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Cuatro de los nueve centros arrasados por la dana no han recibido ni un euro para su reconstrucción

La ejecución presupuestaria al cierre de 2025 revela una profunda brecha entre el gasto en material escolar, que fluye con agilidad, y las grandes obras de infraestructuras, paralizadas en Paiporta, Alginet o Utiel

Una clase destrozada por la riada en el IES Alameda de Utiel.

Una clase destrozada por la riada en el IES Alameda de Utiel. / G. Sánchez

Gonzalo Sánchez

Gonzalo Sánchez

València

El cierre del ejercicio contable de 2025 ha dejado una fotografía nítida, pero amarga, de la velocidad a la que se mueve la administración autonómica. Mientras que la Generalitat Valenciana presume de haber "movilizado" el 64% de los fondos destinados a la recuperación de la dana, los pasillos de los colegios más afectados cuentan una historia distinta. Los datos oficiales de ejecución presupuestaria a 31 de diciembre, analizados por este diario, arrojan un dato demoledor: de los nueve grandes proyectos de reconstrucción y reposición de centros educativos licitados por la vía de urgencia, cuatro terminaron el año sin que se hubiera movilizado un solo euro de inversión.

La Conselleria de Educación (entonces en manos de José Antonio Rovira) ha logrado salvar la cara en las partidas de gasto corriente -libros, mobiliario y material didáctico-, pero se ha estrellado contra el muro de la obra civil. La reconstrucción del "ladrillo escolar" se ha convertido en el gran cuello de botella de la post-dana.

Infografía - Levante-EMV
Levante-EMV | Datos Presupuestarios 2026 Actualizado: Febrero 2026

La reconstrucción olvidada: 4 de 9 colegios no han recibido ni un euro

La Conselleria de Educación cierra el ejercicio con una parálisis crítica en infraestructuras. Mientras el material escolar fluye, el ladrillo se atasca en la burocracia.

Presupuesto Total Centros

28,53 M€

Ejecución Real (Obligado)

1,89 M€

Grado de Avance Global

6,6%

Comparativa: Presupuesto vs Gasto Real

Nota: La parálisis en Utiel, Alginet y Paiporta contrasta con la agilidad en ayudas directas a otros sectores. La reconstrucción física de las aulas es la gran asignatura pendiente.

Detalle por Centro Educativo

Centro y Municipio % Ejecución

Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de ejecución presupuestaria de la Generalitat Valenciana (Diciembre 2025). Infografía diseñada para Levante-EMV.

El muro del 0% en la zona cero

La contabilidad oficial no deja lugar a interpretaciones. En el programa de infraestructuras educativas, cuatro centros emblemáticos figuran con una ejecución del 0,00%. Se trata del CEIP Vicente Blasco Ibáñez de Alginet, el CEIP L'Horta de Paiporta, el Conservatorio Profesional de Música de Utiel y el IES Alameda, también en Utiel. Entre los cuatro, sumaban una promesa inversora de casi 10 millones de euros que, al cierre de diciembre, no se ha traducido en facturas certificadas.

No son casos aislados. El CEIP Orba de Alfafar, un centro que requería una inversión de 3,1 millones de euros, cerró el año con apenas 12.947 euros ejecutados. En términos porcentuales, un 0,42% que roza la parálisis total.

Si se analiza el bloque de los nueve centros específicos afectados, la ejecución media apenas alcanza el 6,6%. Solo el CEIP Lluís Vives de Massanassa, con un 22% de sus obras certificadas, parece haber tomado un ritmo que, aun así, se antoja insuficiente para la urgencia de la comunidad educativa.

La paciencia de Utiel se acaba

La comunidad educativa del IES Alameda de Utiel ha elevado el tono de su protesta ante lo que consideran una "inaction" insostenible por parte de la Conselleria de Educación. El AMPA y la plataforma «Sexto y más» han enviado una carta a la consellera Carmen Ortí en la que denuncian que la licitación para el nuevo centro, prometida para la primera quincena de noviembre, acumula ya tres meses de retraso sin explicaciones oficiales.

Las familias urgen también la instalación de 20 módulos prefabricados para el próximo curso, con el fin de acabar con la actual dispersión del alumnado en seis sedes distintas. Critican que, a pesar de que el Ayuntamiento de Utiel ya ha cumplido con su parte demoliendo la pista de skate municipal para liberar el solar, la Generalitat sigue sin concretar un calendario de obras, lo que genera una gran incertidumbre de cara al proceso de matriculación de septiembre.

Del ladrillo al pupitre: el trasvase de fondos

¿Por qué se ha producido este atasco? Hay varias explicaciones, pero una respuesta se encuentra en las entrañas de las modificaciones de crédito (MC) realizadas durante el último trimestre. La Conselleria autorizó el movimiento de fondos originalmente destinados a infraestructuras para cubrir la "adquisición de material escolar".

Ante la imposibilidad de certificar obras complejas en tiempos récord, la administración ha optado por gastar el dinero en activos de rápida adquisición. Es mucho más sencillo comprar ordenadores, pizarras y libros que licitar una cimentación o una reforma estructural. Esta "virtud" en la agilidad del suministro ha permitido que los centros operen, pero a costa de dejar las deficiencias arquitectónicas para un 2026 que nace ya con una carga asfixiante.

Agravios comparativos en la ejecución

La sombra de la gestión presupuestaria se alarga cuando se compara Educación con otros departamentos. Mientras la reconstrucción física de las escuelas se queda en un pobre 17% de ejecución global (si sumamos reformas genéricas y equipamientos), otras partidas DANA han volado.

Resulta paradigmático el caso de la "Cultura Fallera". Las ayudas directas a las comisiones afectadas por el temporal alcanzaron una ejecución del 100% al cierre de año, con 3,3 millones de euros pagados íntegramente. La administración ha demostrado ser una máquina engrasada para repartir cheques y ayudas directas, pero un gigante con pies de barro cuando se trata de gestionar obra pública directa o a través del Plan Edificant.

Los cuellos de botella

Fuentes de la Conselleria atribuyen esta parálisis a la complejidad técnica de los proyectos de rehabilitación y a la lentitud en la coordinación con los ayuntamientos. En municipios como Paiporta o Utiel, la magnitud de los daños requería informes estructurales que se han demorado meses. Sin embargo, desde los centros afectados se apunta a una falta de "dirección política" para agilizar los plazos de intervención de emergencia.

El resultado es una comunidad educativa que vive en una bicefalia: centros que tienen pizarras pero que siguen conviviendo con grietas, humedades o instalaciones provisionales.

El reto del nuevo año

El ejercicio 2026 arranca con una presión añadida. Los casi 26 millones de euros que no se ejecutaron en los nueve centros mencionados deberán incorporarse como remanentes. El peligRO es que el atasco de 2025 se convierta en el colapso de 2026.

Los números dicen que la reconstrucción educativa ha sido la gran olvidada en el reparto de la agilidad administrativa de la Generalitat. El reto del Consell para este año no es solo gastar lo que no gastó, sino demostrar que puede reconstruir las aulas a la misma velocidad con la que repone el material escolar.

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