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Entrevista | Enrique Benavent Arzobispo de Valencia

El arzobispo de Valencia, Enrique Benavent, sobre las víctimas de la dana: "Es lógico y justo que exijan responsabilidades y verdad”

Enrique Benavent (Quatretonda, 1959) no ha hablado con Carlos Mazón desde la dana, rechaza un traslado a Barcelona («no tendría sentido tras solo tres años en Valencia») y no ve viable el misal en valenciano

Enrique Benavent, arzobispo de Valencia: Una guerra tiene consecuencias imprevisibles

Fernando Bustamante

Alfons Garcia

Alfons Garcia

València

Orbaya sobre la plaza, que tiene un tono vetusto en las horas tempranas de la mañana. Algunos sacerdotes y monjas pasan ante el recio edificio arzobispal camino de una Catedral huérfana aún de turistas. Plumíferos y anoraks ocultan los alzacuellos. El arzobispo, que ha cumplido tres años al frente de la archidiócesis, recibe en la sala de audiencias: amplia, con sofá y butacas, arte religioso en las paredes y una única foto (del prelado con León XIV).

Lleva poco más de tres años como arzobispo de Valencia, ¿ha sido más complicado de lo esperado?

En los nueve años que estuve fuera, en Tortosa, algunas cosas han cambiado. Por ejemplo, me ha sorprendido la cantidad de sacerdotes extradiocesanos. Son más de cien, están por estudios y colaboran en las parroquias. Es un reto integrarlos en la vida de los pueblos.

¿Es una neoevangelización desde los países del sur?

La Iglesia tiene una dimensión de universalidad y tiene momentos en que la fe va de un sitio a otro. La Iglesia es así.

Benavent sobre su posible traslado a Barcelona: "No tendría sentido tras solo tres años en Valencia"

La Iglesia es así y entonces suena que su nuevo destino será de arzobispo de Barcelona.

No tendría mucho sentido después de solo tres años aquí. Actualmente, Valencia es una diócesis pastoralmente equivalente a Barcelona: no veo razón para ese cambio en este momento. Estoy en mi casa.

Ya es raro un valenciano en casa.

Ya es raro, sí.

Enrique Benavent, durante la entrevista

Enrique Benavent, durante la entrevista / Fernando Bustamante

¿La dana ha sido el momento más complicado de su mandato?

Ha sido un momento duro. Sufrimos daños materiales, aunque gracias a Dios no tuvimos víctimas mortales entre los sacerdotes.

¿Cómo fue su vivencia personal de aquellos días?

Estaba en Valencia, haciendo la visita canónica al Colegio del Patriarca. Regresé al Palacio Arzobispal a las 6 de la tarde y cuando abrí la televisión me di cuenta de la magnitud, aunque ya cuando me marché había noticias de problemas en Utiel. Tuve incluso noticias de una madre y un niño que estaban en una situación desesperada y no lograban contactar con el 112. Llamé al párroco y me di cuenta de la situación. El día 1 empecé a visitar parroquias.

¿Entiende a las víctimas que exigen responsabilidades por la gestión de la catástrofe y verdad?

Es lógico que pidan una responsabilidad cuando alguien ha perdido a un ser querido o todos sus bienes. Y es justo que reciban las ayudas para rehacer su vida y, si ha habido negligencias, que se actúe de acuerdo con las leyes.

¿Le molestó que el homenaje de Estado no se hiciera en la Catedral?

No. Mi obligación como obispo era convocar una eucaristía para rezar por las víctimas y eso fue un acto eclesial. Al homenaje de Estado asistí porque entiendo que había víctimas no creyentes y quería mostrarme cercano.

“No he hablado con Mazón después de la dana”

¿Habló con el presidente Carlos Mazón sobre la gestión de la dana?

No, en ningún momento.

Antes los arzobispos hablaban mucho con los presidentes de la Generalitat.

Con Carlos Mazón tuve alguna conversación, pero a partir de la dana no tuvimos ocasión de encontrarnos.

Impulsa un nuevo plan pastoral. ¿Qué cambios busca?

La Iglesia debe estar en constante reforma. Buscamos nuevos caminos para el anuncio del Evangelio con un lenguaje fiel a la fe y que conecte con las personas. Queremos un proceso participativo, donde el plan no sea impuesto desde arriba.

Enrique Benavent, arzobispo de Valencia.

Enrique Benavent, arzobispo de Valencia. / Fernando Bustamante

¿Cómo ve al clero valenciano actual?

Es un clero teológicamente formado, preocupado por las dificultades de evangelización, pero ilusionado, porque vemos signos de esperanza, como el aumento de adultos que piden los sacramentos de iniciación: este año son 120, frente a 50 del año pasado. En Francia es un fenómeno muy importante.

Se habla de una «nueva espiritualidad».

Lo que está claro es que hay un renacer de una inquietud espiritual ante un mundo secularizado que genera vacío y que se manifiesta en el auge de la meditación o en fenómenos culturales.

¿Rosalía?

Por ejemplo. O Los domingos.

¿La ha visto?

