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Muere el biólogo Antonio Vizcaíno, una de las figuras clave en la recuperación de l'Albufera de València

Sanchis Ibor lo define como "una persona clave en el proceso de recuperación que ha experimentado la Devesa, que ha convertido un área enormemente vejada por los desastres de los años 70, en un ejemplo de escala mundial de regeneración de ecosistemas costeros degradados"

Antonio Vizcaíno, en una entrevista reciente.

Antonio Vizcaíno, en una entrevista reciente. / Fundació Assut

Lluís Pérez

Lluís Pérez

València

El biólogo valenciano Antonio Vizcaíno Matarredona ha fallecido este lunes, a la edad de 71 años, como ha dado a conocer la revista L'Amfibi, elaborada por los responsables del Parc Natural de l'Albufera. Con él, València se despide de una de las figuras más destacadas en la recuperación de l'Albufera de València, un espacio al que ha dedicado gran parte de su vida profesional desde los años 80. En la publicación, lo definen como el 'guardián' de la Devesa y, de hecho, ocupó el cargo de jefe de servicio -jefe técnico- de la Oficina Devesa-Albufera durante casi una década, después de haber trabajado en esta oficina desde el año 1999. Lo hizo en dos periodos diferentes: desde 2005 hasta septiembre de 2012 de desde 2015 a la actualidad.

Natural de Villena, el biólogo -uno de los referentes en este ámbito- ha sido siempre un perfil discreto, poco mediático, como así constata una búsqueda rápida en los buscadores digitales. Según la revista, es un varón que "habla con pausa" y parece "un hombre tranquilo". Pero los conocedores del ámbito medioambiental, no dudan en señalar su conocimiento sobre el territorio del humedal y su capacidad de gestión. El servicio de Devesa-Albufera en su objetivo de mejorar el estado del parque natural ha tenido que tomar decisiones polémicas a lo largo de las últimas décadas no exentas de presión. Son muchos los actores implicados: ecologistas, arroceros, administración. Y conjugaron los intereses de todos -diferente, evidentemente- nunca es fácil.

Ahí el papel de la oficina del Servicio Devesa-Albufera ha sido esencial. Son ella no hubiera sido posible optar a ser declarada como Reserva de la Biosfera; una candidatura que, como publicó Levante-EMV en exclusiva la pasada semana, ha superado ya la revisión técnica de la documentación presentada en diciembre por las instituciones valencianas. Y Vizcaíno ha sido fundamental porque comenzó a trabajar en ella cuando se creó, en 1981, y desde 1995 -a excepción de tres años- ha sido el jefe de la misma.

Evidentemente, su pugna con los políticos y gestores del Ayuntamiento de València ha formado parte esencial de su biografía. Pese a ello, él mismo declaró lo siguiente: «He de decir que todos los políticos con los que he trabajado, con mayor o menor pelea y aportación de dinero, todos, tenían muy claro que había que proteger este espacio. Las reivindicaciones y los logros de los años setenta habían calado y nadie los ha discutido nunca». 

Su enfrentamiento, el de la oficina más bien, al proyecto de una conducción para llevar el gas a la pedanía de El Saler le costó una destitución por parte de Alfonso Grau, el número 2 de Rita Barberá, condenado en el caso Azud, en septiembre de 2013. Volvió al cargo en 2015, bajo la administración de Joan Ribó, en sustitución de Ángel Maruenda, con Sergi Campillo como concejal del área. "Sin su trabajo, no tendríamos la Devesa actual porque Antonio era un enamorado de su trabajo -, añade el de Compromís-. Era una persona siempre dispuesta a echarte una mano, pero lo más importante es que su trabajo perdurará".

Su labor científica

Más allá de su cargo y sus encuentros o desencuentros con los gestores de la Administración; su principal contribución es su tarea científica, plasmada en múltiples estudios, artículos y libros sobre la Devesa, como "Las comunidades vegetales de la Devesa de l'Albufera de València", un trabajo conjunto con Carles Sanchis Ibor; y "La devesa de l'Albufera de València, una restauración dunar", en el que participó con un conjunto variado de autores: Amelia Quintana Trénor, Francisco J. Collado Rosique o Jesús Soriano González, entre otros. Sabía de lo que hablaba porque llevaba media vida mirándolo de cerca. De hecho, su trabajo contribuyó a realizar la primera restauración dunar en Europa, impulsada por un organismo oficial.

"Conocía al detalle cada rincón, cada singularidad de la Devesa y nos enseñó a muchos colegas y a muchos ciudadanos a conocerla y querela también". Quien habla es Joanmi Benavent, quien destaca sus estudios florísticos durante los primeros años de su vida profesional, que lo "convirtieron en un experto en los ecosistemas de este valuosísimo espacio natural". Por su parte, Sanchis Ibor lo define como "una persona clave en el proceso de recuperación que ha experimentado la Devesa, que ha convertido un área enormemente vejada por los desastres de los años 70, en un ejemplo de escala mundial de regeneración de ecosistemas costeros degradados". Una valoración que deja aparte sus "virtudes personales y su serena amabilidad, y muchas veces paciencia- con la que nos recibía a los que visitábamos la Devesa con estudiantes e investigadores", añade.

Fue de los que impulsó el cierre del tráfico vial en el interior de la Devesa, lo que no estuvo exento de polémica en los 80. La medida fue contrarrestada con vehemencia con un incendio en la pinada y pintadas con mensajes amenazadores como "El mejor biólogo es un biólogo muerto". Al propio Vizcaíno, le pincharon las ruedas del coche en varias ocasiones, como contaba en un a entrevista de 2016 con motivo de la publicación de un libro dedicado a los 30 años de la declaración de l'Albufera como parque natural.

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