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Vicent Martínez, nuevo director de la UIMP en València: “Queremos convertirla en la segunda sede de España”

El catedrático de Astronomía y Astrofísica de la UV, que compaginará el nombramiento con su docencia, se centrará en redactar un nuevo convenio con la Generalitat y buscar un nuevo espacio fuera del Palau de Pineda

La UIMP, que no ofrece grados pero sí posgrados, cursos de idiomas y conferencias, buscará nuevas fórmulas de colaboración con otras universidades valencianas

Vicent J. Martínez en su despacho en la UIMP

Vicent J. Martínez en su despacho en la UIMP / Germán Caballero

Marta Rojo

Marta Rojo

València

En la puerta del Palau de Pineda hay un cartel que indica: Institut Valencià de Serveis Socials (Ivass). Si se pregunta a alguno de los trabajadores que entran y salen si es ahí la sede de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, responden que no. Pero sí: en una de las dos mitades de la cuarta planta está “lo que queda” de la UIMP. El calificativo es de Vicent J. Martínez, catedrático de Astronomía y Astrofísica de la Universitat de València, que este viernes ha tomado posesión de su despacho como nuevo director de la sede valenciana de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Reconoce que ha estado “un poco de capa caída” en los últimos años, con menos cursos y actividades culturales. “Eso hace que, para mí, esto sea un reto”, admite. Pero si reflotar esta sede con la que sus vecinos no saben que comparten espacio parece una tarea compleja, aún lo es más lo que se propone hacer con ella Martínez: convertirla, en poco más de un año, en la segunda sede de esta universidad en todo el Estado.

Todos allí tienen en mente un pasado con más relumbrón. El propio Martínez enseña, en su móvil, un vídeo de la presentación de la sede valenciana de la UIMP en marzo de 1992: en la mesa se sientan, entre otros, Ernest Lluch y Francisco Tomás y Valiente. Hay una nube de fotógrafos y periodistas alrededor. Por los cursos de inmersión en idiomas llegaron a pasar 4.000 alumnos al año. Otra de las iniciativas, la Escuela de formación de guionistas Luis García Berlanga, formó durante más de una década “al 60% de los guionistas valencianos” y recibió visitas de primer nivel.

Nuevo convenio para un nuevo espacio

Pero ahora funcionaban con el mínimo: cuatro o cinco cursos o conferencias al año y el sostenimiento de la formación en idiomas. “El convenio con la Generalitat por el que estamos en este espacio se agotó hace muchos años y afortunadamente todavía ha podido trabajar aquí el personal de administración”, afirma Martínez. Por eso, entre sus prioridades está la redacción de un nuevo convenio con la administración valenciana, una fase que ya se ha iniciado, además de la búsqueda de un nuevo espacio. En el actual, no disponen de aulas desde hace años. 

“Si en un primer momento no conseguimos un espacio con clases, buscaremos la fórmula para poder hacer uso de otros espacios”, asegura el nuevo director de la UIMP. En mente tiene el buque insignia de la institución universitaria: el Palacio de la Magdalena en Santander, “una orgullosa cesión que hace el Ayuntamiento de Santander a la universidad”.

A nivel económico, la gestión también es un reto. “La UIMP tiene recursos propios pero limitados, más volcados, como es natural, en su sede principal”, dice Martínez. Por eso, la colaboración con las administraciones es fundamental. “Y para eso hace falta una dirección muy dinámica y cautivadora a la hora de hacer atractiva la inversión pública”, afirma. Ha percibido, sobre todo en la Conselleria de Educación, “un interés real porque València recupere un elemento patrimonial como este”.

Un modelo de “flexibilidad”

Un elemento patrimonial que, hoy, está “deslocalizado”, dice Martínez. Pero esa deslocalización puede ser un elemento positivo, “crear sinergias” con otras instituciones y universidades. La UIMP no tiene profesorado propio, “y eso te permite la flexibilidad si se dan las condiciones”. Condiciones como una financiación suficiente. 

Cree, además, que esta universidad que no imparte grados puede ir más allá de lo obvio. “Una universidad habitual no puede prestarle atención o encargarse de todo”, dice. Sí una institución que organiza ciclos de conferencias, posgrados o enseñanza de inmersión en idiomas. Nada tienen que ver, dicen, sus prioridades con las de la Universitat de València, donde continuará con la docencia. “No es lo mismo una universidad con 50.000 alumnos que la UIMP, que tiene una gobernanza diferente y que ha funcionado muy bien con diferentes gobiernos”, reivindica.

Entre los problemas que detecta en las grandes universidades públicas valencianas destaca la hiperburocratización, repetida hasta la saciedad en todos los programas electorales de las cuatro candidaturas al Rectorado de la UV. Pero también todo lo que rodea a la vida universitaria, sobre todo del estudiantado: las dificultades de acceso a la vivienda o del transporte. Son problemas que tiene en mucha menor medida la universidad que ahora dirige. 

Reconocimiento y participación

“La universidad pública tradicional se ha tirado piedras sobre su propio tejado impidiendo que aspectos complementarios y no reglados puedan ser considerados de forma directa por el sistema universitario”, reconoce Martínez. Se refiere a los cursos y conferencias como los de la Universitat d’Estiu que se organizan en el campus de la UV en Gandía. “Las actividades propias no tienen reconocimiento más allá de la microcredencial, se ha dicho que es un coladero de créditos que no tienen calidad y eso es un error”, afirma. 

Un error que no ocurre en la UIMP, añade, donde ese tipo de formación es la base de la oferta. Es una universidad pública en competencia, en ese ámbito concreto, con la privada, que “ha visto ese nicho y lo ha aprovechado”. Hay demanda, dice: “a veces creemos que los alumnos quieren créditos sin hacer nada y es un insulto hacia un colectivo que es el objetivo natural de la actividad académica”. Y se remite a las pruebas: “cuando organizas algo, se apuntan”. Y ese dinamismo, concluye, será la base del “reflote” de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en València.

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