Universidades
Mónica Bragado, presidenta saliente del Consejo Social de la UPV: “Llegué a ver pancartas de ‘fuera la empresa de la universidad’, pero hoy nadie cuestiona ese binomio"
Al frente del Consejo Social de la Universitat Politècnica de València, del que se despide esta semana después de 12 años, ha aprobado presupuestos, reclamado una mejor financiación y, aunque asegura que el techo de cristal ya es pasado, promovido las profesiones científicas y tecnológicas entre las estudiantes

Mónica Bragado, hasta ahora presidenta del Consejo Social de la UPV en el lugar de la entrevista / Fernando Bustamante

Han pasado doce años y Mónica Bragado cierra un ciclo. Ha sobrevivido a cuatro presidentes de la Generalitat y a otros tantos consellers de Universidades o Educación, a dos cambios de color político en el Consell y a sucesivos ministros. Al frente del Consejo Social de la Universitat Politècnica de València, del que se despide esta semana, ha aprobado presupuestos, reclamado una mejor financiación y, aunque asegura que el techo de cristal ya es pasado, promovido las profesiones científicas y tecnológicas entre las estudiantes. Se ha enfrentado a pancartas con mensajes como “fuera la empresa de la universidad” pero, como directiva de una compañía de telecomunicaciones, es una firme defensora de la colaboración con el sector privado. Para dar mayores oportunidades al estudiantado pero, también, para hacer frente al ‘boom’ de las universidades privadas.

Mónica Bragado, hasta ahora presidenta del Consejo Social de la UPV en el lugar de la entrevista / Fernando Bustamante
Ha pasado 12 años al frente del Consejo Social de la Universidad Politécnica de Valencia. ¿Qué ha cambiado en la universidad y su relación con la sociedad desde 2013?
Yo diría que, sobre todo, ha cambiado el binomio universidad-empresa. Cuando entramos se cuestionaba si la empresa debía estar colaborando de manera tan estrecha con la universidad y ahora lo entendemos como algo absolutamente necesario. La universidad ha evolucionado de manera muy realista, adaptándose a la demanda de perfiles tecnológicos, adecuando nuevas carreras que demandaba el mercado y articulándolas dentro de la propia universidad. Algo muy novedoso que el consejo ha entendido bien era atraer el capital privado. Iniciamos, con el proyecto Tech Transfer UPV, el primer fondo de inversión en una universidad pública para invertir en empresas del entorno UPV, y llegamos a movilizar 7 millones de euros. Luego hemos puesto en marcha la unidad de Mecenazgo, para sentar las bases de cómo puede entrar ese capital privado para reforzar proyectos estratégicos y el intercambio de talento entre países.
Todos esos medios de atracción de capital privado hacia la universidad pública no existían antes. ¿Se encontró con reticencias a la hora de ponerlos en marcha?
Al principio llegué a ver algún cartel de "fuera la empresa de la universidad", pero al final todo el mundo se ha dado cuenta de que se buscaba mejorar lo que se estaba haciendo dentro de la propia universidad, que vive de los presupuestos públicos. Cuando ponemos en marcha cátedras universidad-empresa, se trata de que la empresa se acerque a la universidad y es un win-win entre las partes: en ellas, la empresa aporta dinero con una intención de retorno para ambas partes. Ese trabajo se ha intensificado: heredé la Cátedra de Cultura Directiva Empresarial que ahora llamamos Cátedra Líderes. En aquel momento había ocho patronos; necesitábamos ser diez para sobrevivir y ahora somos 25, con un proyecto de crecimiento a 30. Los empresarios aportan dinero, pero también su tiempo y conocimiento.
Otra de las Cátedras en las que ha trabajado durante estos 12 años es la Cátedra STEAM. ¿Cómo ha evolucionado este proyecto?
La Cátedra STEAM nace por una necesidad social de revertir la tendencia de bajada de las vocaciones científico-tecnológicas, sobre todo en mujeres. Comenzó como un concurso para motivar a niños y niñas en su interés por la tecnología, la ingeniería y la ciencia. Llevamos siete ediciones, hemos movilizado 190 colegios y 4.200 estudiantes han participado en la última edición. Además, incluimos un programa de embajadoras que van a los colegios (100 este año) a contar por qué ser mujer ingeniera es interesante.

