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Cientos de viajeros adelantan sus trayectos a València en Cercanías: “Me ha tocado levantarme a las ocho”

Algunos trenes de las líneas C1 y C2 han llegado repletos a la Estación del Norte: “Veníamos enlatadas”

Llegada de un tren a la Estación del Norte en las horas previas a los cortes por la mascletà

Carles Llorca

Marta Rojo

Marta Rojo

València

Tres horas y media antes de la mascletà, Guillem de Castro ya no era una calle; era una cola. Por la acera, que no es demasiado ancha, avanzaba la gente de forma ordenada y lenta, como quien espera para pagar en el supermercado. Quedaba poco, pero aún quedaba, para los días de ofrenda, en los que la vía se corta al tráfico. Aún así, en su camino hacia el centro, algunos impacientes bajaban ya a la calzada. 

También aceleraban quienes iban con mochilas o maletas, de camino a la Estación del Norte, epicentro de la polémica política y festiva estos días desde que el Ayuntamiento de València pidiera, y Renfe concediera, evitar que los trenes llegaran al centro de València los días grandes de fallas entre las 13 y las 15 horas.

En medio de la polémica por el acceso a la Estación del Norte

Este viernes, tres horas de reunión entre administraciones dieron lugar al acuerdo entre Ayuntamiento, Generalitat y Delegación del Gobierno de que ya no hay solución para lo que hasta hace pocos días parecía ya una solución. Después de reabrir el debate que parecía cerrado, triunfó la seguridad frente a la comodidad, y tampoco este fin de semana, ni en lo que queda de fiestas, habrá trenes que lleguen a la estación del Norte en las horas centrales del día. 

Interior de uno de los trenes que ha llegado a València Norte antes de los cortes por la mascletà

Interior de uno de los trenes que ha llegado a València Norte antes de los cortes por la mascletà / Carles Llorca

Pero de todo eso nada sabían María, Pedro y Blas. Podría pensarse que sí, porque llevan al cuello un pañuelo fallero y esperan y resoplan un poco mirando los paneles que indican salidas y llegadas. Pero no: están esperando a unos familiares que vienen de Murcia a pasar el fin de semana. Ellos son de València y, por procedencia y horarios, la polémica no les ha llegado. “De este año no, de otros años sí que sé que se lía, que se llena esto de gente y que es imposible salir”, dice María. Por eso, van a actuar con tiempo: es mediodía, en cuanto llegue sus familiares irán a dejar su equipaje a buen recaudo y luego, al centro de la fiesta. “Cogeremos bebida y hacia dentro”, resume.

"Veníamos enlatadas"

Vera, Alexandra y María han respirado aliviadas cuando han bajado del tren. “Veníamos enlatadas”, reconocen. Han llegado sobre mediodía a València, a la Estación del Norte, y están sorprendidas de que no haya habido retrasos esta vez, pero, eso sí, el convoy iba repleto.

A eso se suma que han tenido que madrugar, a pesar de ser sábado. “Nuestro plan original era venir más tarde, pero vimos lo del jaleo de los trenes”, reconocen. Así que han adelantado sus horarios. “Nos ha tocado levantarnos a las ocho”, lamentan. Para la vuelta, saben que también tendrán que esperar. “Nuestro plan es coger algo de comida cuando acabe la mascletà, traérnoslo y esperar aquí comiendo a que salga el primer tren”, añaden. Eso, después de que a las tres de la tarde se reanude el tránsito ferroviario desde la Estación del Norte.

"Algo había que hacer"

A las obras en la estación se suman, ahora, decenas de vallas que tienen como objetivo organizar las colas que puedan formarse cuando se retome el funcionamiento normal, pasadas las horas de corte. “Los autobuses destino Zaragoza efectuarán su salida desde la estación Joaquín Sorolla con motivo de fallas”, dice, de cuando en cuando, la megafonía.

Antes de que se cierre durante dos horas el acceso de trenes a la estación hay ríos de gente cuando llega un tren, pero no aglomeración. Muchos de quienes llegan se acercan a pedir información al personal de Renfe. “Para irte no tienes problema, la cosa está en que de 13 a 15 horas, para venir, paran en Albal”, explica una de las mujeres ataviadas con chaleco amarillo. Insiste a los usuarios en que la idea de fondo era priorizar la seguridad. “Aquí ha habido años en que la gente, cuando va con prisas, se empuja para pasar y es un peligro, algo había que hacer”, concluye.

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