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Día del Agua

El 80% de la Comunitat Valenciana está en riesgo por aguas contaminadas por nitratos

440 municipios del territorio muestran masas de agua afectadas por estos compuestos químicos de origen agrario

Cauce del río Vinalopó

Cauce del río Vinalopó / AXEL ALVAREZ

Mapi Casabán

Mapi Casabán

València

La agricultura es uno de los sectores que más agua consume en Europa y los procesos y productos que usa influyen tanto en la cantidad como en la calidad del agua disponible para el uso en otros aspectos. Uno de estos productos son los fertilizantes, cuyos ingredientes pueden llegar a poner en peligro a un territorio entero, como es el caso de los nitratos y la Comunitat Valenciana.

La Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca informa que la contaminación causada por fertilizantes se produce cuando la cantidad usada supera la que los cultivos pueden absorber o cuando el producto se elimina antes de ser absorbido. Esto deriva en una sobrecarga de nutrientes que provoca la “la eutrofización de lagos, embalses y estanques y da lugar a una explosión de algas en perjuicio de otras plantas y animales acuáticos”.

Debido a este riego, la Unión Europea obliga, mediante una directiva, a controlar el uso de fertilizantes, identificar zonas vulnerables a nitratos y aplicar programas para reducir la contaminación, una contaminación difusa, ya que no procede de un único vertido puntual, sino de muchas prácticas agrícolas.

La Comunitat Valenciana, de las que más fertilizante utiliza

De acuerdo con los últimos datos del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, publicados un año antes de la Orden 10/2018 de 27 de febrero, de la Conselleria de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural, sobre la utilización de materias fertilizantes nitrogenadas en las explotaciones agrarias de la Comunitat Valenciana, nuestro territorio, junto a Canarias, es de los que más consumo de fertilizantes presenta.

La Ribera del Xúquer, una de las zonas más afectadas

La Ribera del Xúquer, una de las zonas más afectadas / Agustí Perales Iborra

En España, el consumo medio por superficie fertilizable en España en la campaña 2016/2017 alcanzó los 121,72 kg/ha. En la Comunitat Valenciana este ascendía hasta los 266 kg/ha, más del doble.

¿Cómo se identifican las zonas en peligro?

Las administraciones realizan, a través de redes de control de calidad del agua, análisis de aguas subterráneas o acuíferos, donde se analizan los pozos y masas de agua subterránea para medir la concentración de nitratos y la evolución de la contaminación con el tiempo, y análisis de aguas superficiales (ríos, barrancos, lagos…) para detectar la posible eutrofización y el deterioro de la calidad del agua. Estos acuíferos tardan mucho en recuperarse y los efectos causados por los fertilizantes no desaparecen rápido.

En estos análisis se toman muestras de agua, se llevan al laboratorio para hacer análisis químicos, se hace un seguimiento periódico de las concentraciones de nitratos y se hace una comparación con los límites legales, que en este caso son de 170 kg de nitrógeno por hectárea y año. Los análisis se realizan cada cierto tiempo y durante varios años con el fin de observar si la contaminación aumenta, se mantiene estable o disminuye.

Embalse de Tous

Embalse de Tous / L-EMV

En la Comunitat Valenciana, 440 municipios son vulnerables a la contaminación por nitratos procedentes de fuentes agrarias, un 81,18% del territorio autonómico. Las principales zonas y sus causas son: la Vega Baja del Segura por la agricultura intensiva, el uso elevado de fertilizantes y los acuíferos con acumulación de nitratos; el Sistema del río Vinalopó, por la filtración de fertilizantes a los acuíferos; l’Horta, por la lixiviación de nitratos hacia acuíferos y la contaminación difusa por fertilizantes; la Ribera del Xúquer y la Plana de Castellón.

Por otra parte, los acuíferos y sistemas de agua más afectados son los acuíferos de agua subterránea como la Depresión de Benissa o la Sierra del Toro; ríos como la Rambla del Poyo o el Vinalopó; humedales y lagunas como el Prat de Cabanes y embalses como el de Tous o el de Guadalest. Los análisis que se hacen de forma regular muestran que en el agua existen concentraciones elevadas de nitratos en varias masas de agua, que en algunos casos se supera el límite de 50 mg/L establecido por la Unión Europea.

Estas zonas se designaron, en un principio en 2018, pero la lista se amplió en 2022.

Actuación ante el peligro

Cuando una zona se declara vulnerable por la contaminación se aplica un programa de actuación obligatorio, un conjunto de medidas que los agricultores deben cumplir cuando sus explotaciones están en zonas vulnerables a nitratos. El objetivo principal es reducir la contaminación del agua por nitratos procedentes de fertilizantes, purines y estiércoles.

Las principales medidas de actuación son la limitación del nitrógeno procedente de estiércoles siguiendo la normativa europea ya mencionada; seguir un calendario de fertilización, ya que el programa establece periodos en los que está prohibido fertilizar, como las épocas de lluvia, en invierno o cuando el cultivo no puede absorber nutrientes. También cambian las condiciones del suelo a la hora de aplicar los fertilizantes ya que se prohíbe la fertilización cuando el suelo está inundado, helado o saturado de agua.

Desembocadura de la Rambla del Poyo en l'Albufera

Desembocadura de la Rambla del Poyo en l'Albufera / Axel Alvarez

Además, se sigue una planificación del abonado de acuerdo con las necesidades del cultivo, las características del suelo y la cantidad de nutrientes que se aplican; hay que hacer un registro donde se indique el tipo de fertilizante utilizado, la cantidad aplicada, la fecha de aplicación y la parcela o cultivo; seguir una distancia de seguridad respecto al agua, es decir, no aplicar fertilizantes cerca de ríos, acequias, lagos o pozos y que las administraciones sigan haciendo inspecciones en explotaciones agrarias, controles de fertilización y un seguimiento de la calidad del agua.

Riesgos para la salud humana y medioambiental

Esta vulnerabilidad de las zonas mencionadas puede provocar diversos problemas a nivel medioambiental y a nivel humano. Los fertilizantes son capaces de reducir o eliminar fauna o flora perjudicial, pues ese es su objetivo, pero, de la misma forma, también puede hacerlo con otros organismos que no lo sean. Si la concentración de fertilizante es superior a la norma, al mezclarse con el agua, alimenta a nuestros cultivos, y nos alimenta a nosotros. No podemos olvidar que del agua viene prácticamente toda nuestra alimentación.

En cuanto a nuestra salud, un exceso de nitratos, al combinarse con otras substancias, pueden dar lugar a nitrosaminas potencialmente cancerígenas. De la misma forma, pueden provocar trastornos de la tiroides y de metabolización de ciertas vitaminas o dar problemas intestinales. También afectan a la hemoglobina y pueden hacer difícil la fijación de oxígeno y su transporte. Si esto sucede, se pueden desarrollar ciertos síntomas, como una tonalidad azulada de la piel, debilidad, aparición de dolores de cabeza y taquicardias.

No obstante, la cuestión no es dejar de fertilizar, sino seguir un procedimiento de revisión adecuado y vigilar si las medidas funcionan, así se podrá proteger tanto el consumo de las personas como los ecosistemas sensibles, y, por tanto, nuestro mundo.

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