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La 'meca' de la función pública valenciana: 120 empleados de la Diputación de Valencia cobran más que el presidente

El empleo de la pareja de Llorca ha puesto el foco en el proceso de entrada y en los salarios de la institución: los administrativos parten de 30.000 euros pero hay una veintena de plazas de secretaría para políticos o altas jefaturas con 52.000

Sindicatos denuncian el desembarco de funcionarios de otras administraciones a través de comisiones de servicios, bloqueando las oportunidades de promoción interna

Pleno de la Diputación de Valencia.

Pleno de la Diputación de Valencia. / Abulaila

José Luis García Nieves

José Luis García Nieves

València

De entre todos los ingredientes que han rodeado la polémica por el traslado como funcionaria de la pareja de Pérez Llorca desde Finestrat a València, el salario, en concreto el incremento de retribuciones, es uno de los aspectos que más ha sorprendido. Vanesa Soler Sillero ha aterrizado en el Cap i Casal en una plaza muy cotizada, la plaza Manises, sede de la Diputación de València.

Soler se ha hecho con una vacante de las mejor retribuidas dentro de la categoría C1. Va a percibir, como secretaria de un diputado, 52.000 brutos anuales, lo que ha provocado cierta sorpresa, tratándose como se trata de personal administrativo, sin requisito de titulación superior. Es una cantidad importante, por encima de lo que percibe un administrativo en cualquier municipio de la Comunitat Valenciana. Se calcula que con el salto del Ayuntamiento de Finestrat a València podría haber duplicado sus ingresos.

Sin embargo, no hay trato de favor en lo que respecta al sueldo: son la tablas salariales de la Diputación de Valencia. Esta institución es algo así como la 'meca' de la función pública valenciana, con unos elevados emolumentos tras años de buenas negociaciones sindicales y generosidad política dentro de una institución que siempre va sobrada de recursos. La institución a la que todos quieren pertenecer. El presidente, al contrario de en cualquier organización, no es ni por asomo el que más gana. De hecho, hay más de 120 funcionarios con mejor nómina que él.

Fuentes sindicales, no obstante, llevan años alertando del uso discrecional de los procesos de selección para incorporar a la diputación a personal de confianza del gobierno de turno, y en concreto el actual: ampliando los puestos catalogados como de libre designación a todo tipo de funcionarios y abriendo plazas a otras administraciones. En una nota reciente, Intersindical STAS se preguntaba si ninguno de los mil funcionarios de la institución da "la talla para cubrir las cien jefaturas" abiertas desde que entró el actual equipo de gobierno. Según parece, solo en esta legislatura habrían desembarcado en la diputación una treintena de funcionarios de otras administraciones a través de comisiones de servicios, el mecanismo de entrada con el que ha aterrizado la pareja de Llorca. El malestar es considerable en parte de la plantilla, ya que ven muy limitadas las oportunidades de promoción interna, trasladan.

Cuerpo de pseudoeventuales

En ese contexto se ha producido esta polémica. Esta plaza de secretario/a de dirección de Vanesa Soler, C1 21 C3, se traduce en 52.000 euros, unos 20.000 euros por encima de un administrativo raso. Estaba catalogada así cuando se creó, en julio del año pasado, y es lo que reciben los funcionarios que asisten a los políticos o altos funcionarios en sus quehaceres diarios.

Este detalle es importante. Estas plazas de "secretaría de dirección" se crearon durante la pasada legislatura, con el anterior equipo progresista, apuntan fuentes de la institución. A efectos prácticos funcionaría como un cuerpo de funcionarios que podría asimilarse más bien a la figura del asesor, es decir, personal eventual que se elige a dedo. "Es un cuerpo de pseudoeventuales", de confianza política, describe un veterano de esta institución. Sin embargo, al tratarse de funcionarios, la plaza se ocupa por libre designación pero hay que hacer un proceso de selección, por subjetivo que sea.

No son muchos. Hay aproximadamente una veintena de plazas de “secretarios de dirección” en la relación de puestos de trabajo (RPT). Si se compara con el resto funcionarios, los puestos de administrativo raso parten de una base de unos 30.000 euros, aunque en virtud de la categoría, como jefes de unidad, pueden acercarse a los 60.000 euros. Es más de lo que percibe muchos técnicos rasos, a los que se exige titulación universitaria.

Al margen de esta polémica, los sueldos generosos son la norma general en la casa. Como contó Levante-EMV el pasado verano, en la plantilla de la institución, de unos 1.300 trabajadores, hay al menos 120 funcionarios que cobran más que el presidente de la diputación, es decir, más de 85.000 euros. Se trata de puestos de la cúpula funcionarial así como las mayores jefaturas y los habilitados nacionales. También hay un centenar de puestos de administrativo, sin requisito universitario, que supera los 50.000 euros de ingresos brutos, antigüedad al margen.

Inflación de jefaturas, más de 400

Diferentes informes internos de fiscalización advierten desde hace años de un incremento constante de los gastos de personal, debido sobre todo al envejecimiento de la plantilla. Algún técnico lo ha definido por escrito como una "inflación" de jefaturas. En las últimas modificaciones de la relación de puestos de trabajo, ya con el actual equipo de gobierno, ha seguido engrosando la nómina de jefes. Nueve en la última. En febrero de 2024 fueron 31 más. Según los cálculos de este diario, la insititución tiene más de 400 jefaturas.

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