Mónica Bragado, hasta ahora presidenta del Consejo Social de la UPV en el lugar de la entrevista / Fernando Bustamante
Dice no haberse visto sometida al techo de cristal, y ha promovido las profesiones científicas entre mujeres. ¿Qué podemos hacer para que esa potencia de las mujeres en las carreras científicas no se pierda cuando esas mujeres se enfrentan al mundo laboral?
Te lo digo desde mi experiencia: yo soy ingeniera industrial por la UPV y cuando sales de allí lo haces muy preparada y con muchas ganas, pero entras en el mundo empresarial y coincide con un momento vital en el que viene la maternidad. Eso hay que saber gestionarlo. Hoy, la conciliación laboral está favoreciendo que no impacte a las mujeres, puesto que hay una colaboración en la pareja. Hace unos años sí que pudo suponer una barrera, pero creo que es una cuestión de actitud, de "puedo hacerlo" y "quiero hacerlo", y de tener un buen equipo familiar que entienda que es un proyecto de dos. Me estoy encontrando con mujeres de ciencia potentísimas, con un crecimiento profesional en los últimos años. Creo que el techo de cristal para mí ya no existe. Cuando una mujer se propone que quiere crecer profesionalmente, tiene en su mano hacerlo.
Además de esas iniciativas de promoción, el Consejo Social es responsable de aprobar los presupuestos. ¿En qué momento presupuestario está la universidad y qué necesidades de financiación tiene?
Cuando llegué había una gran preocupación por la deuda histórica, pero ya es historia porque finalmente se ha ido pagando. Se venía reclamando un plan plurianual de financiación que diese la posibilidad de definir un plan estratégico a medio-largo plazo, como ocurre en las empresas, y esto ya es una realidad. Pero hay que tener en cuenta que la UPV es la universidad con más innovación y transferencia tecnológica. Considero que las universidades tienen una buena financiación pública pero, para reforzar proyectos estratégicos, la parte de financiación privada es muy positiva, para dar soporte a proyectos que favorezcan a la sociedad y al entorno productivo.
¿Qué significa para la UPV el proyecto de abrir un campus en China, el gran anuncio de los últimos años?
Vamos a aprender unos de otros, pero sobre todo supone un salto exponencial. Habría sido mucho más fácil para una universidad privada, pero ha sido una universidad pública la que ha dado ese paso valiente de abrazar esta gran oportunidad que la ministra Diana Morant ofreció a la UPV. Va a suponer un gran aprendizaje para todos a nivel docente, de investigación y transferencia tecnológica al colaborar con un país con ese nivel tecnológico. Es la gran oportunidad internacional para los próximos años de la UPV.
¿Qué puede hacer la universidad pública para reforzarse ante el crecimiento de la oferta de las universidades privadas?
Ha habido una evolución. Es cierto que las universidades privadas a veces son más rápidas en la toma de decisiones, pero se está trabajando en esa adecuación. Y no hay que olvidar que las universidades públicas contamos con los consejos sociales para asegurarnos de que las titulaciones van a la velocidad que está demandando el mercado.

Mónica Bragado, hasta ahora presidenta del Consejo Social de la UPV en el lugar de la entrevista / Fernando Bustamante
¿Por qué las universidades españolas no suelen estar mejor posicionadas en los rankings internacionales?
Habría que analizar los indicadores. Hay una pata en la que jamás vamos a poder competir y es el número de premios Nobel; es imposible que una universidad pública española puntúe bien ahí en estos momentos. También hay indicadores de mecenazgo y filantropía. En la parte docente sí hemos ido escalando según nuestro tamaño; la UPV, que tiene 50 años, ha crecido de manera exponencial para posicionarse como mejor universidad tecnológica en algunas disciplinas. Se está haciendo bien, pero competimos con universidades que están en otras ligas.
¿Qué consejos le daría al nuevo presidente del Consejo Social?
Le diría que se apoyase en el conocimiento y trabajo de los consejeros y que sea valiente en la toma de decisiones y en los proyectos que ponga encima de la mesa. Él ya ha identificado la internacionalización y el liderazgo como pilares estratégicos. Se encuentra con un proyecto internacional muy importante que puede apoyar, con nuevos consejeros que conocen muy bien la casa y con un gran equipo.
Suscríbete para seguir leyendo
- Tormenta perfecta de trenes en Fallas: los maquinistas de Metrovalencia confirman una huelga los mismos días que el Cercanías no llegará a la ciudad
- ¿Por qué sigue llevando agua el Túria aunque lleva una semana sin llover?
- Buenas noticias para las Fallas 2026: la Aemet anuncia una mejoría del tiempo en València y el fin de la lluvia
- El pasillo infinito de camas rotas sin reparar en los sótanos del hospital La Fe de València
- Nuevo aviso amarillo por lluvias en València: Tormentas y una bajada de las temperaturas
- El tiempo para Fallas: la Aemet pone la mirada en las lluvias en València para el supersábado
- La Fiscalía no ve indicios de momento para imputar a Mazón
- La Junta de Seguridad termina con pacto: los trenes no llegarán a la Estación del Norte para la mascletà en todas las Fallas