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¿Por qué sigue llevando agua el Túria aunque lleva una semana sin llover?

Desde la CHJ explican que se debe a la combinación del estado del suelo y el efecto de las precipitaciones pasadas

El nuevo cauce del Túria bajaba con lluvia la semana pasada con agua por las lluvias de la borrasca Regina

Francisco Calabuig

Marta Rojo

Marta Rojo

València

Ha pasado una semana sin lluvias desde las últimas precipitaciones del sábado sobre la ciudad de València y, a pesar del tiempo seco, el cauce del río Túria sigue llevando una cantidad notable de agua. La razón, explican desde la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) tiene que ver con los turnos de riego y con un suelo saturado que no puede absorber excesivas cantidades de agua.

En primer lugar, el caudal del Túria está relacionado con la situación actual de los riegos tradicionales. La lluvia ha resultado un balón de oxígeno para los cultivos de la zona, tanto que ha cubierto sus necesidades de agua por completo. Eso ha hecho que no sean necesarios los turnos de riego para las comunidades de regantes que se abastecen a través del Azud del Repartiment, y que forman parte del Tribunal de las Aguas de València. Tampoco la Real Acequia de Moncada -que no forma parte del Tribunal, pero también toma agua del Túria- está demandando en estos momentos caudales para riego.

El papel del Tribunal de las Aguas

Cuando esto ocurre, el agua que normalmente se derivaría hacia las acequias no se capta. En su lugar, continúa circulando por el río, y es conducida por el nuevo cauce del Túria hacia el mar.

Además, el Tribunal de las Aguas suele comunicar con aproximadamente 24 horas de antelación si prevé que no va a necesitar derivaciones para riego. Saberlo permite ajustar la gestión del sistema aguas arriba, especialmente en la presa de Loriguilla, la que está situada antes del Azud del Repartiment. En concreto, se maniobra la presa para liberar solo el caudal ecológico del río, evitando así desembalses innecesarios. 

Un suelo saturado

Pero todo eso se suma a cómo está el suelo en la cuenca. Este está siendo un año especialmente húmedo, y por eso el terreno tiene menor capacidad para absorber agua. Cuando el suelo ya está muy saturado, la lluvia se transforma en escorrentía superficial con mayor rapidez, es decir, el agua llega antes y en mayor proporción a los cauces.

Por eso, incluso lluvias moderadas pueden traducirse en incrementos grandes de caudal en el río Túria. De hecho, en lo que llevamos de mes de marzo se han acumulado cantidades significativas de lluvia en distintos puntos de la cuenca: alrededor de 115 l/m² en la zona del río Sot, afluente del Túria; 76 l/m² en Bugarra o 56 l/m² en la Rambla Castellana, también tributaria del Túria. Esa cantidad de agua se sigue incorporando al río, y a ella se suman los caudales liberados desde Loriguilla, desde la presa.

Es decir, que no es solo cuestión de los recientes episodios de precipitaciones. Lo que está detrás del caudal del río Túria en una semana más seca de lo previsto inicialmente es la combinación de menor demanda de agua para riego y un aumento de la saturación del suelo.

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