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IV Foro de Municipalismo

Valoriza destaca el papel estratégico de la planta de Hornillos en la gestión de residuos del área metropolitana de València

La directora de Estudios y Proyectos de Tratamiento de Residuos de Valoriza, Anaba Benavent Peiró, subraya en el IV Foro de Municipalismo la importancia de la cooperación entre municipios y la innovación tecnológica para mejorar el tratamiento de residuos

IV Foro de Municipalismo | Ponencia Valoriza /Ana Benavent Peiró / David García Sebastiá

J.M.B.

València

La planta de tratamiento de residuos de Hornillos, ubicada en Quart de Poblet, se ha consolidado como una infraestructura clave para la gestión de residuos del área metropolitana de València. Así lo explicó Ana Benavent Peiró, directora de Estudios y Proyectos de Tratamiento de Residuos de Valoriza, durante su intervención en la segunda jornada del IV Foro de Municipalismo organizado por Levante-EMV y Prensa Ibérica.

Benavent centró su intervención en el funcionamiento y la importancia estratégica de esta instalación, que gestiona Valoriza junto a la Entidad Metropolitana para el Tratamiento de Residuos (EMTRE), organismo que agrupa a 45 municipios del área metropolitana valenciana. La responsable de la compañía destacó que se trata de un modelo de colaboración supramunicipal que permite optimizar recursos y mejorar la eficiencia del servicio.

El EMTRE realiza un importante trabajo de cohesión entre municipios y permite gestionar los residuos de manera más eficiente y coordinada”, señaló Ana Benavent

La planta presta servicio a alrededor de 1,6 millones de habitantes, lo que supone aproximadamente el 30 % de la población de la Comunitat Valenciana. En el caso de la provincia de València, la cobertura alcanza cerca del 60 % de los ciudadanos. Según explicó Benavent, esta gestión conjunta permite aprovechar economías de escala y mejorar la gestión de los recursos públicos.

“El EMTRE realiza un importante trabajo de cohesión entre municipios y permite gestionar los residuos de manera más eficiente y coordinada”, señaló durante su intervención.

Vocación municipalista

Durante su ponencia, la responsable de Valoriza también explicó el perfil y la actividad de la empresa. La compañía mantiene una clara vocación municipalista, ya que el cien por cien de sus clientes son administraciones locales, tanto ayuntamientos como entidades metropolitanas.

Actualmente, la empresa presta servicio a más de 12 millones de habitantes y cuenta con más de 14.000 empleados. Aunque su actividad principal se desarrolla en España, también opera en países como Colombia y Australia.

Sus áreas de actividad incluyen el tratamiento de residuos, la limpieza viaria y la recogida de basuras, además de la gestión de infraestructuras verdes, movilidad urbana e infraestructuras municipales. En la Comunitat Valenciana, Valoriza gestiona diferentes servicios municipales en localidades como Catarroja, Albal, Albatera o l’Eliana, entre otras.

En la Comunitat Valenciana, Valoriza gestiona diferentes servicios municipales en localidades como Catarroja, Albal, Albatera o l’Eliana, entre otras

Benavent quiso destacar que la gestión de residuos es un servicio esencial que muchas veces pasa desapercibido para la ciudadanía. “A veces digo que somos como los leucocitos de la sangre, limpiamos para que todo funcione correctamente”, explicó.

Según señaló, las infraestructuras de tratamiento de residuos son fundamentales para el funcionamiento de las ciudades, aunque su importancia solo se percibe plenamente cuando surgen problemas.

La planta de Hornillos es actualmente la mayor instalación de tratamiento mecánico-biológico de España. Cuenta con una capacidad cercana a las 400.000 toneladas anuales y procesa diferentes tipos de residuos procedentes de los municipios del área metropolitana.

La instalación dispone de cuatro líneas de clasificación y un sistema de compostaje que permite transformar la materia orgánica en compost para uso agrícola

Entre ellos se encuentran la fracción resto —los residuos domésticos mezclados—, así como la materia orgánica recogida selectivamente en el contenedor marrón, restos de jardinería, residuos de mercados municipales y determinados residuos sanitarios no peligrosos.

La instalación dispone de cuatro líneas de clasificación y un sistema de compostaje que permite transformar la materia orgánica en compost para uso agrícola. La capacidad de compostaje alcanza las 205.000 toneladas anuales.

Cerca de 13.000 toneladas

En cuanto a la actividad registrada el pasado año, Benavent detalló que la planta gestionó más de 300.000 toneladas de fracción resto y otras 111.000 toneladas de residuos recogidos de forma separada, principalmente materia orgánica y restos de poda.

Además, la instalación gestiona residuos voluminosos recogidos en los municipios, como muebles y enseres domésticos. En este apartado, el año pasado se trataron cerca de 13.000 toneladas de materiales, entre los que se incluyen maderas, colchones, aparatos eléctricos y electrónicos o escombros.

La planta también participa en la gestión de los ecoparques del área metropolitana, que permiten a la ciudadanía depositar residuos específicos para su tratamiento adecuado.

Más de 250 trabajadores desarrollan su actividad diaria en estas instalaciones, que, según subrayó Benavent, desempeñaron un papel especialmente relevante durante episodios recientes de emergencia climática

Más de 250 trabajadores desarrollan su actividad diaria en estas instalaciones, que, según subrayó Benavent, desempeñaron un papel especialmente relevante durante episodios recientes de emergencia climática, como la dana.

Durante ese periodo, la planta llegó a gestionar cerca de 400.000 toneladas de residuos. La instalación estuvo muy cerca de verse afectada por inundaciones, debido a la proximidad del barranco del Poyo, aunque finalmente no sufrió daños.

“La respuesta de los trabajadores fue ejemplar. Nuestro equipo hizo un gran trabajo en una situación muy complicada”, destacó.

De cara al futuro, Benavent subrayó la necesidad de seguir modernizando este tipo de infraestructuras mediante la incorporación de nuevas tecnologías y procesos más eficientes.

Recuperación de materiales

Entre las líneas de trabajo actuales figura la mejora en la recuperación de materiales en flujos de residuos que tradicionalmente tienen menos aprovechamiento, como los escombros o los residuos voluminosos.

Asimismo, se están analizando soluciones de automatización mediante robótica para mejorar la eficiencia en los procesos de clasificación. El EMTRE ya ha probado brazos robóticos en algunas instalaciones, una tecnología que Valoriza estudia implantar también en Hornillos.

“Son equipos muy costosos y hay que analizar dónde pueden aportar mayor eficiencia”, explicó.

Otra de las líneas de desarrollo es el impulso del autoconsumo energético a partir de residuos que actualmente terminan en vertedero. El objetivo es aprovechar estos materiales para generar energía y avanzar hacia un modelo de gestión más circular y sostenible.

“Se trata de infraestructuras críticas para las ciudades y debemos dotarlas de la tecnología más avanzada disponible”, concluyó Benavent.

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