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La moda de la adaptación al cambio climático

Chimeneas industriales emitiendo humo.

Chimeneas industriales emitiendo humo. / Pexels

Jorge Olcina

Corremos el peligro, como ya ocurrió a principios de este siglo con las Agendas 21 locales, que las acciones de adaptación al cambio climático que se están planteando en muchos municipios españoles, y especialmente los del litoral mediterráneo, queden -como ocurrió con aquellos documentos- en un listado de propuestas, de buena intención, que nunca se lleve a cabo. Y todo por una cuestión de imagen o de aprovechamiento político del cambio climático. Pero, frente a aquellas agendas de planificación ambiental de los municipios que tenían un enfoque y finalidad más amplia, en los planes de adaptación climática, hay que ir a lo concreto. Diseñar entornos, generalmente urbanos, para minimizar el impacto del cambio climático. Aunque es cierto que el cambio climático afecta a todos los departamentos de gobierno de un ayuntamiento, Hay un problema con los planes de adaptación al cambio climático y es la falta de obligación legal para su realización en los municipios. Quedan como una recomendación, muy necesaria, pero de factura voluntarista. Y esto hay que solucionarlo. La ley estatal de cambio climático debe modificarse para incluir esta obligación de elaboración de planes de adaptación al cambio climático en todos los municipios españoles. Y las normativas regionales sobre este tema deben reforzar esta determinación. Para municipios pequeños las diputaciones provinciales pueden jugar un destacado papel de coordinación y factura de estos documentos. Dichos planes, como ocurre con la planificación urbanística, deben ser aprobados en pleno municipal. Y ni que decir tienen que debe estar elaborados desde el rigor científico y el consenso entre actores municipales con protagonismo en el funcionamiento de dicho municipio. La moda de la adaptación al cambio climático, si no se desarrolla desde el rigor, puede convertirse en un bluf como ocurrió con las comentadas Agendas 21 locales. Confiemos que no sea así, porque ahora nos jugamos mucho más.

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