No, quiero verla, pero he leído varios comentarios y creo que trata más sobre la tolerancia (o intolerancia) frente al hecho religioso que sobre este en sí. Es una reflexión sobre cómo en los no cristianos puede haber actitudes intolerantes también. A veces, los peores enemigos de la libertad pueden ser los que más de palabra defienden la libertad.

Benavent sobre los youtubers evangelizadores: “Existe un riesgo de simplificación o de convertir la evangelización en publicidad”

¿Esta nueva espiritualidad tiene que ver con un mundo convulso que la mayoría no entiende?

Puede ser. Este ambiente tan secularizado de nuestra cultura ha generado un vacío en muchas personas que encuentran en la fe algo nuevo para ellos.

¿Qué opina de los jóvenes evangelizadores en redes sociales como TikTok? ¿Existe un riesgo de distorsión del mensaje?

Existe un riesgo de simplificación o de convertir la evangelización en publicidad. Puede servir como primer impacto, pero si se queda ahí es muy pobre: debe canalizarse hacia una maduración real de la fe.

¿Cuál debe ser el papel de la Iglesia en este momento crítico, de alta polarización política?

Recordar y actuar según los principios de su doctrina social: respeto a la dignidad humana, la paz y la libertad.

“Nunca he negado la comunión a nadie. La Iglesia nunca ha condenado a una persona por su orientación sexual”

¿Respeto también a la diversidad sexual?

La Iglesia siempre ha respetado a las personas tal como son. Nunca ha condenado a una persona por su orientación sexual.

A algunos no les permitían comulgar.

Yo nunca he negado la comunión a nadie. Muchas veces en esto puede haber un poco de mitología. No digo que a lo largo de la historia no haya habido excesos, pero la Iglesia siempre se ha guiado por el respeto a las personas.

¿Qué les dijo el papa León XIV sobre la extrema derecha en la visita que tuvieron?

Sobre la extrema derecha exactamente no dijo nada. Habló sobre la relación entre evangelización e ideología. Dijo que a veces podemos caer en el peligro de identificar la fe con una ideología.

¿El catolicismo sociológico es conservador?

Posiblemente sí. Es lícito. Cada cristiano tiene su ideología y es bueno que todos admitamos una pluralidad de posibilidades. Durante el procés hubo un teólogo de Barcelona calificaba de ‘integralistas católicos’ a aquellos que piensan que únicamente cabe una opción política concreta. Eso es confundir.

¿No tomar partido ante situaciones concretas no puede ser injusto?

La Iglesia tiene que respetar la conciencia de cada laico.

En Alemania, la conferencia episcopal ha prohibido que los militantes de extrema derecha formen parte de consejos parroquiales.

La historia es distinta. Aquí hay un principio que se está observando y es que los que tienen cargos en partidos no los tengan en instituciones eclesiales.

Sobre la situación política actual: “Cualquier extremismo es un peligro. Hace falta un lenguaje desarmado y desarmante”

¿Diría que este auge de la extrema derecha es un peligro para la convivencia?

Cualquier extremismo que falte al respeto a la opinión contraria es un peligro para la democracia. En política, hace falta un lenguaje desarmado y desarmante, como dice el Papa.

¿Qué sintió cuando vio que expulsaban a unos inmigrantes de un templo en Badalona?

Me dio pena porque la iglesia siempre ha sido una casa de acogida.

Enrique Benavent, durante la entrevista.

Enrique Benavent, durante la entrevista. / Fernando Bustamante

Ha pasado el 23F. ¿Se siente próximo del cardenal Tarancón?

Sí, claro. Fue una persona que, en la Transición, supo colocar a la iglesia en el lugar donde debía estar. Su obsesión era que no se volviera a repetir el clima de la Guerra Civil.

¿Entendió las declaraciones del presidente de la Conferencia Episcopal sobre el Gobierno, cuando pidió elecciones o una moción de censura?

Son legítimas, claro. En una democracia se admiten distintas posibilidades. Puede ser convocatoria de elecciones, pero también es legítimo que un gobierno, si tiene una mayoría parlamentaria, pueda intentar resistir. A mí, como obispo, me cuesta bajar al terreno de la política concreta.

Sobre presidir la Conferencia Episcopal: “Ya tengo muchas cargas. Mi vida, gracias a Dios, está llena y bien llena”

Ya que hablamos de la Conferencia Episcopal, ¿aspira o le gustaría ser presidente de la Conferencia?

No, ya tengo muchas cargas, ¿para qué quiero más? Mi vida, gracias a Dios, está llena y bien llena.

Ahora una nueva guerra en Oriente Medio, ¿cómo la vive?

Con preocupación, porque no sabemos las consecuencias y dónde va a ir esto. Eso no justifica que haya regímenes autoritarios, pero una guerra es siempre una mala noticia.

¿Irán como estado teocrático es la demostración de lo dañino que puede ser un sistema en que la fe está por encima de los derechos civiles?

Exactamente. El fundamentalismo aplicado a la política nunca es bueno. El principio de una sana vivencia de la religión es la libertad de fe. Sin ese principio, todo lo demás acaba pervirtiéndose.

¿El mundo es más caótico con Donald Trump al frente de la gran potencia?

