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Las nuevas trincheras del feminismo: las jóvenes valencianas conquistan las redes sociales

La lucha feminista se libra ahora también en las redes sociales, a golpe de TikTok o de reel de Instagram.

El feminismo desembarca en TikTok.

Claudia Mahiques, Alba Miró, Emergencia Feminista (Instagram)

Eva Tortajada

València

La lucha feminista se libra ahora también en las redes sociales, a golpe de TikTok o de reel de Instagram. Cambian los formatos, es cierto, pero no la esencia de la protesta: otorgar a las mujeres el espacio, la importancia y la igualdad que merecen. Una nueva generación de valencianas, muy jóvenes, ha comenzado a usar sus dominios en la red como trincheras de divulgación, construyendo un discurso interseccional que amplifica el discurso feminista.

Cova Peremarch y Moni Carrasco

Es el caso, por ejemplo, de Cova Peremarch y Moni Carrasco. En 2019 decidieron fundar desde Alicante la asociación Emergencia Feminista, una plataforma que hoy reúne más de 16.000 seguidoras en Instagram. El proyecto nació con la idea de organizar la “noche violeta”, una manifestación nocturna que iluminase las calles con tan simbólico color un 20 de septiembre, con la urgencia de quien no puede esperar al 25N para protestar después de un verano con una mujer asesinada cada dos días. “Cojamos velas, linternas, móviles. Salgamos e iluminemos la ciudad. Que el feminismo llene la noche”, decían en su primer vídeo en redes sociales. La respuesta fue histórica: más de 250 ciudades en España -e incluso capitales como París o Buenos Aires- tiñeron de morado sus calles, reivindicando el derecho a caminar sin miedo y a una vida libre de violencia machista.

Con un enfoque de denuncia social pura y dura, estas dos jóvenes han generado una auténtica comunidad y provocado un impacto real en la sociedad valenciana. Además de ser las encargadas de impulsar las manifestaciones y concentraciones del 8M y el 25N, desde el año 2021, organizan de forma anual la Escuela Woolfa, un espacio online de encuentro, formación y debate feminista. Su objetivo no es solo movilizar a las mujeres en el movimiento feminista. También la educación es un punto importante en sus actividades, como el taller de educación sexual femenina con el que quieren promover el autoconocimiento de la mujer.

Alba Miró: el feminismo y la defensa de la lengua con arte y memes

Con el ingenioso nombre en redes sociales @siuelasocfeminista (“Sí, uela, soc feminista”), Alba Miró ha conseguido más de 7.000 seguidores en su cuenta de Instagram. Su propuesta mezcla el arte y los memes para hacer llegar su mensaje, huyendo de los discursos más académicos y demostrando que el humor es una muy buena herramienta para la crítica social.

En su perfil es muy interesante la interseccionalidad. Miró no solo habla de feminismo, sino que lo une a una férrea defensa del idioma y la cultura valencianas y la lucha de clases. Natural de Villarreal, su recorrido transciende los algoritmos de Instagram, creando su propia marca de ropa con lemas reivindicativos y convirtiéndose en una voz habitual en pódcasts valencianos. En febrero de 2025, le otorgaron el premio a la Divulgació Llingüística en la II Gala del Pódcast en Valencià.

Claudia Mahiques: fitness con perspectiva de género

Todo en el día a día es política, incluso aquellas cosas que puedan parecer más banales. El fitness es política también y eso intenta retransmitir Claudia Mahiques en sus redes sociales. Con el nombre de usuario @strong.spinelli y sus más de 46.000 seguidores en TikTok, ha encontrado un nicho del que se habla, pero que no mucha gente conoce: el fitness con perspectiva de género. "Hay algo que nos impide la permanencia en el gimnasio, podemos acceder a él, pero algo pasa ahí dentro para que no nos sintamos cómodas”, explica.

Entre vídeos y publicaciones con un estilo similar al de un meme, Claudia crítica el discurso “mainstream” del fitness, el que pretende vender que los hombres tienen que entrenar para estar fuertes y las mujeres han de hacerlo para tener un cuerpo bonito y el abdomen plano. Utilizando la sátira, pero sin perder un discurso firme, la entrenadora personal mezcla consejos reales de entrenamiento con política, buscando convertir los gimnasios en espacios verdaderamente plurales y no ambientes hipermasculinizados que no tienen en cuenta las necesidades reales de las mujeres.

Laura Almenara y la lucha contra el machismo en el mundo del ‘gaming’

El feminismo en el mundo audiovisual es otro camino que explorar. Aunque el Test de Bechdel ayuda a discernir si una película es machista o no, en la industria de los videojuegos este filtro resulta mucho más complicado. La realidad es que el mundo de los videojuegos factura más que el cine y la música juntos, pero es uno de los espacios más machistas del entretenimiento. Ahí es donde entra en escena la valenciana Laura Almenara (@feminismoen8bits), que pretende cambiar multitud de clichés demasiado alejados de la igualdad que persigue el movimiento feminista.

Con más de 15.000 seguidores, Laura se dedica a diseccionar la industria con una mirada crítica: analiza los patrones narrativos, la hipersexualización de los personajes femeninos y el recurrente estereotipo de la “damisela en apuros”. Además, dedica parte de su plataforma en redes sociales a visibilizar a mujeres streamers que hablan de videojuegos y recomienda juegos con valores feministas. No es una tarea menor, pues la de los videojuegos es una de las comunidades más masculinizadas. No es de extrañar, pues, que las lecturas feministas levanten no pocas ampollas. Laura ha denunciado en múltiples ocasiones el acoso brutal que sufren las mujeres en este gremio.

Las respuestas contrarias no se limitan a "críticas" educadas, ciertos gamers ofendidos responden con extrema violencia cuando sienten que su espacio está siendo "invadido". Las jugadoras relatan un patrón claro: si detectan una voz femenina o un nombre de usuario aparentemente de mujer, comienzan los insultos, el acoso sexual o los comentarios como "vete a fregar". La propia Laura ha confesado haber recibido mensajes privados tachándola de "loca", e incluso amenazas de muerte, demostrando que la misoginia en internet no descansa.

Lo cierto es que el discurso feminista ya no es unidimensional, como demuestra esta última hornada de jóvenes valencianas. Mientras unas iluminan las calles de violeta en protesta contra los feminicidios y el abuso sexual, otras pelean para ocupar espacios que, aunque históricamente masculinos, les pertenecen también a ellas, enfrentándose a un machismo que ha mutado hacia lo digital. Eso sí, Simone de Beauvoir o Virginia Woolf siguen siendo eternas. Sus lemas han dado el salto al mundo del algoritmo.

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