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Las bajas laborales por menstruación dolorosa solo suman 340 casos en casi tres años entre las mujeres valencianas

Solo el 0,03 % de las mujeres afiliadas a la seguridad social, 1,05 millones, ha solicitado este permiso en vigor desde el 1 de junio de 2023

Las reglas con dolores incapacitantes, 340 en la Comunitat Valenciana en tres años, puede tratarse con hormonas.

Las reglas con dolores incapacitantes, 340 en la Comunitat Valenciana en tres años, puede tratarse con hormonas. / L-EMV

València

Las mujeres valencianas -también las de toda España- pueden solicitar, desde el 1 de junio de 2023, la baja laboral por menstruación dolorosa,bien sea por dolor incapacitante -conocido técnicamente como dismenorrea- o por sangrado menstrual abundante. Cuando están a punto de cumplirse tres años de la medida en vigor, solo se han reportado 340 bajas, según la información remitida a Levante-EMV por el Ministerio de Inclusión Social y Seguridad Social, el cual no ofrece datos detallados por provincias, ejercicios, ni tampoco sobre la duración media de esos permisos.

Durante el primer año de la medida se habían reportado 110 bajas laborales con una media de 3,03 días. Es decir que la media sería de un centenar de bajas por ejercicio, un dato que funciona como el mejor argumento para aquellos que cuestionaron la propuesta de la entonces ministra de Igualdad, Irene Montero y para aquellos que vaticinaban un aluvión de bajas laborales aprovechando la ventana lega. También se usó el de estigmatizar a las mujeres, como hizo Isabel Díaz Ayuso (PP) o Begoña Villacís (Ciudadanos). Por poner los datos en contexto, si las 340 bajas hubieran sido solicitadas por 340 mujeres diferentes -es una información desconocida porque algunas podían haberla solicitado en varias ocasiones-, significaría que fueron solo el 0,03 % del 1,05 millones de valencianas afiliadas a la seguridad social en febrero, como recogen los datos del Ministerio de Trabajo.

"Es un derecho que se usa muy poco, ya sea por estigma o por desconocimiento", explican desde la secretaría de Dones e Igualtat de CCOO-PV. En 2024, Ana Boldó, la entonces vocal de la Sociedad de Obstetricia y Ginecología de la Comunitat Valenciana, vaticinaba que su uso iría en aumento "conforme la gente sea consciente de este derecho". Lo observado en los datos oficiales descarta que esto esté ocurriendo; las cifras son bastante estables desde junio de 2023.

Una de las claves puede ser la siguiente: las mujeres con reglas dolorosas deben ir, cada vez, a su médico de Atención Primaria para solicitar la baja laboral. Esto, según CCOO, "sí que es sexista", en respuesta a los defensores del discurso estigmatizante, porque ir al médico sustituye ahora al "te aguantas y vas a trabajar". Además, existe el problema para las mujeres a quienes aún no se les ha diagnosticado la dismenorrea secundaria, un dolor menstrual asociado "necesariamente" a una patología como quistes o endometriosis. "Y si no te lo han diagnosticado, sobre todo teniendo en cuenta lo que tardan y cuestan los diagnósticos de patologías como estas?", reflexionan desde el sindicato.

Un 80 % de las mujeres reconoce afección en su vida diaria

A pesar del bajo número de bajas laborales, la menstruación condiciona la vida cotidiana de casi todas las mujeres. Según un estudio liderado por el Instituto Ingenio, centro mixto de la Universitat Politècnica de València y el CSIC, solo el 15,4 % de las mujeres españolas mantiene su vida cotidiana sin cambios durante la menstruación. El 80 % de las más de 4.000 participantes reconoce afección en su vida diaria.

"Hay muchos factores que contribuyen a cómo se vive una menstruación, porque es un proceso biológico pero también psicosocial", asegura la investigadora del Ingenio Sara Sánchez. Cinco de cada seis mujeres partcipantes en el estudio varían su rutina cuando tienen la regla por dolor, sangrados abundantes o para evitar incomodidad o exposición, dicen los datos. Casi la mitad evitan deteminadas prendas o colores, un 21 % se ve obligada a reducir la práctica deportiva y un 22 % a limitar actividades como de ocio como ir a la playa.

Del descrédito a la ruptura del tabú

Y a pesar de todos los problemas, un 44 % de las mujeres aseguran no haberse ausentado del trabajo o de sus estudios aunque hayan sentido dolor intenso, náuseas o fatiga. Un porcentaje de mujeres que tampoco hace uso de las bajas laborales. "No es una cuestión de conocimiento de la medida, porque se le ha dado visibilidad, sino del miedo a ser vistas como trabajadoras poco comprometidas, a que las puedan estigmatizar o despedir", considera la investigadora. Para evitarlo, prefieren soportar el malestar. "Una de las mujeres que participó en el estudio nos contó que, cuando iba a tener a su hijo, le ofrecieron la epidural y dijo: pero si es el dolor con el que voy a trabajar cuando tengo la regla", narra Sara Sánchez.

Las mujeres, cuando menstrúan, a menudo tienen que hacer frente al descrédito. "Descrédito es que se use la regla para deshumanizar, ridiculizar o borrar de un plumazo tu conocimiento o tu posición en un conflicto, por ejemplo", afirma Sánchez. Pero en entornos positivos, "cuando se rompen los silencios de género o en grupos humanos comprensivos", el estigma se reduce y la calidad de vida aumenta. "Hablar con normalidad del tema puede tener más impacto del que pensamos, y ya es hora de que lo tratemos como un proceso biológico como los demás", resume Sánchez.

Cómo combatir los dolores

Una de las recomendaciones médicas para las mujeres con dolores incapacitantes es el reposo, aunque hay otras opciones como los antiinflamatorios, aunque "cuando acuden a la consulta, las mujeres ya suelen haber recurrido a este tratamiento de acceso libre, sin receta", explica la jefa de servicio de Ginecología de la Plana. Al llegar a la consulta, lo primero es determinar si no hay una causa orgánica, como un quiste ovárico o un mioma, a intervenir o si es un problema primario, para los que se recetan antiinflamatorios como el ibuprofeno o el naproxeno; o remedios hemostáticos. Otra opción es recurrir a tratamientos hormonales como la píldora o el DIU hormonal o a otros que anulan la regla y permiten una menopausia artificial, aunque esto se da en los casos más agudos.

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