo el mundo. Y surgen las molestias en la población; los ciudadanos que se quejan porque se les prohíben actividades, acciones de su vida cotidiana, porque se cierran los colegios, porque se aconseja el teletrabajo. La paciencia se muestra muy lábil. Enseguida saltamos contra la recomendación, contra la imposición. Queremos hacer nuestra vida habitual, en días de elevada peligrosidad atmosférica. Y ya no va a ser así. Tenemos que acostumbrarnos a que esta situación va a formar parte de nuestra vida diaria a partir de ahora. Se mejorarán los protocolos, se afinarán los pronósticos, pero nuestras vidas van a estar condicionadas por las alertas. Tenemos que asumirlo. Tener preparados planes alternativos que sustituyan las acciones cotidianas habituales. A veces será difícil. Las administraciones tienen que pensar también en acciones sustitutorias. Esto es especialmente necesario para los centros educativos. Y habrá que enseñar y ayudar a las familias a actuar en caso de que una alerta obligue a confinar en casa a los escolares. De momento, se ha activado el sistema de alertas sin educar a la población. Seguramente sería necesario hacerlo así porque el contexto atmosférico cada vez es más complicado. Pero ahora hay que llevar a cabo las acciones de educación para el riesgo y el cambio climático a la sociedad. Los medios de comunicación tienen que jugar un papel fundamental en este tema; sabiendo educar sin catastrofismo, transmitiendo mensajes claros, ciertos y apoyados en la ciencia. Y esto es cada vez más urgente, a la vista de las manifestaciones extremas más frecuentes que se van produciendo.

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