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Un año sin cortar el cupón en las farmacias valencianas: así funciona en una alerta sanitaria

El conseller Marciano Gómez destaca la trazabilidad del sistema, pionero en la Comunitat Valenciana, que da seguridad a la ciudadanía

Así funciona el código digital en las farmacias

Germán Caballero

Lluís Pérez

Lluís Pérez

València

Hace unos meses, la Agencia Española del Medicamento lanzó una alerta por un fármaco antihipertensivo que obligaba a retirar un lote del medicamento y avisar a la población que lo había recibido e, incluso, tomado. Una situación que necesita saber qué personas concretas tienen ese lote. En la Comunitat Valenciana, pudo contactar con ellos de forma rápida, fácil y sin problemas gracias a la existencia del cupón digital en las farmacias; un sistema que cumple un año en funcionamiento en toda la autonomía -comenzó en septiembre de 2024 en las apotecas de Castellón- y que garantiza la seguridad, más allá de la reducción del impacto medioambiental al evitar el uso de 54 millones de folios y 5 millones de euros que se usaban al cortar el código de barras de 113 millones de fármacos.

Son las cifras oficiales de la Conselleria de Sanidad en este primer año de una estrategia pionera en toda España que, pese a algún fallo puntual de funcionamiento, como el ocurrido dos veces durante unas horas en mayo, ha completado 365 días con buena nota. “Los pacientes tienen que estar plenamente seguros de que si hay alguna incidencia, nosotros inmediatamente lo vamos a saber”, ha explicado el conseller de Sanidad, Marciano Gómez, quien destaca la trazabilidad del medicamento que permite el código digital. Lo ha hecho en una visita a un establecimiento de Mislata.

En caso de alerta, Sanidad puede identificar a los pacientes que son avisados bien desde su farmacia habitual, bien desde su centro de salud. Si además hubiera ingerido el medicamento en mal estado, “vemos la incidencia que podría tener”, añade Gómez. Es decir, “seguridad y trazabilidad plena y absoluta”.

El conselelr de Sanidad, Marciano Gómez, visita una farmacia en Mislata.

El conselelr de Sanidad, Marciano Gómez, visita una farmacia en Mislata. / L-EMV

Tres beneficios para los profesionales

Los farmacéuticos también valoran el tener “un control mucho mayor del medicamento al saber a quién va”. Así lo cuenta el farmacéutico de Mislata Vicente Bauxauli, quien es presidente de la Asociación Española de Farmacia Clínica, Familiar y Comunitaria. Además de la seguridad, destaca otros dos beneficios: el medioambiental, con el uso de un “montón menos de papel” y una mayor agilidad burocrática; y la preservación de los medicamentos al “dejar de mutilar las cajas” que antes podía provocar “que se escapara el contenido interno”. Ahora el continente pasa a ser “inviolable”.

El balance tras un año es “positivo” y Baixauli espera que se implante en otras comunidades autónomas. ¿Qué opinan los pacientes?, le preguntamos. “Al principio, se sorprendían y nos decían: 'os falta cortar el cupón', pero ya lo ven como algo normal”, responde.

Según explicaban desde Sanidad, el sistema de detección de los elementos informativos del cupón precinto fueron elaborados en los años 60, cuando obviamente no se contaba con el respaldo tecnológico actual. En 2024, esta información se incluyó en la receta electrónica de la Comunitat Valenciana, y, también, en el Sistema de Interoperabilidad de receta electrónica del Sistema Nacional de Salud. Además, incorpora también la lectura, verificación y desactivación exhaustiva de cada envase de medicamento dispensado en las oficinas de farmacia, con la captura del código digital de identificación único incluido en el código DataMatrix del envasado del medicamento.

113 millones de fármacos

El mecanismo ayuda, en adición, a advertir al profesional si se equivoca al escoger el fármaco a dispensar, como le ha ocurrido en la simulación frente a los medios de comunicación. “Somos humanos y podemos cometer errores”, confiesa. Desde hace un año, el cupón digital le ayuda a enmendar sus errores puntuales; también a mejorar la seguridad de los pacientes que consumen 113 millones de cajas de fármacos al año dispensados en las apotecas valencianas.

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