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Transportes prevé que las obras de la Pista de Silla estén acabadas en verano y contempla mantener el límite de 80 km/h o rebajarlo para combatir los atascos

Suprimida la mediana de hormigón, falta corregir el escalón que ha quedado, rematar los trabajos de iluminación y en los márgenes de la autovía, y acabar de repavimentar entre València y Almussafes

Desde el ministerio apuntan que en este tipo de vías aumenta la fluidez del tráfico con tope de velocidad entre 50 y 70 km/h, medida que, además, aporta seguridad a una carretera con muchos accidentes

Atasco en la Pista de Silla, en hora punta.

Atasco en la Pista de Silla, en hora punta. / JM LOPEZ

Francesc Arabí

Francesc Arabí

València

El monumental colapso de tráfico que se vivió el miércoles 25 de marzo en la V-31 y las vías adyacentes por la avería de una enorme grúa que no podía ser retirada tras ejecutar unas obras fue un episodio excepcional. Pero relativamente. La Pista de Silla (V-31) es una vía especialmente sensible tanto desde el punto de vista de la seguridad como de la gestión del tráfico. Por la principal arteria de entrada sur a la capital valenciana circulan cada día más de 100.000 vehículos. En una jornada cualquiera y en hora punta ya se registra una densidad de circulación que ralentiza la marcha y provoca retenciones. Cualquier estornudo o incidencia extraordinaria, acaba por provocar un caos, que contagia a toda la ciudad y área metropolitana (por ejemplo la CV-36 que conecta con Torrent). Desde el Ministerio de Transportes y Movilidad, subrayaron que se trataba de un episodio “absolutamente excepcional”. Y lo era. No es habitual que una grúa de 300 toneladas y 17 metros se averíe en mitad de la carretera justo cuando l’Horta Sud y València despiertan para convertir los carriles casi vacíos en un hormiguero de vehículos. Mientras duren las obras, la posibilidad de nuevas incidencias añadidas a las dificultades estructurales siguen vivas. Salvo que haya más contratiempos imprevistos de los que contempla la cautela, los trabajos estarán ejecutados en verano, según han trasladado a este diario desde el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible.

Transportes encara la recta final de las obras que se están acometiendo después de que la riada de la dana de octubre de 2024 convirtió la Pista de Silla en un cementerio de coches y destruyó la infraestructura. De entrada, las actuaciones acometidas trascienden las obras de emergencia posdana. Porque a la reconstrucción, reparación y reposición de elementos funcionales dañados, especialmente entre los puntos kilométricos 6 y 12, se han sumado otras actuaciones. Como la “mejora de la eficiencia energética en la iluminación en la autovía, la rehabilitación superficial del firme de la V-31 y la AP-7, en el tramo València-Almussafes, la pasarela ciclopeatonal de Sedaví, promovida por la Generalitat” y otras “intervenciones impulsadas por diferentes organismos y compañías de servicios”, subrayan desde Transportes a preguntas de este diario.

Valencia. VLC. Desperfectos por la Dana en la pista de Silla a la altura de Alfafar y el área comercial. RIADA HISTÓRICA . DANA . GOTA FRÍA . LLEGADA DE VOLUNTARIOS PARA AYUDAR EN LA LIMPIEZA DE LAS CALLES . BARRO . COCHES ARRASTRADOS POR EL AGUA . HORTA SUD Y HOYA DE BUÑOL . REQUENA -UTIEL

Coches amontonados en la V-31 a la altura de Alfafar, por la dana. / Fernando Bustamante

Iluminación, desnivel y rehabilitación del firme

¿Cuál es el minuto de juego y resultado de las obras? La mediana de hormigón que devino un fatal dique que frenó la marea camino de la Albufera y convirtió la carretera en un mar, ya fue suprimida. Y sustituida por una barrera flexible y abierta para facilitar la permeabilidad. Pero todavía no se ha completado toda su continuidad y, además, siguen desarrollándose “trabajos en su interior, especialmente los vinculados a la iluminación”, indican desde el departamento de Óscar Puente. Además, hay un “escalón lateral” que está pendiente de corrección mediante tierras y una “solera de hormigón”. Esta actuación se acometerá cuando acaben los trabajos en marcha en la mediana. En los márgenes de la autovía, tanto en sentido València, como hacia Alicante, las obras también están “muy avanzadas”, pero no del todo rematadas.

Si los trabajos continúan al ritmo previsto y teniendo en cuenta que se trata de obras que han de acometerse preservando la seguridad del tráfico y generando las menores molestias (en horarios marginales), Transporte calcula, “con las cautelas habituales”, que la total remodelación de la infraestructura podría estar acabada efectivamente “en verano”.

Entre tanto seguirán las restricciones en el límite de velocidad a 80 km/h entre los citados puntos kilométricos 6 y 12, con el fin de “compatibilizar la ejecución de las obras con la seguridad vial”. “A día de hoy no parece oportuno eliminar la actual limitación de 80 km/h entre los puntos kilométricos 6 y 12”, indican.

Ir más despacio para no tener que parar

Desde Transportes insisten en que esta medida sería de aplicación razonable en cualquier otra vía, pero lo es en mayor medida en la V-31. Por el volumen de tráfico que soporta y por tratarse de un “corredor que históricamente ha concentrado algunos de los mayores niveles de accidentalidad de la red viaria de la Comunitat Valenciana”. En especial en su aproximación a la capital. De hecho, la bifurcación de la autovía para repartir el tráfico entre el acceso a la capital y la V-30 es uno de los tradicionales puntos negros.

Es más, el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible apunta que una vez concluyan las obras "podría valorarse el mantenimiento estructural de límites de velocidad moderados", de forma permanente y en determinados tramos. Y ello, por dos razones. En primer lugar, por las circunstancias concretas de esa autovía. Que no es un itinerario de largo recorrido, sino una puerta de entrada a la ciudad, “con múltiples accesos, incorporaciones y maniobras de trenzado”, que acentúan la peligrosidad de la carretera. Recuerdan desde el ministerio que hace aproximadamente quince años “ya se consideró conveniente fijar límites de entre 80 y 100 km/h por el elevado número de incidencias registradas”.

Y en segundo lugar porque desde el punto de vista técnico “incrementar la velocidad máxima no reduce las retenciones”, apuntan. Argumentan que la “capacidad más alta de una vía de estas características se alcanza habitualmente con velocidades inferiores, en una franja aproximada de entre 50 y 70 km/h, dependiendo de las condiciones del tráfico y de la infraestructura”.

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