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Reforma integral

Sanidad sigue sin fecha para empezar la reforma del hospital Doctor Moliner siete meses después de cerrarlo

El complejo de Portacoeli cerró a finales de verano y trasladó sus pacientes al Padre Jofré y el militar de Mislata-Quart

Estado del Doctor Moliner en mayo del pasado año.

Estado del Doctor Moliner en mayo del pasado año. / Ana De los Ángeles Martí / LEV

Lluís Pérez

Lluís Pérez

València

Hace siete meses, el hospital Doctor Moliner, más conocido como Porta coeli, cerró sus puertas para acometer una reforma integral y trasladó a sus pacientes a otros centros, al complejo hospitalario Mislata-Quart y al Padre Jofré. Siete meses después, sin embargo, las obras no han comenzado y tampoco hay una fecha prevista para empezar los trabajos. Así lo ha explicado el propio conseller de Sanidad, Marciano Gómez, ante las preguntas de los medios de comunicación en la visita a la nueva unidad de neurorrehabilitación del hospital Mislata-Quart, quien se guarda de dar fechas para no recibir críticas si estas se incumplen.

El titular de Sanidad ha explicado que la redacción del proyecto ya está licitada y adjudicada y que, después, se realizará el proceso de escoger por concurso público la ejecución de la obra. Gómez ha resaltado, más allá de los plazos de la Administración, la complejidad de un proceso de este tipo que pretende rehabilitar íntegramente un complejo con un edificio "histórico y emblemático". "Sería mucho más sencillo construirlo de nuevas -, ha explicado-, pero tenemos el reto de recuperarlo y adaptarlo para darle una funcionalidad adaptada al siglo XXI". En principio, según la información ofrecida por la Generalitat, el presupuesto total es de 62 millones de euros y las obras tienen una duración prevista de cinco años.

Cambio de planes

La rehabilitación del Doctor Moliner será en una sola fase, una intervención única y de gran envergadura, como se anunció en verano. Supuso, además, un cambio de planes porque la primera intención de la Conselleria de Sanidad era hacerlo en dos fases para no tener que cerrar el centro. De hecho, Gómez llevó este plan al pleno del Consell. Pero en verano, y ante las evidentes deficiencias del edificio, se optó por hacerlo todo a la vez para garantizar la seguridad del personal y los pacientes.

En verano, cuando Levante-EMV visitó el centro el edificio descubría sus costuras. El tejado, la fachada principal y, parte de los balcones de la parte trasera, estaban cubiertos y protegidos por una infinita malla, instalada en 2020, para evitar incidentes en caso de desprendimiento. El frontispicio tenía humedades, desconchones y grietas, pese a las reformas continuas. De hecho, las instalaciones usadas fueron reduciéndose en los últimos años, desde el informe de 2017 que alertaba sobre los problemas estructurales del centro. En su última época, en Porta coeli, solo había operativas 150 camas porque una planta, la quinta y última está clausurada. Según parte del personal, «la estructura no puede soportar el peso necesario» para su actividad allí, como acreditó Sanidad en 2017.

Traslado de pacientes

A finales de verano, Sanidad trasladó a los últimos 16 pacientes del centenario hospital. Se les reubicó entre el Padre Jofré y el hospital Mislata-Quart. La decisión no estuvo exenta de polémica porque Sanidad decidió doblar las habitaciones del primer centro de dimensiones reducidas, según denunciaron tanto el personal como las familias de los pacientes ingresados.

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