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Asesinato en València

Un amigo del vecino asesinado en Benimàmet: "Se veía venir, Juan Carlos vivía con el miedo metido en el cuerpo"

El entorno de la víctima del asesinato cometido en el barrio valenciano asegura que el fallecido vivía en un estado de alerta constante tras años de conflictos con el vecino de la puerta 8 y su familia

Los tres detenidos, el hijo y los padres, serán llevados mañana ante el juez

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J.M. López

València

"No se puede decir que no se viera venir. Juan Carlos vivía con el miedo metido en el cuerpo". Estas palabras, cargadas de una mezcla de rabia y desolación, pertenecen a uno de los amigos de la víctima acuchillada este domingo en el barrio valenciano de Benimàmet. El testimonio, recogido a escasos metros del cordón policial que en ese momento custodiaba el número 14 de la calle Gavarda, describe una crónica de una muerte anunciada que ha acabado con la vida de un hombre de 58 años.

El barrio de Benimàmet registró este domingo un nuevo episodio de violencia extrema. Juan Carlos Martínez García, de 58 años, murió asesinado en el número 14 de la calle Gavarda tras ser agredido por tres de sus vecinos. La Policía Nacional detuvo al hombre y a sus padres como presuntos autores materiales de los hechos, en los que se emplearon dos cuchillos de cocina y un bate de béisbol. Se trata de Aurelian George B., de 34 años, su padre, Aurelian B., de 67, y su madre, Melita B, de 58. Los tres permanecen en los calabozos del complejo policial de Zapadores y la previsión, en principio, es que sean puestos a disposición del titular de la plaza 19 de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de València este miércoles por la mañana.

La Policía cuenta con testigos y grabaciones

El suceso se produjo en torno a las 15.30 horas de este domingo. Juan Carlos, que residía en la puerta 5 del segundo piso junto a su madre octogenaria, subió a la tercera planta para recriminar los ruidos y el escándalo que provenían de la puerta 8. En ese rellano se inició una fuerte discusión que derivó en un ataque físico. Según la investigación, los tres detenidos —padre, madre e hijo— habrían participado en el asesinato, y el grupo de Homicidios de la Policía Nacional, que se ha hecho cargo de las investigaciones, está tratando de aclarar cuál es la participación de cada uno de ellos en el homicidio.

Para ello, está siendo fundamental no solo el testimonio de la madre de la víctima, Vicenta, de 88 años, que vio parte de lo sucedido y pidió ayuda a través de la ventana de su domicilio al grito de "que me lo matan, que me lo matan", sino también el de otros vecinos que fueron testigos mudos de lo que estaba pasando.

Además, los agentes cuentan con varios vídeos grabados por residentes en ese inmueble, donde ya hubo otro asesinato en mayo de 2018, en la primera planta, así como con la grabación obtenida de una mirilla dotada de cámara en uno de los rellanos, que el dueño había instalado precisamente por el miedo a esa familia ahora detenida, que había llegado a atemorizar al resto de moradores del inmueble de tal manera,que algunos incluso se habían mudado para perderlos de vista.

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Agresión y ocultación del cuerpo

Las evidencias halladas por la Policía Científica indican que el ataque comenzó en el descansillo del tercer piso. Tras recibir múltiples puñaladas en el tórax y la cara, así como diversos golpes, el cuerpo de Juan Carlos fue arrastrado al interior de la vivienda de los agresores. Cuando las primeras patrullas de la Policía Nacional accedieron al inmueble tras las llamadas de los vecinos al 112, localizaron el cadáver de la víctima en el suelo de la cocina de la puerta 8.

El principal sospechoso, el hijo de la familia, fue arrestado minutos después de la llegada de los agentes. Sus padres fueron detenidos dos horas más tarde por orden del grupo de Homicidios, tras el análisis preliminar de la escena del crimen y la cantidad de armas empleadas. Los especialistas han intervenido varios cuchillos ensangrentados y un bate de béisbol para su análisis de ADN y huellas dactilares. La autopsia, programada para este lunes en el Instituto de Medicina Legal, determinará cuál de las lesiones provocó el shock hipovolémico que causó el fallecimiento.

Un historial de amenazas y denuncias

La relación entre la víctima y los detenidos estaba marcada por una fuerte conflictividad. Según los testimonios recabados, la tensión se incrementó hace seis meses, cuando Juan Carlos denunció a la madre del presunto asesino por agredir a su propia madre, de avanzada edad. Aquella denuncia terminó en una condena judicial, lo que intensificó las hostilidades.

Un amigo cercano del fallecido ha confirmado que la situación de peligro era conocida en el entorno de la víctima. «El asesino ya había amenazado de muerte a Juan Carlos las semanas anteriores a la tragedia», explica este allegado. Las amenazas de muerte se habían convertido en un elemento recurrente tras el fallo judicial, sumándose a los constantes problemas por el comportamiento incívico de los residentes de la puerta 8, quienes, según el vecindario, protagonizaban episodios de embriaguez y daños en las zonas comunes del edificio.

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El precedente del parricidio de 2018

Este asesinato ha reactivado el recuerdo de otro crimen ocurrido en el mismo edificio. En el año 2018, la puerta 2 del número 14 de la calle Gavarda fue el escenario de un parricidio. En aquel suceso, Iván R. C., un joven de 25 años con antecedentes de trastornos psiquiátricos, acabó con la vida de su madre, Mari Carmen Coronas, de 50 años.

Aquel ataque también se produjo con un arma blanca en el interior de la vivienda. El agresor, que sufrió un brote psicótico tras eludir un tratamiento médico, causó una herida mortal en la aorta a su progenitora y dejó herido de gravedad al compañero sentimental de esta. Tras el crimen, el joven intentó autolesionarse y buscó acceder a la azotea del inmueble. La coincidencia del edificio y el uso de armas blancas en ambos casos ha generado una notable preocupación entre los residentes de la zona.

La investigación policial continúa abierta para delimitar el grado de participación de cada uno de los tres detenidos en la muerte de Juan Carlos Martínez García. El caso se encuentra bajo la tutela del Juzgado de Instrucción número 19 de València, que se encontraba en funciones de guardia durante la jornada del domingo. Este suceso representa la segunda muerte violenta por disputas vecinales en la provincia en un intervalo de catorce días, tras el homicidio registrado recientemente en la localidad de Catarroja.

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