Lo que está claro es que estamos viviendo momentos de una gran incertidumbre. Cada día nos podemos levantar con decisiones que nos sorprenden.

“Nunca he mirado a otra parte ante los abusos sexuales en la Iglesia. Se ha reparado a las víctimas que lo han pedido”

Hablemos de cosas más cercanas, también preocupantes. ¿Tienen una relación exhaustiva de los casos denunciados de abusos a menores por parte de religiosos?

En la Iglesia hay muchas instituciones. Controlo más los casos que han llegado desde que soy arzobispo: son pocos, cuatro. En tres de ellos el presunto autor ya ha fallecido. Otro está en fase de juicio canónico. He acogido a las víctimas que han querido entrevistarse conmigo. Los de antes no son excesivos.

¿Más de diez?

No llegan a diez.

¿Se ha indemnizado a las víctimas?

Las que han pedido alguna reparación se les ha reparado o estamos en trámite de hacerlo. Pueden ser tres o cuatro.

¿Usted les pide perdón?

Sí. En la medida en que pueda haber habido por parte de la iglesia una negligencia, les pido perdón.

¿Ha habido una tendencia a mirar hacia otro lado por parte de la institución?

Yo en los casos que he tenido nunca he mirado a otra parte. Siempre los he afrontado y me he entrevistado.

¿Han tomado todas las medidas para que no suceda?

Tenemos protocolos estrictos y formación para evitar que se repita.

Enrique Benavent, en la sala de audiencias del Palacio Arzobispal.

Enrique Benavent, en la sala de audiencias del Palacio Arzobispal. / Fernando Bustamante

¿Casos como el del canónigo de la Catedral hacen mucho daño a la imagen de la Iglesia?

Evidentemente. Una de las cosas que más daño puede hacer a la Iglesia es una incoherencia entre lo que anunciamos y lo que vivimos.

¿Son un error las terapias de conversión sexual?

Sí, son un error. Forzar psicológicamente o culpabilizar a alguien es algo que no se debe hacer. La misión de la Iglesia es el acompañamiento espiritual, no asimilar terapias psicológicas sobre temas que el propio catecismo dice que tienen causas oscuras.

“Las terapias de conversión sexual son un error. Forzar psicológicamente es algo que no se debe hacer”

¿Con el profesor que las utilizaba en un colegio actuaron?

El colegio no depende de la diócesis. Es un problema del colegio.

¿La Universidad Católica ha actuado bien apartándose del trabajo que avaló?

No deja de ser un trabajo académico y en ningún momento expresa la opinión de una institución. Por otra parte, es un trabajo, creo, de 2012, cuando toda esta casuística no se vivía de la misma manera.

¿Predica frecuentemente en valenciano, pero ¿para cuándo un misal en valenciano?

Mi deseo es que estuviera hecho.

“Es una anomalía que el uso del valenciano sea noticia, pero no puede ser una lengua excluida de la Iglesia”

¿Y qué choca contra ese deseo?

La situación política. Mientras el valenciano sea objeto de debate político y no haya paz social, es muy difícil hacer un misal que no sea polémico. Yo uso el valenciano con normalidad.

¿Hay que respetar a la Acadèmia Valenciana de la Llengua?

Hay que respetar la ley.

La ley dice que es la autoridad normativa.

Exactamente. El valenciano que utilizo en mis escritos lo paso por el Salt, el corrector de la Generalitat, así que entiendo que es el valenciano que la Generalitat nos propone.

Un sector de la diócesis le acusa de «catalanizar» la Iglesia. Otro sector le pide más empuje con la lengua propia.

Es el drama que estamos viviendo. Cuando el uso del valenciano se convierte en noticia ya es una anomalía. Mientras no se solucione, al menos quedará claro que el valenciano no puede ser una lengua excluida de la Iglesia y que el que quiera utilizarla lo puede hacer, con toda libertad, que es lo que yo hago.

¿La utilizan los sacerdotes menos de lo que le gustaría?

Hay pueblos donde el 98 % de los padres han elegido el valenciano para la educación de sus hijos. Nosotros tenemos que estar atentos a esa realidad social.

“Me gustaría una misa al día en valenciano en la Catedral, pero no tenemos la situación propicia”

¿Le gustaría una misa a la semana en la Catedral en valenciano?

Sí. Incluso una al día. Una de cinco tampoco es tanto, pero no tenemos la situación propicia.

¿Las nuevas generaciones de sacerdotes son más conservadoras que las de su época?

El momento es distinto. Mis años de seminario coincidieron con la Transición y el ambiente era otro. Los seminaristas de ahora han crecido en un ambiente muy secularizado, alejado de la iglesia, y es lógico que reafirmen su propia identidad.

Enrique Benavent posa para la entrevista.

Enrique Benavent posa para la entrevista. / Fernando Bustamante

Tiene 66 años, ¿si mira hacia atrás ve más aciertos que errores?

Veo una vida vivida con alegría.

¿Entiende mejor Valencia o eso es imposible?

Muchos piensan que es una diócesis muy compacta y en realidad es muy plural. Esa pluralidad de sensibilidades es algo a preservar. n

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