Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Llorca apura la vía abierta por Mazón con Vox para aprobar los presupuestos

El acercamiento entre el PP y los de Abascal tras las elecciones de Castilla y León facilitan un pacto para el que se aprietan los plazos si el Consell quiere tener cuentas en 2026

El president Juanfran Pérez Llorca se reúne con José María Llanos, síndic de Vox, en enero en el Palau.

El president Juanfran Pérez Llorca se reúne con José María Llanos, síndic de Vox, en enero en el Palau. / Germán Caballero

Diego Aitor San José

Diego Aitor San José

València

La convocatoria fue de imprevisto, a primera hora de la mañana y generando esa adrenalina de la última hora. Era 17 de marzo. Con las Fallas plantadas y la Ofrenda lista para empezar horas después, Carlos Mazón comparecía en las Corts escoltado por Susana Camarero y Ruth Merino para anunciar un preacuerdo con Vox por los Presupuestos de la Generalitat de 2025. A cambio, asumía el marco ideológico de los de Santiago Abascal en inmigración y contra el Pacto Verde Europeo. Esa senda, que Juanfran Pérez Llorca, entonces síndic del PPCV, vio cómo se abría desde un lateral del atril, es la que apura el hoy 'president' de la Generalitat para sacar los de 2026.

El contexto es distinto, muy distinto, tanto a nivel autonómico como nacional (algo fundamental para los voxistas), y altamente volátil; pero las cuentas siguen siendo las mismas para el Consell: necesita del respaldo de la ultraderecha en las Corts. Sin su visto bueno, no hay presupuestos que valgan. De ahí que el Gobierno valenciano no haya puesto un proyecto financiero encima de la mesa en un momento en que la concatenación de elecciones en Extremadura, Aragón y Castilla y León, centrada en la competición en la derecha, hacía realmente complicado un pacto entre el PPCV y Vox.

Ahora la situación es distinta. Los resultados salidos de las urnas en estos tres territorios, especialmente el último, han asfaltado el camino para un acercamiento entre las dos formaciones a nivel global, lo que podría tener un efecto dominó que llegase hasta la Comunitat Valenciana. Aquí, las relaciones son buenas. El pacto de hace un año se erigió en casi una excepción entre las autonomías con mayoría de PP y Vox para tener presupuestos y meses después ambos partidos acordaron la investidura de Llorca en plena precampaña extremeña, no obstante, el contexto nacional de choque impedía mayores avances, algo que podría dar un giro.

Para ello no solo ayuda el cambio de relaciones entre la calle Bambú (donde tiene su sede estatal Vox) y Génova (donde la tienen los 'populares'), sino también que los plazos empiezan a estrecharse para Llorca. Hasta ahora cualquier mención a los unos nuevos presupuestos que el Consell desea ha sufrido una patada hacia adelante recordando que los que están prorrogados se aprobaron en las Corts a final de mayo por lo que quedaba margen de ejecución. Esa excusa (repleta de dudas contables) se emborrona a partir de este 20 de marzo, cuando hace justo un año el Consell remitió las cuentas al parlamento para su tramitación.

Siguientes plazos

Es decir, si el Ejecutivo autonómico quiere tener nuevos presupuestos para este año debe ponerse ya a la tarea. Siguiendo el esquema de 2025, en caso de que la Conselleria de Hacienda preparara, cuadrara y presentara unas nuevas cuentas para 2026, estas se aprobarían a final de mayo, dejando de nuevo menos de siete meses para su ejecución. Además, su debate final en las Corts, con enmiendas de por medio, se daría en plena campaña para las elecciones de Andalucía, en lo que podría ser un nuevo estiramiento de las relaciones entre los partidos.

Todo ello con la zozobra económica de la guerra de Irán, que ya ha hecho al Gobierno central deje en el aire presentar sus propios presupuestos que, por otra parte, tenían una misión complicada. De momento, el hermetismo sobre posibles avances es total. Fuentes de Hacienda evitan hacer comentarios mientras la semana pasada (antes de las elecciones castellanoleonesas) el síndic de Vox, José María Llanos, negó conversaciones.

Los Presupuestos de 2026 no solo supondrían los primeros de Llorca, que dotarían de estabilidad y margen financiero a la Generalitat para las aún labores pendientes que trae la reconstrucción tras la dana, sino que además podrían ser los últimos de la legislatura, ante la dificultad de poder sacar adelante otros para 2027, cuando ya los ojos se posen en las elecciones autonómicas, municipales y muy posiblemente generales (si no han sido antes).

Medidas sin aplicar

Pero para llegar a esa meta de tener presupuestos, la vía abierta por Mazón hace un año continúa ejerciendo de base sobre la que pisar para Llorca. Ya lo fue en la negociación de la investidura del hoy president en noviembre y Vox la ha puesto de ejemplo para otros territorios. De hecho, más que negociaciones sobre nuevas cuentas, Llanos indicó que la formación está "vigilante" de que se cumplan los acuerdos sellados previamente. He ahí donde aparecen algunas dudas revisando la hoja de resultados de los presupuestos acordados.

Porque está claro que Vox consiguió impregnar con su ideario el discurso tanto de Mazón hace un año como el de Llorca hace cinco meses y hacer el verbo número en varias partidas del proyecto financiero, sin embargo, muchas de estas están todavía sin aplicarse un año después. En inmigración, por ejemplo, los dos millones de euros para impulsar acuerdos de colaboración con los países de origen de menores no acompañados "para reagrupaciones familiares" seguía a cero tras acabar 2025, no se han pagado los 1,5 millones al Ayuntamiento de Náquera (el único que gobierna Vox), ni los 250.000 euros de ayudas a víctimas de la okupación ni el medio millón de euros del fondo de maniobra para efectos en el campo de la política europea.

Es más, una de las medidas de las que presumió Vox y en las que más combativo se mostró fue en "asfixiar" financieramente a la Acadèmia Valenciana de la Llengua, a la que le redujo notablemente su asignación y destinó una parte de ella a subvenciones (algunas pendientes de ejecución) a otras entidades que rechazan su normativa como la RACV o Lo Rat Penat. Sin embargo, vía modificación de crédito, el Consell se autoenmendó e inyectó meses después medio millón de euros a la institución lingüística para pagar gastos comprometidos previamente.

Tracking Pixel Contents