Medio ambiente
Los sedimentos se comen 10 cm del fondo de l’Albufera de València desde 2003
La Generalitat ha presentado los resultados de la batimetría que ha desarrollado la Universitat Politècnica de València

Un pescador en l'Albufera / Miguel Angel Montesinos

Ha tardado más de 20 años, pero la nueva batimetría encargada por la Generalitat a la Universitat Politècnica de València para medir el fondo de l’Albufera ha culminado con resultados alarmantes. Los sedimentos siguen atacando al lago del Parc Natural y haciendo crecer el riesgo de colmatación: en concreto, desde la última medición del año 2003, la laguna ha perdido 10 cm de fondo. Es una de las principales conclusiones de este mapeo del fondo de l’Albufera, que servirá de base para un dragado selectivo que llevará a cabo la Vicepresidencia Tercera para la Recuperación y Conselleria de Medio Ambiente, solo en algunas zonas, las más castigadas por la excesiva sedimentación.
En el informe detallado que ha presentado hoy el vicepresidente Vicente Martínez Mus en la Oficina Técnica de El Palmar, se cifra en 9,7 centímetros lo que ha decrecido en capacidad la laguna respecto a la medición realizada hace 22 años. Esos casi 10 cm de sedimentos extra representan una elevación del fondo del 12,89% respecto a los niveles de 2003. El volumen total de material depositado en la superficie analizada asciende a 2.165.898,96 metros cúbicos. Es decir, que en el fondo de l’Albufera hay depositados sedimentos equivalentes a 866 piscinas olímpicas o 72.200 camiones cisterna llenos.

Resultados de la batimetría en l'Albufera / Redacción Levante-EMV / GVA
Aunque se ha podido medir cuánto ha crecido la capa de sedimentos, no es tarea fácil llegar hasta el fondo del lago. En la batimetría se ha detectado una capa de material emulsionado (“papilla”) junto al fondo. Es un material denso que se ha detectado con la ecosonda pero no se ha podido medir con la pértiga o vara que se usa para la medición manual. Se estima que esa capa tiene una profundidad media de 13 cm.
El impacto de la dana
De media, los sedimentos llegan al fondo de la laguna a un ritmo de 4,41 milímetros al año. Es una media, porque eventos extremos como la dana del pasado 29 de octubre de 2024 dispararon esas cantidades, aunque al no tener una medición previa a la dana que no date de dos décadas anteriores, no se ha podido determinar cuánto exactamente.
Eso sí, los resultados de la batimetría evidencias que “los eventos de inundación extrema, particularmente la dana del 29 de octubre de 2024, han sido determinantes en la configuración actual del fondo, provocando el crecimiento de un delta sumergido frente al Barranco del Poyo y aportes masivos desde el río Magro”. Algunas de las áreas que concentran mayor volumen de sedimentos son las que se encuentran en la desembocadura del Poyo, epicentro del impacto de la dana en l’Albufera.
“Se detectó una fuerte entrada de sedimentos finos por el sur (procedentes del río Magro a través del marjal) y por el Barranco del Poyo”, indica el informe. Es cierto que la bajada del nivel del mar el 30 y 31 de octubre junto con la apertura de las compuertas de las golas impidió males mayores: “permitió evacuar un volumen muy elevado de sedimentos finos directamente al mar, mitigando un relleno que podría haber sido mayor”. Además, en el apartado dedicado a las consecuencias de la dana, se refleja mayor estabilidad o erosión justo en la desembocadura del Barranco del Poyo. “Se podría explicar por la extracción artificial de materiales realizada durante las tareas de limpieza y búsqueda de víctimas tras la inundación”, añade el documento.

Una garza en l'Albufera / Miguel Angel Montesinos
Un mapeo del fondo de l'Albufera
La mayor cantidad de sedimentos reduce también las posibilidades de navegar por l’Albufera, porque en determinados puntos no tiene el calado suficiente. Es una tendencia que se ha disparado también desde la última batimetría de 2003. La profundidad mínima segura para la navegación con embarcaciones tradicionales (“albuferencs”) es de 40 centímetros. Es una profundidad a la que no se llega en un total de 22,07 hectáreas. El 1% de la superficie de la laguna ha dejado de ser navegable por presentar “un calado insuficiente y podrían generar dificultades o riesgos operativos”.
Pero los fondos y la cantidad de sedimentos en ellos no son iguales en cada una de las zonas del lago. Por ejemplo, la batimetría indica que las márgenes orientales son más abruptas y profundas en comparación con las occidentales, más suaves, porque el viento de poniente genera oleaje que erosiona estas márgenes.
Además, el fondo está organizado por una red de vaguadas o canales suaves que atraviesan el lago desde el suroeste hacia la Gola del Pujol, y la mayoría de la sedimentación nueva se ha concentrado en el fondo de estas vaguadas que ya existían. Y un punto de especial interés para el análisis es el delta sumergido del Barranco del Poyo. En la desembocadura de este barranco se ha identificado un “cuerpo deposicional” formado por sedimentos. Es una estructura de forma cónica con un lóbulo que se extiende hacia el este durante casi un kilómetro de longitud.
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