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Dos argumentos no ciertos del cambio climático

El calentamiento del océano tiene efectos sobre toda su biodiversidad

El calentamiento del océano tiene efectos sobre toda su biodiversidad / Marco Care

Jorge Olcina

Cuando se popularizó la actual hipótesis de cambio climático por efecto invernadero de causa antrópica a principios de los años noventa, se lanzaron dos argumentos en nuestro país que se han demostrado inciertos. Por el contrario, han sido utilizados por el negacionismo para cargar, en estos últimos años contra la ciencia: ya no iba a hacer frío, ni a nevar, y España se convertiría en un desierto climático porque dejaría progresivamente de llover. Cuando se comprende que la dinámica atmosférica responde, en la gran escala, a mecanismos de reajuste energético es imposible que se puedan cumplir ambas afirmaciones que resultaron eso sí, muy efectistas y cargados de recursos audiovisuales que se difundieron ampliamente. El calentamiento de la atmósfera y de los océanos modifica la dinámica atmosférica. Hace más frecuentes y enérgicos los procesos de reajuste que en nuestras latitudes medias se plasman en situaciones meteorológicas contrastadas, al desplazar masas de aire de naturaleza muy distinta (frías, muy frías y cálidas). Y esto ocurre en cualquier época del año. Venimos de unas semanas de borrascas, lluvias, nieve y viento. Se han batido récords de acumulación de agua precipitada en invierno, en muchos observatorios especialmente del sur peninsular. Se han llenado los embalses con reservas para los próximos dos años. Han entrado muchas borrascas impacto con una frecuencia que no se conocía en los registros meteorológicos de las últimas décadas. El fantasma de la sequía se ha alejado para mucho tiempo. Por supuesto que estos efectos meteorológicos han sido aprovechados para cargar contra la ciencia por su verificación constante del proceso de cambio climático actual. Sin saber que esta secuencia de tiempo entra dentro del funcionamiento de una atmósfera que se calienta: movimientos de reajuste energético más frecuentes e intensos que desplazan masas de aire contrastadas de forma más habitual y generan tiempos atmosféricos contrastados. El gran problema es que la atmósfera y los océanos de nuestro planeta se siguen calentando. Muchos efectos de ellos se tienen claros y ya se registran manifestaciones meteorológicas de ello. Otros merecen más investigación para confirmar tendencias. Pero eso es la ciencia; una ciencia del tiempo y clima que no miente, que va informando de sus avances constantemente, sin dogmatismos, con la verdad como objetivo y la educación a una población que experimenta ya efectos, no deseados, de la alteración del balance de energía del planeta.

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