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El 8-M se 'adelanta' ante la Catedral de València por las "cristianas en revuelta"

Una concentración de mujeres creyentes reclama mayor igualdad en la Iglesia: "Somos las manos y el corazón, pero se nos niega la palabra"

Concentración ante la Catedral de València para pedir la igualdad de las mujeres en la Iglesia, este domingo.

Concentración ante la Catedral de València para pedir la igualdad de las mujeres en la Iglesia, este domingo. / Eduardo Ripoll

Diego Aitor San José

Diego Aitor San José

València

En el calendario todavía queda una semana, pero ante la Catedral de València ya es 8-M. Una protesta feminista frente a la entrada de un templo eclesiástico, más uno con la importancia que tiene la Seu, podría generar la tensión de si cualquier acción tiene tintes anticlericales, pero nada más lejos de la realidad en este caso en el que la treintena de mujeres concentrada ante la Puerta de los Apóstoles se reivindica como "mujeres creyentes" que lo que reclaman es que el grito de la igualdad penetre en la Iglesia.

"Con voz, con voto, así nos quiere Dios", "Iglesia, despierta; cristianas en revuelta" o "hasta que la igualdad se haga costumbre" han sido lemas coreados ante la Catedral de València por parte del colectivo 'Alcem la Veu', un colectivo compuesto por el Sector de la Dona de la HOAC, la asociación de teólogas Hágase y Donescreients y cuya protesta ha coincidido con la que se estaba llevando a cabo en otra treintena de ciudades españolas, como Alicante, Badajoz, Murcia o Antequera.

Entre las exigencias que señala este colectivo está fomentar y ampliar la participación de las mujeres en la Iglesia, que las mujeres puedan ser formadoras, incluir una perspectiva de género en las homilías y enseñanzas eclesiásticas o que la Iglesia acoja y acompañe a las mujeres víctimas de las distintas violencias, sobre todo la sexual y machista. "Queremos que el Arzobispado conozca el malestar que existe y nos escuche sin prejuicios", precisan para el caso valenciano fuentes de la organización.

Una mujer representa a la Virgen María en una protesta por la igualdad en la Iglesia.

Una mujer representa a la Virgen María en una protesta por la igualdad en la Iglesia. / Eduardo Ripoll

"Las mujeres somos mayoría aclamadora en el voluntariado, en la catequesis, en las celebraciones y hasta en la enseñanza, somos las manos y el corazón de la Iglesia, pero se nos niega la palabra", explica el manifiesto leído en pleno barullo de la céntrica plaza a apenas dos horas de la primera mascletà de las Fallas. "Luchamos por la renovación de la Iglesia, el cambio es imprescindible", añade el texto donde reclaman, entre otras cuestiones, el acceso al diaconado.

Pero más allá de palabras, las exigencias han estado también en forma visual. Más allá del morado como tono predominante, dos mujeres han interpretado los papeles de Eva y María en el lugar donde el Tribunal de las Aguas de València se reúne todas las semanas. Ambas han sido señaladas como los "las dos mujeres arquetipo" que muestra la Iglesia: una, la Virgen, servil, dadivosa, madre, sumisa y sexualmente inexperta; la otra, Eva, ambiciosa, ególatra, seductora, rebelde y promiscua.

"Patriarcado clerical"

Con la contraposición de las características de una y otra, las dos mujeres han ido siendo cubiertas con cinta americana y papel de plástico, un proceso que después se ha ido revirtiendo mientras se leían las reclamaciones, se criticaba al "patriarcado clerical", a quienes han "enfrentado a las Evas y Marías del mundo" y se apelaba a que Jesús "nos rescata del foso de la historia como a la mujer apedreada". "Ni yo te condeno", le dijo según el Nuevo Testamento, lo que ha acabado fundiendo a las dos intérpretes en un abrazo.

"Necesitamos remar con fuerza en esta barca que es nuestra Iglesia", han señalado en el manifiesto final. Esta es el sexto año de protesta de esta organización, siempre en los aledaños al 8-M. Fuentes de la entidad convocante destacan que ha habido avances y que sobre todo durante el papado de Francisco I se han encontrado con una Iglesia "más abierta". No obstante, insisten, "aún queda mucho por hacer". En este caso, fe no les falta.

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